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ORGANIZACION INTERNACIONAL DEL TRABAJO

R122 Recomendación sobre la polí tica del empleo, 1964

Recomendación sobre la polí tica del empleo
RECOMENDACION:R122
Lugar:Ginebra
Sesion de la Conferencia:48
Fecha de adopción:09:07:1964
Sujeto: Polí tica y promoción del empleo
Estatus: Instrumento actualizado Esta Recomendación está vinculada a un convenio prioritario y se considera actualizada.

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:

Convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 17 junio 1964 en su cuadragé sima octava reunión;

Considerando que la Declaración de Filadelfia reconoce la obligación solemne de la Organización Internacional del Trabajo de fomentar, entre todas las naciones del mundo, programas que permitan lograr el pleno empleo y la elevación del nivel de vida, y que en el preá mbulo de la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo se dispone la lucha contra el desempleo y la garantí a de un salario vital adecuado;

Considerando, ademá s, que de acuerdo con la Declaración de Filadelfia incumbe a la Organización Internacional del Trabajo examinar y considerar los efectos de las polí ticas económicas y financieras sobre la polí tica del empleo, teniendo en cuenta el objetivo fundamental de que todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o sexo, tienen derecho a perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en condiciones delibertad y dignidad, de seguridad económica y en igualdad de oportunidades;

Considerando que la Declaración Universal de Derechos Humanos dispone que toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo;

Teniendo en cuenta las disposiciones de los convenios y recomendaciones internacionales del trabajo en vigor relacionados directamente con la polí tica del empleo, especialmente el Convenio y la Recomendación sobre el servicio del empleo, 1948; la Recomendación sobrela orientación profesional, 1949; la Recomendación sobre la formación profesional, 1962, así como el Convenio y la Recomendación sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958;

Teniendo en cuenta que estos instrumentos deben ser considerados como parte integrante de un programa internacional má s amplio de expansión económica basado en el pleno empleo productivo y libremente elegido;

Habiendo decidido la adopción de diversas proposiciones relativas a la polí tica del empleo que constituyen el octavo punto del orden del dí a de la reunión, y

Habiendo determinado que estas proposiciones revistan la forma de una recomendación,

adopta, con fecha nueve de julio de mil novecientos sesenta y cuatro, la siguiente Recomendación, que podrá ser citada como la Recomendación sobre la polí tica del empleo,1964:

I. Objetivos de la Polí tica del Empleo

1.

1) Con objeto de estimular el crecimiento y el desarrollo económicos, de elevar el nivel de vida, de satisfacer las necesidades de mano de obra y de resolver el problema del desempleo y del subempleo, todo Miembro deberí a formular y llevara cabo, como un objetivo de mayor importancia, una polí tica activa destinada a fomentar el pleno empleo, productivo y libremente elegido.

2) La indicada polí tica deberí a tender a garantizar:

a) que habrá trabajo para todas las personas disponibles y que busquen trabajo;

b) que dicho trabajo será tan productivo como sea posible;

c) que habrá libertad para escoger empleo y que cada trabajador tendrá todas las posibilidades de adquirir la formación necesaria para ocupar el empleo que le convenga y de utilizar en este empleo esta formación y las facultades que posea sin que se tengan en cuenta su raza, color, sexo, religión, opinión polí tica, procedencia nacional u origen social.

3) La indicada polí tica deberí a tener en cuenta el nivel y la etapa de desarrollo económico, así como las relaciones existentes entre los objetivos del empleo y los demá s objetivos económicos y sociales, y ser aplicada por mé todos apropiados a las condiciones y prá cticas nacionales.

II. Principios Generales de la Polí tica del Empleo

2. Los fines de la polí tica del empleo deberí an ser clara y pú blicamente definidos, de ser posible en té rminos cuantitativospara el crecimiento económico y el empleo.

3. Se deberí a consultar a los representantes de los empleadores y de los trabajadores, así como a sus respectivas organizaciones,para la elaboración de toda polí tica de desarrollo y utilización de las aptitudes humanas, y, ademá s, en armoní a con la Recomendación sobre la consulta (ramas deactividad económica y á mbito nacional), 1960, se deberí a tratar de obtener la colaboración detodos ellos para la ejecución de dicha polí tica.

4.

1) La polí tica del empleo deberí a basarse en estudios analí ticos sobre la magnitud y la distribución, actuales y futuras, de la fuerza de trabajo, del empleo, del desempleo y del subempleo.

2) Deberí an dedicarse recursos adecuados para la compilación de datos estadí sticos, para la preparación de estudios analí ticos y para la difusión de los resultados.

5.

1) Todo Miembro deberí a reconocer la importancia de incrementar los medios de producción y de lograr el pleno desarrollo de las aptitudes humanas, por ejemplo, por medio de la educación, de la orientación y formación profesionales, los servicios de higiene y de vivienda, y deberí a tratar de conseguir y mantener unequilibrio adecuado entre los gastos relativos a estos diversos fines.

2) Todo Miembro deberí a adoptar las medidas necesarias paraayudar a los trabajadores, incluidos los jóvenes, y las demá s personas que se incorporen por primera vez a la fuerza de trabajo, a encontrar un empleo productivo y adecuado y a adaptarse, ademá s, a las necesidades cambiantes de la economí a.

3) Para la aplicación de las disposiciones de este pá rrafo deben tenerse en cuenta de modo muy especial la Recomendación sobre la orientación profesional, 1949; la Recomendación sobre la formación profesional, 1962, así como el Convenio y la Recomendación sobre el servicio del empleo, 1948.

6.

1) La polí tica del empleo deberí a coordinarse con la polí tica económica y social general y con la planificación o la programación en los paí ses que las utilicen, y deberí a aplicarse como parte integrante de las mismas.

2) Todo Miembro deberí a, en consulta con los empleadores y los trabajadores y sus respectivas organizaciones, y teniendo encuenta la autonomí a y responsabilidad de todos é stos en algunas de las cuestiones de que se trata, examinar la relación que existe entre las medidas referentes a la polí tica del empleo ylas demá s decisiones de primera importancia en la esfera de la polí tica económica y social, a fin de obtener que tales medidas y decisiones se complementen mutuamente.

7.

1) Cuando existan personas disponibles y que buscan trabajo y nose prevea, dentro de un plazo razonable, la existencia de empleoalguno para ellas, el gobierno deberí a examinar y explicar pú blicamente de qué manera piensa subvenir a sus necesidades.

2) Todo Miembro deberí a, en el mayor grado en que le permitan los recursos de que dispone y el nivel de su desarrollo económico, adoptar medidas para ayudar a las personas desempleadas y subempleadas durante todo perí odo de desempleo a subvenir a sus necesidades elementales y a las de las personas a su cargo, así como a adaptarse a las oportunidades que puedan presentá rseles para ejercer un nuevo empleo ú til. En las medidas que se adoptense deberá n tener en cuenta las normas internacionales sobre seguridad social y las del pá rrafo 5 de esta Recomendación.

III. Medidas Generales y Selectivas que Deben Adoptarse en una Polí tica del Empleo

Consideraciones generales

8. Los problemas del empleo cuyo origen debe atribuirse a fluctuaciones de la actividad económica, a cambios estructurales y, especialmente, a un nivel inadecuado de dicha actividad deberí an ser solucionados por medio de las siguientes medidas:

a) medidas generales de polí tica económica; y

b) medidas selectivas directamente relacionadas con el empleo delos trabajadores individualmente considerados o con el de categorí as de trabajadores.

9. La selección de las medidas adecuadas y la oportunidad de su aplicación deberí an basarse en un minucioso estudio de las causas de desempleo a fin de poder distinguir sus diferentes tipos.

Medidas de cará cter general a largo plazo

10. Las medidas generales de cará cter económico deberí an ser elaboradas en tal forma que promuevan una economí a de expansión continua que tenga un grado razonable de estabilidad y que constituya el marco má s propicio para el é xito de las medidas selectivas de la polí tica del empleo.

Medidas de cará cter general a corto plazo

11.

1) Deberí an elaborarse y aplicarse medidas a corto plazo para evitar la aparición del desempleo o del subempleo generalizado y ligados a un nivel inadecuado de actividad económica, así como para contrarrestar la presión inflacionaria asociada con un desequilibrio en el mercado de la mano de obra. Cuando se presenten estas condiciones o parezca que está n a punto de presentarse, deberí an tomarse medidas para aumentar o, si es adecuado, reducir los gastos del consumo privado o de las inversiones privadas o los gastos gubernamentales corrientes o de inversiones, o ambas clases de gastos.

2) En vista de la importancia de determinar el momento oportuno para aplicar las medidas contra la recesión, la inflación u otros factores de desiquilibrio los gobiernos, dentro de las normas de su derecho constitucional nacional, deberí an tener la facultad de introducir o modificar esas medidas sin tardanza.

Medidas selectivas

12. Deberí an elaborarse y aplicarse medidas pertinentes para contrarrestar las fluctuaciones estacionales en el empleo. En particular, deberí an tomarse medidas adecuadas para obtener una mayor regularidad durante todo el año en la demanda de servicios estacionales y de artí culos producidos por ellos, o bien crear empleos complementarios para los trabajadores estacionales.

13.

1) Deberí an elaborarse y aplicarse medidas para evitar la aparición y la extensión del desempleo o del subempleo causado por cambios estructurales, asi como para promover y facilitar la adaptación de la producción y del empleo a los citados cambios.

2) A los efectos de la presente Recomendación, la expresión cambios estructurales significa todo cambio importante y delargo plazo que revista la forma de fluctuaciones en la demandao la de aparición de nuevas fuentes de suministros, sean extranjeros o nacionales (incluyé ndose el establecimiento de productos de paí ses con bajos costos de producción), o de nuevas té cnicas de producción o bien la de cambios en el volumen de la mano de obra.

3) El doble objetivo de las medidas de adaptación a los cambios estructurales deberí a ser:

a) el obtener las mayores ventajas del progreso económico y tecnológico;

b) el proteger contra las vicisitudes financieras o de otra í ndole a los grupos de personas y a los individuos cuya ocupación se ve afectada por los cambios estructurales.

14.

1) Con este fin y para evitar la pé rdida de producción que causan los retraso en llenar las vacantes, todo Miembro deberí a establecer y financiar adecuadamente programas destinados a ayudar a los trabajadores a encontrar nuevos empleos y a adaptarse a ellos.

2) Tales programas deberí an incluir principalmente:

a) el funcionamiento de un eficaz servicio de empleo que tengaen cuenta las disposiciones del Convenio y de la Recomendación sobre el servicio delempleo, 1948;

b) teniendo en cuenta las disposiciones de la Recomendación sobre la formación profesional, 1962, la creación o el estí mulo de los servicios deformación y de readaptación destinados a capacitar a los trabajadores para la adquisición de las calificaciones necesarias para un empleo estable en ocupaciones en ví as de expansión;

c) la coordinación de la polí tica de vivienda con la polí tica del empleo, suministrando viviendas adecuadas y otras instalaciones colectivas conexas en los lugares en que haya vacantes y concediendo subsidios de traslado a los trabajadores y a las personas a su cargo, sea por cuenta del empleador o de los fondos pú blicos.

15. Deberí a darse prioridad especial a las medidas destinadas a resolver el grave problema del desempleo entre los jóvenes, queen muchos paí ses es un problema que adquiere mayores proporciones, y al adoptar medidas como las previstas en el Convenio y la Recomendación sobre el servicio del empleo, 1948 ; la Recomendación sobre la orientación profesional, 1949, y la Recomendación Recomendación sobre la formación profesional, 1962, se deberí an tener plenamente en cuenta las tendencias de los cambios estructurales de tal manera que sea segure el desarrollo y el uso de las capacidades de dichos menores en relación con las necesidades cambiantes de la economí a.

16. Se deberí an hacer esfuerzos para responder a las necesidades particulares de ciertas categorí as de personas, tales como las personas de edad, los invá lidos y otros trabajadores, quienes pueden encontrar dificultades especiales originadas en cambios estructurales o en cualquier otra causa, o para quienes puede ser particularmente difí cil cambiar de lugar de residencia o de ocupación.

17. Se deberí a prestar especial atención a las necesidades delempleo y de ingresos de las regiones retrasadas y de zonas donde los cambios estructurales afecta a un gran nú mero de trabajadores, a fin de realizar una distribución mejor equilibrada de la actividad económica en todo el paí s, garantizando así una utilización productiva de todos los recursos.

18.

1) Podrí a ser necesario que cuando se produzcan cambios estructurales de magnitud excepcional, las medidas de los tipos que se indican en los pá rrafos 13 a 17 de esta Recomendación tengan que ir acompañadas de otras medidas para evitar que se produzcan desbarajustes bruscos en gran escala y para repartir las consecuencias del cambio o de los cambios durante un perí odo de tiempo razonable.

2) En tales casos, los gobiernos, en consulta con todos los interesados, deberí an determinar inmediatamente cuá les son los mejores mé todos de cará cter temporal y excepcional que faciliten la adaptación de las industrias afectadas a los cambios estructurales, y deberí an ademá s adoptar las medidas pertinentes

19. Deberí an establecerse sistemas apropiados con el objeto depromover y facilitar la adaptación de la producción y del empleo a los cambios estructurales, definiendo claramente las responsabilidades frente a las cuestiones de que se trata en los pá rrafos 13 a 18 de esta Recomendación.

20.

1) La polí tica del empleo deberí a tener en cuenta la experiencia general de que, a consecuencia del progreso té cnico y del aumento de la productividad, se incrementan las posibilidades de aumentar el nú mero de horas libres y de intensificar las actividades educativas.

2) Se deberí an hacer esfuerzos para aprovechar esas posibilidades mediante mé todos apropiados no sólo a las circunstancias y costumbres nacionales, sino tambié n a las condiciones de cada industria. Tales mé todos podrí an incluir:

a) la reducción de la duración normal del trabajo sin disminución del salario dentro del marco de las disposiciones de la Recomendación sobre la reducción de la duración del trabajo, 1962;

b) la mayor duración de las vacaciones pagadas;

c) la elevación de la edad de ingreso al trabajo, combinada con una educación y una formación má s avanzadas.

IV. Problemas del Empleo Asociados con el Subdesarrollo Económico

Polí tica de inversión y de ingresos

21. En los los paí ses en ví as de desarrollo, la polí tica delempleo debe constituir un elemento esencial de toda polí tica destinada a promover el aumento de los ingresos nacionales y su distribución equitativa.

22. Con el objeto de conseguir una rá pida expansión de la producción de las inversiones y del empleo, todo Miembro, de conformidad con la Recomendación sobre la consulta (ramas de actividad económica y á mbito nacional),1960, deberí a tratar de obtener las opiniones y la participación activa de los empleadores y de los trabajadores y de sus respectivas organizaciones en la elaboración y aplicación de la polí tica nacional de desarrollo económico y de los diversos aspectos de la polí tica social.

23.

1) En los paí ses en que la falta de oportunidades de empleo está asociada con la escasez de capital se deberí an adoptar todas las medidas apropiadas para fomentar el ahorro nacional y la aportación de recursos financieros de otros paí ses y de las organizaciones internacionales, a fin de que aumenten así las inversiones productivas sin perjudicar la soberaní a nacional ni la independencia económica de los paí ses beneficiarios.

2) Para utilizar racionalmente los recursos a disposición de los indicados paí ses, y para aumentar al má ximo las posibilidades de empleo, serí a deseable que se coordinaran las inversiones y los esfuerzos de desarrollo en cada paí s con los de otros paí ses, especialmente con aquellos paí ses de la misma región.

Promoción del empleo industrial

24.

1) Con el fin de crear a largo plazo nuevas posibilidades deempleo, todo Miembro deberí a conceder atención a la extrema importancia que presenta la creación de industrias pú blicas o privadas que utilicen las ma materias primas y las fuentes de energí a disponibles en el paí s, que utilicen té cnicas modernas y estudios apropiados y cuya producción se adapte a las variaciones de la demanda en los mercados nacionales y extranjeros.

2) Todo Miembro deberí a esforzarse por alcanzar una fase de desarrollo industrial que le permita, dentro de una economí a equilibrada, y utilizando la mano de obra local, la fabricación, en condiciones económicas, de un má ximo de productos elaborados.

3) Deberí a concederse especial atención a las medidas que promuevan una producción eficaz y a bajo costo, una diversificación de la economí a y un equilibrio del desarrollo económico regional.

25. Ademá s de fomentar un desarrollo industrial moderno, todo Miembro deberí a examinar, teniendo en cuenta las exigencias té cnicas, los medios de aumentar las posibilidades de empleo atravé s de:

a) la producción o el estí mulo de la producción de má s bienes y servicios que requieran el empleo de una abundante mano de obra;

b) la promoción de té cnicas que empleen má s mano de obra, en las circunstancias en que é stas producen una utilización má s eficaz de los recursos existentes.

26. Deberí an tomarse medidas para:

a) facilitar, en grado compatible con las necesidades del mercado nacional e internacional, una utilización má s completa de la capacidad industrial existente, por ejemplo, mediante la introducción extensiva del sistema de trabajo en varios turnos, en el que se tenga en cuenta la provisión de servicios adecuados para los trabajadores de los equipos nocturnos y la necesidad de formar un nú mero suficiente de trabajadores para ocupar puestos claves, que hagan que el trabajo en varios turnos sea eficaz;

b) crear industrias artesanales y pequeñas industrias y ayudarlas a adaptarse a los adelantos tecnológicos y a los cambios en las condiciones del mercado, de manera que proporcionen má s oportunidades de empleo sin llegar a depender de medidas deprotección ni de privilegios especiales que estorben el crecimiento económico. Para este efecto, deberí a fomentarse el desarrollo de las cooperativas y tratar de establecer una relación complementaria entre la industria en pequeña y en gran escala, así como tratar de abrir nuevos mercados para los productos industriales.

Promoción del empleo rural

27.

1) Dentro del marco de una polí tica nacional de conjunto sobre la base de amplios programas para el desarrollo, los paí ses en donde exista mucho sub-empleo rural deberí an dar especial importancia a la promoción del empleo productivo en el sector rural por medio de una combinación de medidas de orden estructural y de orden té cnico, confiando al má ximo posible en los esfuerzos de las personas interesadas, y basá ndose en un estudio adecuado de la naturaleza, el volumen y la distribución regional del subempleo rural.

2) Los citados programas deberí an tener como objetivos primordiales el crear incentivos y condiciones sociales favorables para la má s cabal utilización de la mano de obra local en el desarrollo rural, y el aumentar la productividad y la calidad de la producción. Siempre que fuese posible, deberí an tomarse medidas adaptadas a las circunstancias locales partiendo de investigaciones apropiadas y de la creación de proyectos piloto polivalentes.

3) Deberí a consagrarse una atención especial a la necesidad de crear oportunidades de empleo productivo en el sector agropecuario.

4) Las medidas de orden estructural destinadas al desarrollo del empleo productivo en el sector rural deberí an incluir: reformas agrarias adaptadas a las necesidades del paí s, en las que queden incluidas la redistribución de tierras y la mejora de los sistemas de tenencias de tierras; la reforma de los mé todos impositivos sobre la propiedad rural; la existencia de los sistemas de cré dito; la mejora de los servicios de venta, y la promoción de la formación de cooperativas de producción y deventa.

Crecimiento demográ fico

28. Los paí ses donde la población aumenta rá pidamente y, sobre todo, aquellos donde dicha población ejerce ya una fuerte presiónsobre la economí a, deberí an estudiar los factores económicos, sociales y demográ ficos que afectan al crecimiento de la población, con el objeto de adoptar una polí tica económico social que permita conseguir un mejor equilibrio entre el aumento de las posibilidades de empleo y la expansión de la mano de obra.

V. Acción de los Empleadores, de los Trabajadores y de susRespectivas Organizaciones

29.

1) Los empleadores y los trabajadores de los sectores pú blico y privado, y sus respectivas organizaciones, deberí an adoptar todas las medidas oportunas para promover la obtención y el mantenimiento del pleno empleo, productivo y libremente elegido.

2) En particular, todos ellos deberí an:

a) consultarse entre sí y consultar cuando sea apropiado, con la mayor anticipación posible, a las autoridades pú blicas competentes, a los servicios del empleo o a los organismos similares, a fin de elaborar medidas que permitan en forma satisfactoria para todos una adaptación a los cambios en la situación del empleo;

b) estudiar las tendencias de la evolución económica y té cnica,así como de la situación del empleo, y cuando sea oportuno,proponer con suficiente anticipación, a los gobiernos y a las empresas pú blicas y privadas, las medidas que convendrí a adoptarpara salvaguardar, teniendo en cuenta el interé s general, la seguridad en el empleo y las oportunidades de empleo de los trabajadores;

c) facilitar una comprensión má s amplia del contexto económico, de la razón de los cambios en las posibilidades de empleo, dentro de las profesiones, industrias o regiones determinadas, así comode la necesidad de la movilidad ocupacional y geográ fica de la mano de obra;

d) esforzarse en crear un clima propicio al aumento de inversiones, tanto de origen nacional como extranjero, que ejerza efectos positivos sobre el desarrollo económico del paí s, sin detrimento de la soberaní a nacional, de la independencia económica y del ejercicio de los derechos sindicales;

e) proporcionar o hacer que se proporcionen medios de formación y de readaptación, así como prestaciones financieras para facilitar esa formación y readaptación;

f) promover polí ticas relativas a los salarios, a las prestaciones sociales y a los precios, que no comprometan alpleno empleo, a la expansión económica, a la elevación del nivel de vida ni a la estabilidad de la moneda, y que no causen tampoco detrimento a los legí timos objetivos de los empleadores, los trabajadores y sus organizaciones respectivas;

g) respetar el principio de la igualdad de oportunidades y detrato en materia de empleo y ocupación, teniendo en cuenta las disposiciones del Convenio y de la Recomendación sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958.

3) Las empresas, en consulta y colaboración, cuando sean apropiadas, con las organizaciones de trabajadores y/o con los representantes de é stos al nivel de la empresa, deberí an adoptar medidas para contrarrestar el desempleo, ayudar a los trabajadores a encontrar nuevos empleos, aumentar el nú mero de empleos disponibles y reducir al mí nimo los efectos deldesempleo, habida cuenta de las condiciones nacionales, económicas y sociales. Tales medidas podrí an incluir:

a) la readaptación de los trabajadores a otros empleos en elmarco de la empresa;

b) los traslados dentro de la misma empresa;

c) el examen detenido de los obstá culos que se oponen al aumento del trabajo por turnos, así como la adopción de medidas para superar dichos obstá culos;

d) el preaviso, otorgado con la mayor antelación posible, a los trabajadores cuyo empleo se ha de dar por terminado, y la notificación apropiada a las autoridades pú blicas, y una cierta protección de los ingresos de los trabajadores que han quedado cesantes, habida cuenta de las disposiciones de la Recomendación sobre la terminación de la relación de trabajo, 1963.

VI. Acción Internacional para Facilitar la Realización de los Objetivos de la Polí tica del Empleo

30. Todo Miembro, con la asistencia, cuando sea oportuna, de las organizaciones intergubernamentales, y de otras organizaciones internacionales, deberí a cooperar en una acción internacional para facilitar la realización de los objetivos del empleo y deberí a evitar en su polí tica económica interna la adopción demedidas que produzcan un efecto desfavorable sobre la situacióndel empleo y la estabilidad económica general en otros paí ses, incluí dos los paí ses en ví as de desarrollo.

31. Todo Miembro deberí a participar en los esfuerzos que se realicen para la expansión del comercio internacional como medio de fomentar el crecimiento económico y de aumentar la posibilidadde empleo. En particular, deberí a tomar las medidas que contribuyan a atenuar las repercusiones desfavorables sobre el nivel del empleo de las fluctuaciones en el comercio internacional y de los problemas relativos a la balanza de pagos y a la liquidez monetaria.

32.

1) Los paí ses industrializados, en su polí tica económica, incluso en la polí tica de cooperación económica y de expansión de la demanda, deberí an tener en cuenta la necesidad de aumentar el empleo en otros paí ses, especialmente en aquellos en ví as de desarrollo.

2) A fin de fomentar el comercio mutuo y aumentar el empleo en la producción de artí culos de exportación en los paí ses en ví as de desarrollo, los paí ses industrializados, tan rá pido como sus circunstancias les permitan, deberí an adoptar medidas para incrementar las importaciones de productos manufacturados semi-elaborados, transformados y primarios que los paí ses en ví as de desarrollo puedan fabricar en condiciones económicas.

33. Teniendo en cuenta las disposiciones del Convenio y la Recomendaciónsobre los trabajadores migrantes (revisados),1949, así como las del Convenio sobre la igualdad de trato (seguridad social), 1962, deberí a facilitarse la migración internacional de los trabajadores para empleos que esté n relacionados con las necesidades económicas de los paí ses de emigración y de inmigración, incluyendo la migración desde paí ses en ví as de desarrollo a los paí ses industrializados.

34.

1) En la cooperación té cnica internacional, mediante acuerdos bilaterales y multilaterales, se deberí a prestar especial atención a la necesidad de llevar a cabo polí ticas activas del empleo.

2) Con esta finalidad, dicha cooperación deberí a incluir:

a) el asesoramiento en relación con la polí tica del empleo y con la organización del mercado del empleo, en cuanto é stas son elementos esenciales en materia de planificación y de elaboración de programas generales de desarrollo; y

b) la colaboración en la labor de formación de personal local calificado, incluyé ndose al personal té cnico y al de dirección.

3) Los programas de cooperación té cnica en el campo de la formación profesional deberí an procurar que los paí ses en ví as de desarrollo dispongan de los medios apropiados de formación dentro del paí s o región de que se trate. Dichos programas deberí an suministrar tambié n, de modo adecuado los equipos. Como medida complementaria, se deberí an proporcionar medios para la formación, en los paí ses altamente industrializados, de nacionales de los paí ses en ví as de desarrollo.

4) Todo Miembro deberí a hacer todo lo necesario para facilitarque expertos altamente calificados en las diversas esferas de la polí tica del empleo, que procedan tanto de los medios gubernamentales como de los medios no gubernamentales, trabajendurante perí odos apropiados en los paí ses en ví as de desarrollo.En especial, deberí an adoptarse las medidas necesarias paraalentar a dichos expertos a asumir estas misiones.

5) En la preparación y ejecución de los programas de cooperación té cnica se deberí a tratar de obtener la participación activa de las organizaciones de los empleadores y de los trabajadores de los paí ses interesados.

35. A fin de aumentar la productividad y el empleo, todo Miembro deberí a estimular el intercambio de procedimientos té cnicos mediante la concesión de licencias y otras formas de cooperación industrial.

36. Las empresas de propiedad extranjera deberí an satisfacer sus necesidades de personal empleando y formando personal local, comprendido el personal de dirección y de supervisión.

37. Deberí an formularse acuerdos, cuando sea posible sobre una base regional, para entablar discusiones periódicas e intercambios de experiencia en materia de polí tica de empleo,particularmente sobre aquella de los paí ses en ví as ví as de desarrollo, con la ayuda, cuando se considere oportuno, de la Oficina Internacional del Trabajo.

VII. Sugestiones con Respecto a los Mé todos de Aplicación

38. Al aplicar las disposiciones de esta Recomendación, todo Miembro de la Organización Internacional del Trabajo y las organizaciones interesadas de empleadores y de trabajadores deberí an guiarse, en la medida en que sea posible y oportuno, por las sugestiones relativas a los mé todos se aplicaión que se detallan en el anexo que figura a continuación.

ANEXO ANEXO

Sugestiones relativas a los mé todos de aplicación

I. Medidas Generales y Selectivas que deben Adoptarse en Una Polí tica del Empleo

1.

1) Todo Miembro deberí a:

a) realizar estudios constantes acerca de la magnitud y distribución de la fuerza de trabajo y de la naturaleza y amplitud del desempleo y del subempleo, así como de las tendencias a este respecto, en los que se incluya, siempre que sea posible, un aná lisis de lo siguiente:

i) la distribución de la fuerza de trabajo por grupos de edad, sexo, categorí as profesionales, calificaciones, regiones y sectores económicos; las tendencias probables de la evolución de cada uno de estos grupos, y las repercusiones de los factores demográ ficos, particularmente en los paí ses en ví as de desarrollo cuyo crecimiento demográ fico es rá pido, así como de los cambios té cnicos sobre dichas tendencias;

ii) el volumen de las posibilidades actuales de empleo productivo y sus posibilidades en é pocas futuras, en diferentes sectores económicos, regiones y categorí as profesionales, teniendo en cuenta los cambios previstos en la demanda y la productividad;

b) realizar ené rgicos esfuerzos, especialmente mediante censos y encuestas por muestreo, para mejorar los datos estadí sticos necesarios para tales estudios;

c) emprender y fomentar el acopio y aná lisis de los í ndices corrientes de actividad económica y estudiar las tendencias en la evolución de nuevas té cnicas en los diferentes sectores de la industria tanto en el paí s como en el extranjero, especialmente respecto de la automación, entre otras cosas con objeto de distinguir las fluctuaciones a corto plazo de los cambios estructurales a largo plazo;

d) establecer previsiones a corto plazo sobre el empleo, el subempleo y el desempleo, con suficiente anticipación y detalle para poder actuar sin demora con el objeto de evitar o remediar el desempleo o la escasez de mano de obra;

e) emprender y fomentar estudios sobre los mé todos y resultados de las polí ticas del empleo en otros paí ses.

2) Todo Miembro deberí a procurar informar a los responsables de la negociación de los contratos colectivos acerca de los resultados de los estudios efectuados por la Oficina Internacional del Trabajo y otros organismos sobre la situación del empleo, y en particular sobre las consecuencias de la automación.

2. El logro de los objetivos sociales de la polí tica del empleo requiere la coordinación de dicha polí tica con otras medidas de polí tica económica y social, y en particular con aquellas relativas a:

a) las inversiones, la producción y el crecimiento económico;

b) el aumento y la distribución de los ingresos;

c) los sistemas de seguridad social;

d) las polí ticas fiscales y monetarias, y especialmente las polí ticas antiinflacionarias y las relativas a las tasas de cambios; y

e) el aumento de la libertad de circulación de bienes, de capitales y de trabajadores de un paí s a otro.

3. Con objeto de promover la estabilidad tanto en la producción como en el empleo, deberí a estudiarse la posibilidad de utilizar en mayor grado medidas fiscales o semifiscales destinadas a ejercer una influencia estabilizadora automá tica y a mantener los ingresos del consumidor y las inversiones a un nivel satisfactorio.

4. Las medidas destinadas a estabilizar el empleo pueden tambié n incluir:

a) medidas fiscales en materia de tarifas de impuestos y de gastos de inversión;

b) el estí mulo o la reducción de las actividades económicas mediante medidas adecuadas de polí tica monetaria;

c) el aumento o la reducción de los gastos de obras pú blicas u otras inversiones pú blicas de naturaleza fundamental, tales como carreteras, ferrocarriles, puertos, escuelas, centros de formación y hospitales. Todo Miembro deberí a preparar, durante los perí odos de elevado nivel de empleo, cierto nú mero de proyectos de obras pú blicas de utilidad, pero cuya ejecución pueda ser diferida, para llevarlos a la prá ctica en los perí odos de recesión;

d) medidas de cará cter má s especí fico, tales como el aumento de los pedidos gubernamentales a una rama determinada de la industria en la cual una recesión pudiera originar una disminución temporal del nivel de actividad.

5. Las medidas destinadas a contrarrestar las fluctuaciones estacionales en el empleo podrí an incluir:

a) la aplicación de nuevas té cnicas que permitan realizar ciertos trabajos en condiciones en las cuales sin dichas té cnicas no hubiese sido posible su ejecución;

b) la formación de trabajadores dedicados a actividades estacionales, para que puedan dedicarse a ocupaciones complementarias;

c) la planificación destinada a contrarrestar el desempleo o subempleo estacionales. Deberí a prestarse especial atención a la coordinación de las actividades de las autoridades pú blicas y empresas privadas en la esfera de la edificación y la construcción, con objeto de garantizar la continuidad de la actividad y satisfacer así las necesidades de empleo de los trabajadores.

6.

1) Las autoridades competentes deberí an determinar la naturaleza de las dificultades especiales ocasionadas por los cambios estructurales a las categorí as de personas mencionadas en el pá rrafo 16 de la Recomendación, y deberí an recomendar las medidas adecuadas.

2) Deberí an adoptarse medidas especiales para facilitar trabajo conveniente a estos grupos y para aliviar las dificultades económicas.

3) En los casos en que las personas de edad o los trabajadores invá lidos encuentren grandes dificultades para ajustarse a los cambios estructurales, deberí an disponerse prestaciones adecuadas para ellos dentro de la estructura del ré gimen de seguridad social; incluso, cuando fuere apropiado, deberí an disponerse prestaciones de retiro a una edad inferior a la exigida normalmente.

7.

1) Cuando los cambios estructurales afecten a gran nú mero de trabajadores concentrados en una zona determinada, y especialmente cuando la capacidad competidora de la zona resulte en general perjudicada, todo Miembro deberí a proporcionar empleo suplementario en dicha zona, sobre la base de polí ticas integrales de desarrollo regional, mediante incentivos eficaces y previa consulta con los representantes de los empleadores y de los trabajadores, y deberí a tambié n alentar a las empresas privadas a actuar en el mismo sentido.

2) Las medidas que se tomen para tal fin podrí an incluir:

a) la diversificación de las empresas existentes o la promoción de nuevas industrias;

b) obras pú blicas y otras inversiones pú blicas, incluyendo la expansión o establecimiento de nuevas empresas pú blicas;

c) la información y el asesoramiento a las nuevas industrias respecto de las condiciones para establecerse en la región;

d) medidas para que la zona resulte má s atractiva a las nuevas industrias, por ejemplo, desarrollando o mejorando su infraestructura, o concediendo empré stitos especiales, subsidios temporales o privilegios fiscales transitorios u otras ventajas materiales, tales como la creación de zonas industriales;

e) la prioridad en la colocación de pedidos gubernamentales;

f) esfuerzos adecuados para tratar de evitar una concentración industrial excesiva.

3) Las citadas medidas deberí an tener en cuenta el tipo de empleo que las diferentes regiones puedan proporcionar con má s facilidad, habida cuenta de sus recursos, de sus posibilidades de acceso a los mercados y de otros factores económicos.

4) Los lí mites de las zonas a las que se dé un trato especial deberí an ser definidos despué s de un cuidadoso examen de las probables repercusiones sobre otras zonas, y especialmente sobre las zonas vecinas.

II. Problemas del Empleo Asociados con el Subdesarrollo Económico

8. Las medidas destinadas a desarrollar el ahorro nacional y a fomentar la aportación de recursos financieros de otros paí ses, con el objeto de aumentar las inversiones productivas, podrí an incluir:

a) medidas que concuerden con las disposiciones del Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930, y del Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957, y que sean adoptadas dentro del marco de un sistema de normas laborales mí nimas adecuadas y previa consulta con los empleadores, los trabajadores y sus respectivas organizaciones, para utilizar la mano de obra disponible, con un complemento mí nimo de recursos existentes en cantidad limitada, con objeto de acelerar la formación de capital;

b) medidas destinadas a orientar el ahorro y las inversiones de usos improductivos hacia usos tendentes a promover el desarrollo económico y el empleo;

c) medidas destinadas a desarrollar el ahorro:

i) restringiendo el consumo de bienes no esenciales, prestando debida consideración a la necesidad de mantener incentivos adecuados; y

ii) empleando los distintos sistemas de ahorro, incluidos los sistemas contributivos de seguridad social y los programas de pequeño ahorro;

d) medidas destinadas a estimular el desarrollo de los mercados locales de capital, para facilitar la transformación de los ahorros en inversiones productivas;

e) medidas destinadas a fomentar la reinversión, dentro del paí s, de una parte razonable de los beneficios procedentes de inversiones extranjeras, así como a recuperar el capital nacional e impedir su salida del paí s, con el fin de dirigirlo hacia inversiones productivas.

9.

1) Las medidas destinadas a aumentar las posibilidades de empleo estimulando la utilización de té cnicas y la fabricación de productos que requieren mano de obra numerosa podrí an incluir:

a) la promoción de mé todos de producción que requieran el empleo intensivo de mano de obra a travé s de:

i) el estudio de medios para aumentar la eficiencia de tales mé todos que exigen una mano de obra numerosa;

ii) investigaciones y difusión de informaciones acerca de tales mé todos, en especial en lo relativo a las obras pú blicas y las construcciones;

b) reducciones fiscales y trato preferencial respecto a cuotas de importación y otras cuotas a las empresas interesadas;

c) el estudio a fondo de las posibilidades té cnicas, económicas y de organización de las obras de construcción que requieran mucha mano de obra, tales como los proyectos de desarrollo con fines mú ltiples de las cuencas fluviales y la construcción de ferrocarriles y carreteras.

2) Al determinar si un producto o una té cnica particulares requieren o no mucha mano de obra deberí a concederse atención a las proporciones en las que se emplean el capital y la mano de obra, no solamente en los procesos finales, sino en todas las fases de la producción, incluyendo la elaboración de materiales, el suministro de energí a y otros factores. Tambié n deberí a concederse atención a las proporciones en que una mayor disponibilidad de determinado producto dará por resultado un aumento de la demanda de mano de obra por un lado y de capital por otro.

10. Las medidas de orden estructural para el desarrollo del empleo productivo en el sector rural, aparte de las previstas en el pá rrafo 27 de la Recomendación, podrí an consistir en la elaboración de programas de desarrollo de la comunidad que esté n en armoní a con las disposiciones del Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930, y del Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957, y que susciten la participación activa de las personas interesadas, y en especial de los empleadores y de los trabajadores, y de sus respectivas organizaciones, en la tarea de establecer y ejecutar planes locales de desarrollo económico y social, y que estimulen la utilización, en esos proyectos, de recursos humanos, materiales y financieros locales que de otro modo podrí an permanecer ociosos o ser utilizados de modo improductivo.

11. Las medidas adaptadas a las condiciones locales y destinadas a lograr la má s cabal utilización de la mano de obra local en el desarrollo rural podrí an incluir:

a) la organización de proyectos locales de equipo, especialmente de proyectos que provoquen un rá pido aumento de la producción agrí cola, tales como pequeñas y medianas obras de riego y de avenamiento, instalaciones para almacenamiento, carreteras secundarias, y el desarrollo de los transportes locales;

b) la bonificación de tierras y colonización;

c) los mé todos de cultivo que requieran un empleo má s intensivo de mano de obra, la expansión de la ganaderí a y la diversificación de la producción agrí cola;

d) el desarrollo de otras actividades productivas, tales como la silvicultura y la pesca;

e) la promoción de servicios sociales rurales, tales como los de educación, vivienda e higiene;

f) el desarrollo de pequeñas industrias y de una artesaní a viable en las zonas rurales, tales como las destinadas a la elaboración de productos agrí colas y a la manufactura de bienes sencillos de consumo y de producción necesarios en la zona.

12.

1) En cumplimiento del pá rrafo 5 de la Recomendación, y habida cuenta de lo previsto en la Recomendación sobre la formación profesional, 1962, los paí ses en ví as de desarrollo deberí an esforzarse por eliminar el analfabetismo y por promover la formación profesional de los trabajadores de todos los sectores de la economí a, así como del personal de dirección y del personal cientí fico y té cnico.

2) Deberí a tenerse en cuenta la necesidad de formar instructores y trabajadores con objeto de favorecer el mejoramiento y la modernización de la agricultura.

Cross references

CONVENIOS:C029 Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930
RECOMENDACIONES:R083 Recomendación sobre el servicio de empleo, 1948
RECOMENDACIONES:R086 Recomendación sobre los trabajadores migrantes, (Revisado) 1949
RECOMENDACIONES:R087 Recomendación sobre la orientación profesional, 1949
RECOMENDACIONES:R111 Recomendación sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958
RECOMENDACIONES:R113 Recomendación sobre la consulta (ramas de actividad económica y á mbito nacional), 1960
RECOMENDACIONES:R116 Recomendación sobre la reducción de la duración del trabajo, trabajo, 1962
RECOMENDACIONES:R117 Recomendación sobre la formación profesional, 1962
RECOMENDACIONES:R119 Recomendación sobre la terminación de la relación de trabajo, 1963

CONVENIOS:C088 Convenio sobre el servicio de empleo, 1948

CONVENIOS:C097 Convenio sobre los trabajadores migrantes (revisado), 1949

CONVENIOS:C105 Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957

CONVENIOS:C111 Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958

CONVENIOS:C118 Convenio sobre la igualdad de trato (seguridad social), 1962


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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