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NORMAS INTERNACIONALES DEL TRABAJO

R127 Recomendación sobre las cooperativas (paí ses en ví as de desarrollo), 1966

Recomendación sobre el papel de las cooperativas en el progreso económico y social de los paí ses en ví as de desarrollo
RECOMENDACION:R127

Lugar:Ginebra
Sesion de la Conferencia:50
Fecha de adopción:21:06:1966
Sujeto: Polí tica social

Estatus: Instrumento pendiente de revisión

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:

Convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 1 junio 1966 en su quincuagé sima reunión;

Despué s de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas al papel de las cooperativas en el progreso económico y social de los paí ses en ví as de desarrollo, cuestión que constituye el cuarto punto del orden del dí a de la reunión, y

Despué s de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendación,

adopta, con fecha veintiuno de junio de mil novecientos sesenta y seis, la siguiente Recomendación, que podrá ser citada como la Recomendación sobre las cooperativas (paí ses en ví as de desarrollo), 1966:

I. Campo de Aplicación

1. La presente Recomendación se aplica a toda clase de cooperativas, tales como las siguientes: cooperativas de consumo, cooperativas para el mejoramiento de las tierras, cooperativas agrí colas de producción y de transformación, cooperativas rurales de aprovisionamiento, cooperativas agrí colas de venta de productos, cooperativas de pescadores, cooperativas de servicios, cooperativas de artesanos, cooperativas obreras de producción, cooperativas de trabajo, cooperativas de ahorro y de cré dito mutuo y bancos cooperativos, cooperativas de vivienda, cooperativas de transporte, cooperativas de seguros y cooperativas sanitarias.

II. Objetivos de una Polí tica sobre Cooperativas

2. En los paí ses en ví as de desarrollo, el establecimiento y la expansión de las cooperativas deberí an ser considerados como uno de los factores importantes del desarrollo económico, social y cultural, así como de la promoción humana.

3. En particular, deberí an establecerse y desarrollarse cooperativas como un medio para:

a) mejorar la situación económica, social y cultural de las personas con recursos y posibilidades limitados, así como fomentar su espí ritu de iniciativa;

b) incrementar los recursos personales y el capital nacional mediante el estí mulo del ahorro, la supresión de la usura y la sana utilización del cré dito;

c) contribuir a la economí a con un elemento má s amplio de control democrá tico de la actividad económica y de distribución equitativa de excedentes;

d) aumentar la renta nacional, los ingresos procedentes de las exportaciones y las posibilidades de empleo mediante una explotación má s completa de los recursos, realizada, por ejemplo, gracias a la aplicación de sistemas de reforma agraria y colonización que tiendan a convertir en productivas nuevas regiones, y a desarrollar industrias modernas, de preferencia diseminadas, para la transformación local de materias primas;

e) mejorar las condiciones sociales y completar los servicios sociales en campos tales como el de la vivienda y, cuando corresponda, en el de la salud, en el de la educación y en el de las comunicaciones;

f) ayudar a elevar el nivel de instrucción general y té cnica de sus socios.

4. Los gobiernos de los paí ses en ví as de desarrollo deberí an elaborar y poner en prá ctica una polí tica bajo la cual las cooperativas reciban, sin que su independencia se vea afectada, ayuda y estí mulo económico, financiero, té cnico, legislativo y de otro cará cter.

5.

1) Al elaborar tal polí tica se deberí an tener en cuenta las condiciones sociales y económicas, los recursos de que se dispone y el papel que las cooperativas pueden desempeñar en el desarrollo del paí s interesado.

2) Esta polí tica deberí a ser integrada en los planes de desarrollo, en la medida en que esto sea compatible con las caracterí sticas esenciales de las cooperativas.

6. Se deberí a revisar periódicamente dicha polí tica y adaptarla a la evolución de las necesidades económicas y sociales y al progreso té cnico.

7. Las cooperativas existentes deberí an ser asociadas al establecimiento de esta polí tica y, en la medida en que fuere posible, a su aplicación.

8. El movimiento cooperativo deberí a ser alentado a buscar la colaboración de organizaciones que tengan objetivos comunes para elaborar y, cuando proceda, para aplicar esta polí tica.

9.

1) Los gobiernos interesados deberí an vincular las cooperativas, a igual tí tulo que otras empresas, al establecimiento de planes económicos nacionales y de medidas económicas generales, por lo menos en los casos en que tales planes y medidas afecten a sus actividades. Asimismo, las cooperativas deberí an ser vinculadas a la ejecución de tales planes y medidas en lo que esto sea compatible con las caracterí sticas esenciales de aqué llas.

2) A los efectos previstos en los pá rrafos 7 y 9, apartado 1), de esta Recomendación, deberí a facultarse a los organismos cooperativos de segundo grado para que, al nivel local, regional y nacional, representen a las cooperativas a ellos asociadas.

III. Mé todos para Poner en Prá ctica una Polí tica sobre Cooperativas

A. Legislación

10. Deberí an tomarse todas las medidas apropiadas, comprendidas las consultas con las cooperativas existentes, para:

a) identificar y eliminar las disposiciones de la legislación que pueden tener por efecto perturbar indebidamente el desarrollo de las cooperativas a causa del cará cter discriminatorio de tales disposiciones, por ejemplo, en lo que se refiere a impuestos o a concesión de licencias y cuotas, o bien porque no tienen en cuenta la naturaleza particular de las cooperativas ni las normas especiales que reglamentan su funcionamiento;

b) evitar que tal tipo de disposiciones se inserten en el futuro en la legislación;

c) adaptar la legislación fiscal a las condiciones especiales de las cooperativas.

11. La formación y el funcionamiento de las cooperativas, así como la protección de su derecho a operar en condiciones por lo menos iguales a las de otras formas de empresa, deberí an ser objeto de una legislación especial. Esa legislación deberí a ser aplicable de preferencia a toda clase de cooperativas.

12.

1) Tal legislación deberí a, en todo caso, comprender disposiciones sobre las cuestiones siguientes:

a) una definición o descripción de la cooperativa que ponga de relieve sus caracterí sticas esenciales, que son: la de ser una asociación de personas que se agrupan voluntariamente para lograr un objetivo comú n mediante la formación de una empresa controlada democrá ticamente, que aportan una cuota equitativa del capital que se requiere y aceptan una justa parte en los riesgos y beneficios, y en cuyo funcionamiento los socios participan activamente;

b) una descripción de los objetivos de la cooperativa y una exposición de los procedimientos para su formación y registro, para la modificación de sus estatutos y para su disolución;

c) las condiciones de afiliación, tales como la cuantí a má xima de cada certificado de aportación y, cuando proceda, la proporción exigible en el momento de la suscripción y los plazos fijados para su pago total, así como los derechos y obligaciones de los socios que deberí an ser precisados en los estatutos de las cooperativas;

d) los mé todos de administración, gerencia y verificación interna de cuentas de las cooperativas y los procedimientos para la constitución y funcionamiento de los órganos responsables;

e) la protección del té rmino cooperativa ;

f) disposiciones tendientes a organizar la verificación externa de cuentas de las cooperativas, a orientar a é stas y a asegurar el cumplimiento de la legislación correspondiente.

2) Los procedimientos prescritos por dicha legislación, sobre todo los relativos al registro de las cooperativas, deberí an ser lo má s sencillos posible, a fin de no perturbar la constitución y el desarrollo de tales entidades.

13. La legislación sobre cooperativas deberí a dar a é stas la facultad de federarse.

B. Educación y Formación

14. Se deberí an tomar medidas para difundir, lo má s ampliamente posible, el conocimiento de los principios, mé todos, posibilidades y limitaciones de las cooperativas entre las poblaciones de los paí ses en ví as de desarrollo.

15. Se deberí a dar una enseñanza apropiada, no solamente en escuelas y colegios cooperativos y otros centros especializados, sino tambié n en instituciones educativas, tales como:

a) universidades y establecimientos de enseñanza superior;

b) escuelas para personal docente;

c) escuelas de agricultura y otros establecimientos de formación profesional, así como centros de educación obrera;

d) establecimientos de segunda enseñanza;

e) establecimientos de primera enseñanza.

16.

1) Deberí an estimularse la creación y el funcionamiento de cooperativas de estudiantes en escuelas y colegios, a fin de proporcionar a los alumnos una experiencia prá ctica en los principios y mé todos de la cooperación.

2) Igualmente deberí a estimularse y ayudarse a las organizaciones de trabajadores y a las asociaciones de artesanos en la ejecución de los planes destinados al fomento de cooperativas.

17. Se deberí an tomar medidas, en primer lugar en el plano local, para familiarizar a la población adulta con los principios, mé todos y posibilidades de las cooperativas.

18. Deberí an utilizarse plenamente medios de instrucción tales como manuales, conferencias, seminarios, grupos de estudio y de discusión, instructores ambulantes, visitas comentadas a empresas cooperativas, prensa, cine, radio, televisión y demá s medios de información al pú blico. Esos medios deberí an ser adaptados a las condiciones particulares de cada paí s.

19.

1) Se deberí an adoptar disposiciones para dar formación profesional apropiada, y tambié n formación sobre los mé todos y principios de la cooperación, a las personas que se preparan para ser administradores, empleados, asesores o agentes de publicidad de cooperativas, y tambié n, si fuera necesario, a las personas que ya esté n desempeñando tales funciones.

2) Cuando los servicios existentes no sean suficientes, se deberí an crear escuelas o colegios especializados para dar esta clase de formación, que deberí a ser impartida por instructores especializados o dirigentes del movimiento cooperativo y con materiales de enseñanza adaptados a las necesidades del paí s. Si no se pueden crear tales establecimientos especializados, se deberí an organizar cursos especiales sobre cooperación, ya sea por correspondencia o en las escuelas de contabilidad, administración o comercio.

3) El uso de programas especiales de formación prá ctica deberí a ser uno de los medios para contribuir a la educación y a la formación y perfeccionamiento de los socios de las cooperativas. Estos programas deberí an tener en cuenta las realidades culturales del medio y las necesidades de los programas de alfabetización de adultos y de proporcionar a é stos conocimientos elementales de aritmé tica.

C. Ayuda a las Cooperativas Ayuda financiera

20.

1) Siempre que sea necesario, una ayuda financiera externa deberí a ser otorgada a las cooperativas cuando inician sus actividades o cuando tropiezan con dificultades financieras en su desarrollo o transformación.

2) Esta ayuda no deberí a entrañar ninguna obligación contraria a la independencia o a los intereses de las cooperativas y deberí a estar concebida para estimular, y no para reemplazar la iniciativa y los esfuerzos propios de los socios.

21.

1) Tal ayuda deberí a tomar la forma de pré stamos o garantí as de cré dito.

2) Ademá s, se podrí an conceder subvenciones y exenciones de impuestos, totales o parciales, para ayudar a financiar, en especial:

a) campañas de información, de estí mulo y de educación;

b) determinadas tareas de interé s pú blico.

22. Cuando la ayuda financiera no pueda ser prestada por el movimiento cooperativo, é sta deberí a ser otorgada de preferencia por el Estado u otros organismos pú blicos, y aun, si fuere necesario, podrí a provenir de instituciones privadas. Deberí a coordinarse tal ayuda para evitar su duplicación y la dispersión de los fondos.

23.

1) Las subvenciones y las exoneraciones parciales o totales de impuestos deberí an sujetarse a las condiciones prescritas por la legislación nacional, principalmente en lo que se refiere a la utilización y al monto de las subvenciones. Las condiciones para la concesión de pré stamos y de garantí as de cré dito podrí an ser determinadas en cada caso particular.

2) La autoridad competente deberí a asegurar que la utilización de la ayuda financiera y el reembolso de los pré stamos esté n sujetos a un control eficaz.

24.

1) La ayuda financiera que provenga de fondos pú blicos o semipú blicos deberí a ser canalizada por conducto de un banco cooperativo nacional o, a falta de é ste, por conducto de otra institución cooperativa central capaz de asumir la responsabilidad respecto al uso y, si fuere del caso, al reembolso de dicha ayuda. Mientras no se hayan creado estas instituciones, la ayuda financiera podrí a ser prestada directamente a las cooperativas.

2) A reserva de lo dispuesto en el pá rrafo 20, apartado 2), de esta Recomendación, la ayuda financiera procedente de fuentes privadas podrí a ser otorgada directamente a las cooperativas.

Ayuda administrativa

25. Si bien es esencial que la gerencia y administración de las cooperativas esté n desde el primer momento a cargo de los socios y de las personas por ellos elegidas, la autoridad competente, en casos apropiados, pero normalmente sólo durante un perí odo inicial, deberí a:

a) ayudar a las cooperativas para que obtengan y paguen personal calificado;

b) poner a disposición de las cooperativas personas competentes que las orienten y aconsejen.

26.

1) En general, las cooperativas deberí an poder obtener orientación y asesoramiento sobre cuestiones de administración, de dirección y té cnicas, en forma tal que respete su autonomí a y las responsabilidades de sus socios, de sus órganos y de su personal.

2) Tales orientaciones y asesoramiento deberí an ser dados de preferencia por un organismo cooperativo de segundo grado o por la autoridad competente.

D. Control y Organos de Aplicación de la Polí tica

27.

1) Las cooperativas deberí an estar sometidas a un control que garantice que desarrollan sus actividades de conformidad con el objeto para el que fueron establecidas y con la ley.

2) La responsabilidad de ese control deberí a, de preferencia, ser confiada a un organismo cooperativo de segundo grado o ser asumida por la autoridad competente.

28. La verificación de cuentas de las cooperativas afiliadas a un organismo cooperativo de segundo grado deberí a corresponder a este ú ltimo. Hasta que se creen organismos de esta clase, o si uno de ellos no puede efectuar la verificación de cuentas, la autoridad competente o un organismo independiente calificado deberí an asumir dicha función.

29. Las medidas previstas en los pá rrafos 27 y 28 de esta Recomendación deberí an ser concebidas y puestas en prá ctica de manera que:

a) aseguren una buena administración y dirección de las cooperativas;

b) salvaguarden los intereses de terceros;

c) den oportunidad para completar, mediante la prá ctica y examen crí tico de los errores cometidos, la educación y la formación de los administradores y empleados de las cooperativas.

30.

1) A fin de garantizar una acción coordinada, las funciones de promoción de cooperativas, de provisión de medios de educación cooperativa y de formación de administradores y de personal para las cooperativas, así como de concesión de ayuda para su organización y funcionamiento, deberí an, de preferencia, ser llevadas a cabo por un organismo central ú nico.

2) La responsabilidad del ejercicio de estas funciones deberí a ser confiada, de preferencia, a un organismo cooperativo de segundo grado y, hasta que se cree un organismo de este tipo, deberí a ser asumida por la autoridad competente o, si es apropiado, por cualquier otro organismo competente.

31.

1) Si fuere posible, las funciones mencionadas en el pá rrafo 30 de esta Recomendación deberí an ser confiadas a personas que ocupen en ellas su jornada completa.

2) Estas personas deberí an poseer una formación especial para el desempeño de dichas funciones. Tal formación deberí a ser proporcionada en instituciones especializadas o, cuando sea apropiado, en cursos especiales dictados en las escuelas o colegios a que se hace referencia en el pá rrafo 19 de esta Recomendación.

32. La autoridad competente deberí a compilar y publicar, por lo menos una vez al año, un informe y estadí sticas sobre las actividades y el desarrollo de cooperativas en la economí a nacional.

33. Si los servicios de los organismos cooperativos de segundo grado o los de otras instituciones existentes no satisfacen adecuadamente las necesidades de investigación e intercambio de experiencias y publicaciones, se deberí an crear, si fuere posible, instituciones especiales destinadas al servicio de todo o parte del territorio nacional.

IV. Colaboración Internacional

34.

1) Los Estados Miembros, en la medida de lo posible, deberí an coloborar entre sí para ayudar y alentar a las cooperativas en los paí ses en ví as de desarrollo.

2) Esta colaboración deberí a establecerse:

a) entre paí ses en ví as de desarrollo;

b) entre paí ses de una región, especialmente en el marco de organizaciones regionales, si é stas existen;

c) entre paí ses que cuentan desde hace tiempo con un movimiento cooperativo y paí ses en ví as de desarrollo.

3) Cuando sea oportuno, deberí a obtenerse que las organizaciones cooperativas nacionales tomen parte en esa colaboración y deberí a recurrirse a las organizaciones cooperativas internacionales y a otros organismos internacionales interesados, principalmente para coordinar el esfuerzo internacional.

4) Esa colaboración deberí a extenderse a medidas tales como:

a) el aumento de la asistencia té cnica a los movimientos cooperativos en los paí ses en ví as de desarrollo; tal asistencia se llevará a cabo, siempre que sea posible, por medio de programas coordinados en los cuales participen diferentes organizaciones, tanto intergubernamentales como no gubernamentales; b) la preparación y el suministro de material de información, manuales, medios audiovisuales y otros materiales aná logos, para ayudar en la elaboración de la legislación respectiva, en la instrucción sobre cooperación y en la formación de dirigentes y administradores calificados para servir en cooperativas;

c) el intercambio de personal calificado;

d) la concesión de becas de estudio;

e) la organización de seminarios y coloquios internacionales;

f) el intercambio de mercancí as y de servicios entre las cooperativas;

g) la iniciación de investigaciones sistemá ticas sobre las estructuras, los mé todos de trabajo y los problemas de los movimientos cooperativos en los paí ses en ví as de desarrollo.

V. Disposiciones Especiales Relativas al Papel de las Cooperativas en la Solución de Problemas Particulares

35. Deberí a reconocerse que las cooperativas pueden, en determinadas circunstancias, desempeñar un papel especial en la solución de los problemas particulares de los paí ses en ví as de desarrollo.

36. En el anexo a la presente Recomendación se exponen varias sugerencias explicando el uso que podrí a hacerse de los diferentes tipos de cooperativas, a fin de que é stas contribuyan al é xito de la aplicación de la reforma agraria y al mejoramiento del nivel de vida de los beneficiarios.

ANEXO ANEXO

1. Teniendo en cuenta su importancia como medio de promover el progreso económico y social general y de asociar directamente a la población rural al proceso de desarrollo, así como su valor cultural y educacional, deberí a considerarse que las cooperativas desempeñan un papel vital en los programas de reforma agraria.

2. Las cooperativas deberí an ser utilizadas como un medio para evaluar los problemas e intereses de la población rural en el planeamiento y preparación de las medidas de reforma agraria. Deberí an servir tambié n para difundir información entre los agricultores, haciendo comprensibles los propósitos, principios y mé todos de tales reformas.

3. Deberí a prestarse especial atención al desarrollo de sistemas apropiados de acción cooperativa adaptados a las diversas estructuras y fases de la reforma agraria. Las cooperativas deberí an capacitar a los agricultores para dirigir sus explotaciones de manera eficaz y productiva y permitir la mayor iniciativa y participación posible de los miembros.

4. Cuando fuese apropiado, deberí an estimularse sistemas convenientes y voluntarios de utilización cooperativa de la tierra. Estos sistemas podrí an abarcar desde la organización de ciertos servicios y operaciones agrí colas en comú n hasta la completa concentración de tierras, mano de obra y equipo.

5. Deberí a estimularse, cuando fuese apropiado, la concentración voluntaria, por medio de cooperativas, de parcelas fragmentadas.

6. En los casos en que se consideren medidas para la transferencia de propiedades o la división de grandes posesiones, deberí a considerarse debidamente la organización por los beneficiarios de sistemas cooperativos de cultivo.

7. Deberí a tambié n considerarse el establecimiento de cooperativas en relación con los programas de colonización, especialmente en lo que se refiere a la bonificación de tierras y a las medidas de mejoramiento, así como a la organización de servicios y operaciones agrí colas conjuntos por los colonos.

8. El desarrollo de sociedades cooperativas de ahorro y de cré dito mutuo y de bancos cooperativos deberí a ser estimulado entre los beneficiarios de la reforma agraria, así como tambié n entre los pequeños agricultores, con el fin de:

a) proporcionar pré stamos a los cultivadores para la compra de equipos y otras necesidades agrí colas;

b) estimular y ayudar a los cultivadores a economizar y acumular fondos;

c) conceder pré stamos y promover el ahorro entre las familias de agricultores, comprendidas las de los trabajadores asalariados que normalmente no tendrí an acceso a las fuentes de cré dito establecidas;

d) facilitar la aplicación de programas especiales de cré dito gubernamental mediante una eficiente canalización de pré stamos a los beneficiarios y una apropiada fiscalización de la utilización de dichos pré stamos y de su oportuno reembolso.

9. Deberí a estimularse el desarrollo de cooperativas de abastecimiento, de comercialización de productos o de fines mú ltiples, para:

a) la compra y el abastecimiento conjuntos de enseres agrí colas de buena calidad y en condiciones ventajosas;

b) la provisión de las necesidades domé sticas bá sicas para todas las categorí as de trabajadores agrí colas;

c) el acondicionamiento, transformación y comercialización conjuntos de los productos agrí colas.

10. Deberí a estimularse el desarrollo de cooperativas que proporcionen a los agricultores otros servicios, tales como la utilización conjunta de la maquinaria agrí cola, la electrificación, la crí a de ganado, la provisión de servicios veterinarios y de control de sanidad agrí cola, facilidades para el riego y seguros de cosechas y ganado.

11. Con objeto de mejorar las oportunidades de empleo, las condiciones de trabajo y los ingresos de los trabajadores agrí colas sin tierras, se los deberí a ayudar, cuando fuese apropiado, para organizarse voluntariamente en cooperativas de contratación de mano de obra.

12. En las regiones en que se esté n llevando a cabo reformas agrarias deberí a estimularse a las cooperativas agrí colas de diferentes localidades a mancomunar sus esfuerzos cuando esto sea económicamente ventajoso.

13. Deberí an asimismo tomarse debidamente en consideración el estí mulo y desarrollo de otros sistemas de actividades cooperativas que puedan proporcionar empleo no agrí cola, a tiempo completo o a tiempo parcial, a los miembros de las familias de los agricultores (por ejemplo, artesaní a, industrias caseras o a domicilio), y asegurar la distribución adecuada de gé neros de consumo y de servicios sociales que el Estado no está siempre en condiciones de suministrar (por ejemplo, en materia de sanidad, educación, cultura, recreo o transportes).

14. El intercambio y difusión de información sobre los mé todos, posibilidades y limitaciones de las cooperativas en relación con la reforma agraria deberí an ser estimulados por todos los medios posibles a fin de que el mayor nú mero de paí ses puedan beneficiarse de la experiencia adquirida.

Cross references


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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