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ORGANIZACION INTERNACIONAL DEL TRABAJO

R117 Recomendación sobre la formación profesional, 1962

Recomendación sobre la formación profesional
RECOMENDACION:R117
Lugar:Ginebra
Sesion de la Conferencia:47
Fecha de adopción:27:06:1962
Sujeto: Orientación y formación profesionales
Estatus: Instrumento reemplazado

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:

Convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 6 junio 1962 en su cuadragé sima sexta reunión;

Despué s de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas a la formación profesional, cuestión que constituye el cuarto punto del orden del dí a de la reunión, con miras a reemplazar la Recomendación sobre la formación profesional, 1939; la Recomendación sobre el aprendizaje, 1939, y la Recomendación sobre la formación profesional (adultos), 1950, y

Despué s de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendación;

Habiendo tomado nota de que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura tiene en curso de preparación una recomendación sobre la enseñanza té cnica,

adopta, con fecha veintisiete de junio de mil novecientos sesenta y dos, la siguiente Recomendación, que podrá ser citada como la Recomendación sobre la formación profesional, 1962:

I. Disposiciones Generales

1. La presente Recomendación se aplica a todo tipo de formación destinada a preparar o readaptar a una persona para que ejerza un empleo, sea o no por primera vez, o para que sea promovida en cualquier rama de actividad económica -- incluida la enseñanza general, profesional y té cnica que sea necesaria para ese fin --, con excepción de:

a) la formación para desempeñar puestos en la dirección o puestos de personal dirigente superiores al grado de capataz en la industria, o para desempeñar puestos equivalentes en otras ramas de la actividad económica;

b) la formación de la gente de mar, que continú a regida por la Recomendación sobre la formación profesional de la gente de mar, 1946;

c) la formación en la agricultura, que continú a regida por la Recomendación sobre la formación profesional (agricultura), 1956.

2.

1) La formación no es un fin en sí misma, sino un medio de desarrollar las aptitudes profesionales de una persona teniendo en cuenta las posibilidades de empleo y de permitirle hacer uso de sus capacidades como mejor convenga a sus intereses y a los de la comunidad; la formación deberí a tender a desarrollar la personalidad, sobre todo cuando se trata de adolescentes.

2) La formación constituye un todo cuyos diversos elementos no pueden ser disociados.

3) La formación es un proceso que continú a durante toda la vida profesional de un individuo, conforme a sus necesidades individuales y de miembro de la comunidad.

4) La formación deberí a estar exenta de toda forma de discriminación por motivo de raza, color, sexo, religión, opinión polí tica, ascendencia nacional u origen social.

5) La formación exige la cooperación continua de todas las personas y organismos interesados, conforme a lo previsto en el pá rrafo 11.

II. Plan y Administración Nacionales

3.

1) Cada paí s deberí a disponer de un sistema de medios de formación cuyo nú mero, distribución geográ fica y programas se adapten a las necesidades económicas y a las posibilidades de empleo del paí s considerado en su totalidad o de cada región o localidad, segú n lo que má s convenga, a fin de satisfacer las necesidades de los residentes en el paí s.

2) Este sistema deberí a estar organizado de manera que se facilite el traslado de un tipo de formación a otro y tambié n el acceso a las etapas sucesivas y a los diferentes grados de formación de manera que un individuo pueda alcanzar el má s alto grado de formación, habida cuenta de sus aptitudes e inclinaciones.

3) Las ví as de acceso a las ocupaciones, y en especial a los oficios, deberí an responder a las exigencias de todas las ramas de la actividad económica, así como a las aptitudes, intereses y circunstancias particulares de cada educando.

4) Cuando las circunstancias nacionales no permitan el desarrollo de un sistema nacional completo de medios de formación, el paí s de que se trate deberí a examinar la conveniencia de colaborar con los paí ses vecinos con objeto de crear tal sistema o de establecer una o varias instituciones de formación comunes.

4.

1) Se deberí an definir con claridad las respectivas competencias de las autoridades pú blicas en materia de formación.

2) Las autoridades pú blicas y los diversos organismos pú blicos y privados que en cada paí s se ocupan de formación deberí an, dejando libre juego a la iniciativa y asegurando la adaptabilidad a las necesidades de las diversas ramas de la actividad económica, de las regiones y de las localidades, colaborar en el desarrollo de servicios bien coordinados:

a) sea sobre la base de un programa de conjunto centralizado;

b) sea sobre una base voluntaria y con la ayuda de mecanismos apropiados; o

c) sea combinando ambos mé todos.

3) Sea cual fuere el mé todo adoptado, las medidas que hayan de tomarse para desarrollar los medios a que se refiere el apartado 2) deberí an comprender, respetando la libertad de elección profesional de los candidatos, medidas tendentes a:

a) la determinación de la magnitud y naturaleza de las necesidades de formación y de los medios existentes;

b) la determinación de las ocupaciones a las que deberí a darse prioridad en materia de formación, sin descuidar las demá s ni la formación de las personas que sean necesarias para las mismas;

c) la determinación de las ocupaciones respecto de las cuales se considere necesario o conveniente establecer normas de calificación, la formulación y aplicación de tales normas y el establecimiento de programas de formación apropiados, así como la formulación y aplicación de normas para los exá menes que hayan de efectuarse al terminar la formación en esas ocupaciones;

d) la formulación y aplicación de normas relativas a las condiciones y mé todos de formación;

e) la formulación y aplicación de normas relativas a las instituciones de formación, en particular a las que proporcionen formación para ocupaciones respecto de las cuales se hayan establecido normas de calificación;

f) la formulación y aplicación de normas de calificación para el personal docente de las instituciones de formación;

g) el otorgamiento, segú n las circunstancias, de una ayuda té cnica y financiera a las instituciones y empresas que proporcionen formación.

4) Siempre que se adopte un programa de conjunto, las autoridades competentes deberí an velar por que las medidas adoptadas para su aplicación comprendan las medidas enunciadas en el apartado 3).

5) Cuando la coordinación se establezca sobre una base voluntaria, las medidas enumeradas en el apartado 3) deberí an ser de la responsabilidad de las autoridades y organismos indicados en el apartado 2), conforme a su esfera de competencia.

6) Las normas de que se trata en el apartado 3) deberí an, siempre que sea posible, ser aplicables en todo el territorio del paí s Miembro.

7) Cuando esto no sea posible, deberí an formularse disposiciones en forma de recomendaciones que sirvan de guí a para el establecimiento de normas lo má s uniformes posible en el interior del paí s de que se trate.

8) Al desarrollar los servicios bien coordinados de formación a que se hace referencia en el apartado 2), deberí an tenerse oportunamente en cuenta:

a) los intereses profesionales, culturales y morales del individuo, las necesidades de mano de obra y el interé s económico y social general;

b) la polí tica nacional en materia de enseñanza y formación;

c) los medios existentes o proyectados de enseñanza general, orientación profesional y selección;

d) los medios de formación existentes o proyectados, incluyendo los de enseñanza profesional y té cnica;

e) la estructura y tendencia del mercado del empleo;

f) la polí tica y el desarrollo económico nacionales;

g) la situación demográ fica y su evolución prevista;

h) la evolución prevista de las té cnicas y de los mé todos de organización del trabajo;

i) la existencia de grupos de población que, a causa de su aislamiento geográ fico, sus diferencias é tnicas u otros motivos, exijan medidas especiales.

9) Los servicios de formación plenamente coordinados deberí an ser revisados regularmente y deberí an adoptarse medidas, si hubiera lugar, para adaptarlos a la evolución de las necesidades.

10) El desarrollo de los servicios de formación plenamente coordinados deberí a emprenderse en el plano nacional mediante la colaboración de las autoridades interesadas en los distintos aspectos del problema enumerados en el apartado 8) y de otras partes interesadas.

5.

1) La colaboración en el plano nacional deberí a ser llevada a cabo mediante uno o varios organismos idóneos, plenamente representativos de los medios interesados.

2) Esos organismos deberí an ser secundados por otros organismos tambié n plenamente representativos, creados, segú n las necesidades, en el plano regional y local.

6. Deberí an crearse comisiones consultivas representativas de las ramas de actividad económica o de las ocupaciones a fin de ayudar a los organismos mencionados en el pá rrafo 5 a determinar las necesidades en materia de formación para las ocupaciones que les conciernan y a desarrollar programas de formación destinados a dichas ocupaciones.

7.

1) La formación impartida en las instituciones pú blicas de formación deberí an concederse sin gastos para los educandos.

2) Lo anterior no deberí a impedir que las instituciones soliciten el pago de los gastos cuando el educando no se encuentre en la obligación de seguir los cursos, o no tenga necesidad de recibir formación para procurarse o conservar un empleo.

3) Durante la formación en una institución, cuando la formación esté garantizada por la autoridad competente o cuente con su aprobación, los adultos que no perciban remuneración y los adolescentes necesitados deberí an, en la medida en que lo permitan los recursos económicos y financieros, recibir de dicha autoridad competente asignaciones adecuadas, fijadas despué s de tenerse debidamente en cuenta:

a) cualquier indemnización de desempleo o cualquier otra asignación que pudieran percibir;

b) otros factores, tales como las cargas de familia, el costo de la vida en las regiones interesadas y los gastos personales especiales ocasionados por la formación (por ejemplo, los gastos de viaje y de alojamiento), y, en casos especiales, la edad;

c) la necesidad de estimular a los adultos a que emprendan y terminen su formación de acuerdo con las exigencias del mercado del empleo y las necesidades de la comunidad en lo referente a personas formadas.

4) Las personas sometidas a formación en las empresas deberí an recibir una remuneración adecuada de conformidad con los criterios determinados por la legislación, los convenios colectivos o el reglamento especial de la empresa interesada.

5) La asistencia a las instituciones pú blicas de formación y a las instituciones privadas reconocidas, de naturaleza similar, y la participación en otros tipos de formación aprobados deberí an ser facilitadas, segú n las circunstancias, mediante un auxilio material, por ejemplo, en forma de comidas gratuitas, suministro de ropa de trabajo, ú tiles, equipo y manuales de instrucción, transporte gratuito o a precio reducido, subsidios de mantenimiento o becas o asignaciones para gastos de estudio, pré stamos, o suministro de alojamiento.

8.

1) Deberí an adoptarse medidas a fin de que las condiciones de trabajo de las personas, y sobre todo de los jóvenes que reciban formación, bien en una empresa, bien en una institución de formación, sean satisfactorias, y en particular para que su trabajo esté convenientemente limitado y presente un cará cter esencialmente educativo.

2) El trabajo de los educandos en las instituciones de formación no deberí a tener por objetivo principal la obtención de beneficios comerciales.

3) Las instituciones de formación, así como las empresas en que se preste formación, deberí an asumir la responsabilidad de velar por el establecimiento y aplicación de normas de seguridad y de protección de los educandos durante el trabajo.

9.

1) La formación para ocupaciones respecto de las cuales se hayan establecido normas nacionales de calificación deberí a comprender exá menes cuyas normas hayan sido fijadas de modo uniforme y permitan establecer criterios seguros y plenamente vá lidos, y deberí an tomarse las medidas necesarias para asegurar la observancia de esas normas de examen.

2) Los certificados entregados como resultado de esos exá menes deberí an ser vá lidos en todo el paí s.

3) Aun cuando no existan normas nacionales de calificación, serí a deseable que las personas que hayan concluido un curso sistemá tico de formación reciban un certificado al efecto, entregado por la institución de formación o por la empresa. Deberí an figurar en dicho certificado las caracterí sticas esenciales y principales de la formación dispensada.

10. Las personas que concluyan un curso de formación profesional deberí an ser asistidas por las autoridades del paí s competentes en materia de empleo, para obtener empleos correspondientes a las calificaciones y conocimientos adquiridos, garantizá ndose al propio tiempo la libre elección del lugar de trabajo.

III. Medidas de Colaboración

11.

1) Todos los medios interesados en la formación, y en particular las autoridades pú blicas, las instituciones docentes y las organizaciones de empleadores y de trabajadores, deberí an aprovechar toda ocasión para prestarse asistencia y consultarse recí procamente respecto a la elaboración de planes de formación, la aplicación y realización prá ctica de los mismos y, de modo general, a todas las cuestiones relativas a la formación.

2) Se deberí an tomar medidas para que todos los responsables del proceso de formación puedan visitar periódicamente el lugar donde se lleva a cabo la formación, para mantenerse al corriente sobre las condiciones en que se dispensa dicha formación.

3) Los representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores deberí an formar parte de los organismos encargados de dirigir las instituciones pú blicas de formación y de vigilar su funcionamiento té cnico; cuando no existan dichos organismos, los representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores deberí an ser asociados estrechamente en alguna otra forma al funcionamiento de las referidas instituciones.

4) La cooperación entre las instituciones de formación, o la autoridad competente que dispensa la formación, y las empresas deberí a ser asegurada y fomentada, sobre todo en los casos en que la formación se da parte en la empresa y parte en instituciones de formación ajenas a la empresa.

5) Sin perjuicio del alcance general del apartado 1) y en la medida compatible con las circunstancias nacionales:

a) las instituciones interesadas en la enseñanza y la formación, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y los demá s organismos u organizaciones directamente interesados deberí an colaborar en:

i) la designación de las ocupaciones respecto de las cuales se considera necesario o deseable el establecimiento de normas de calificación;

ii) el establecimiento de dichas normas y de programas de formación adecuados;

iii) la organización de exá menes adecuados y la determinación de la naturaleza y grado de las calificaciones que puedan obtenerse;

b) la colaboración má s completa deberí a existir en materia de compilación y difusión de informaciones sobre las posibilidades de formación referidas en el pá rrafo 12; deberí an participar en ella las escuelas primarias o secundarias, las instituciones de enseñanza té cnica y profesional, las autoridades educativas, los servicios de orientación profesional y los servicios asesores sobre empleo, los servicios pú blicos del empleo, las organizaciones de empleadores y de trabajadores, las instituciones profesionales y las empresas; c) la asistencia prestada por los servicios pú blicos del empleo deberí a comprender igualmente:

i) el estudio de las tendencias del mercado del empleo;

ii) la evaluación de las necesidades actuales y futuras de mano de obra;

iii) la colocación del personal formado.

IV. Informaciones Sobre las Posibilidades de Formación

12.

1) Se deberí an compilar regularmente y poner a disposición de todas las personas y de todos los organismos interesados informaciones sobre las posibilidades de formación para cada ocupación.

2) Estas informaciones deberí an tratar sobre puntos como:

a) tipos de formación que pueden dispensarse;

b) duración de los diversos tipos de formación;

c) condiciones de admisión en los diversos tipos de formación;

d) caracterí sticas de cada tipo de formación en relación con las perspectivas de empleo o de promoción;

e) naturaleza y condiciones de la ayuda financiera o de otro tipo a que las personas que siguen cursos de formación pueden aspirar;

f) exá menes finales de la formación y calificaciones que se puedan obtener.

3) Para la difusión de las informaciones citadas procederí a utilizar, segú n las necesidades, todos o algunos de los medios siguientes: entrevistas, conferencias, folletos, artí culos, carteles, pelí culas cinematográ ficas, diapositivas, charlas por radio y televisión, visitas a las empresas y exposiciones profesionales.

V. Medidas de Orientación Profesional y de Selección

13.

1) Los candidatos a la formación, y especialmente las personas que no la hubieren recibido, deberí an tener a su alcance orientación profesional individual proporcionada por los organismos competentes en orientación profesional o de asesoramiento en materia de empleo, antes de elegir ocupación o de iniciarse en una formación determinada.

2) Los trabajadores deberí an poder beneficiarse en los servicios del empleo de un sistema de consejos profesionales con vistas a su orientación, su nueva clasificación o su perfeccionamiento profesionales.

14.

1) La selección de los candidatos deberí a efectuarse de conformidad con los requisitos y naturaleza propios de cada ocupación, pero sin que se limite la libre elección de la ocupación.

2) El procedimiento de selección deberí a concebirse de suerte que se reduzca al mí nimo el riesgo que presenta la admisión de candidatos a la formación respecto de profesiones que no les convienen, así como el peligro resultante de desperdiciar esfuerzos y medios de formación profesional.

3) El procedimiento de selección deberí a comprender medidas apropiadas para comprobar que los candidatos poseen las aptitudes fí sicas e intelectuales requeridas para la formación y la ocupación de que se trate.

4) Cuando el procedimiento de selección comprenda exá menes mé dicos, é stos deberí an basarse en las exigencias propias de la formación y de la ocupación de que se trate.

5) Cuando el procedimiento de selección comprenda pruebas psicológicas, é stas deberí an responder a las condiciones existentes en el paí s de que se trate, ofrecer un grado suficiente de seguridad y tener validez conforme a criterios directamente vinculados a los requisitos de la ocupación de que se trate.

VI. Preparación Preprofesional

15.

1) La preparación preprofesional deberí a proporcionar a los jóvenes que no hayan ejercido todaví a una actividad profesional una iniciación en una variedad de tipos de trabajo. No deberí a efectuarse en detrimento de la educación general ni en reemplazo de la primera fase de la formación propiamente dicha.

2) La preparación preprofesional deberí a incluir una instrucción general y prá ctica, apropiada a la edad de los jóvenes, que convenga para:

a) continuar y completar la educación recibida con anterioridad;

b) dar una idea del trabajo prá ctico y desarrollar el gusto y la estima por é l, así como el interé s por la formación;

c) revelar intereses y aptitudes profesionales, facilitando así la orientación profesional;

d) favorecer la adaptación profesional ulterior.

3) La preparación preprofesional deberí a comprender, cuando sea posible, la familiarización del educando con el equipo y los materiales comunes a cierto nú mero de ocupaciones.

VII. Organización de la Formación

16.

1) El programa de formación para cada profesión deberí a ser elaborado a base de un aná lisis sistemá tico del trabajo, de las capacidades y conocimientos profesionales y de las medidas de seguridad e higiene que dicha ocupación implique, teniendo en cuenta su evolución y sus transformaciones previsibles.

2) El programa de formación deberí a ser revisado periódicamente para mantenerlo al dí a.

17.

1) El programa de formación deberí a proporcionar a los educandos una base sólida de conocimientos teóricos y prá cticos.

2) Ademá s de la enseñanza del trabajo, de las calificaciones y conocimientos profesionales y de las medidas de seguridad e higiene relacionadas con la ocupación de que se trate, así como de nociones sobre legislación social, la formación deberí a proporcionar a los educandos, en la medida de lo posible, conocimientos fundamentales relativos a la ocupación y a la rama de actividad económica a que deseen dedicarse, especialmente con objeto de facilitar su promoción.

3) Deberí a reservarse un lugar a las materias de cultura general en los programas de formación de larga duración y tambié n, en la medida en que el tiempo lo permita, en los programas de formación de corta duración.

18.

1) Los programas de formación y las materias de que traten deberí an determinarse en forma que faciliten la adaptación profesional futura de los educandos, dentro del á mbito de la ocupación de que se trate.

2) A este efecto, en la formación de larga duración se deberí a cuidar de:

a) que el educando adquiera una comprensión amplia de los fundamentos teóricos de su ocupación;

b) que se evite la especialización en el primer perí odo, a fin de proporcionar al educando una amplia base de conocimientos profesionales teóricos y prá cticos que permitan una especialización ulterior con un mí nimo de formación suplementaria o de readaptación.

19.

1) Las empresas que no tengan posibilidad de procurar por sí mismas a sus educandos todos los conocimientos teóricos y prá cticos necesarios para ejercer una ocupación determinada deberí an, segú n sus necesidades:

a) velar por que estas insuficiencias sean subsanadas en las instituciones de formación mediante una o varias de las medidas siguientes:

i) la asistencia del educando en el transcurso de uno o má s dí as;

ii) la asistencia a las mismas por perí odos de varias semanas consecutivas cada año;

iii) la asistencia alternativa por perí odos suficientemente prolongados de formación en la empresa con perí odos de estudio tambié n prolongados en una institución de formación; o

iv) otros arreglos apropiados de conformidad con la legislación del paí s;

b) establecer y aplicar programas que incluyan la unificación de sus medios de formación o la creación de un centro comú n.

2) Los educandos de las empresas que concurran a instituciones de formación en virtud de las medidas previstas en el apartado 1) deberí an ser autorizados a ausentarse con ese fin durante las horas de trabajo, sin sufrir pé rdida alguna de salario.

20. Las empresas deberí an cooperar en la realización de los programas organizados por las instituciones de formación permitiendo a los estudiantes de dichas instituciones realizar prá cticas de formación en el empleo durante perí odos suficientemente prolongados.

21.

1) Hasta la edad de dieciocho años, todos los jóvenes trabajadores que no esté n recibiendo otro tipo de formación deberí an tener a su disposición cursos complementarios a fin de que puedan completar su cultura general y sus conocimientos té cnicos en las ocupaciones que ejerzan.

2) Los jóvenes trabajadores deberí an tener posibilidad de seguir esos cursos en las condiciones expuestas en el pá rrafo 19, apartado 2).

22. Todos los trabajadores que deseen mejorar sus conocimientos generales, té cnicos o comerciales, deberí an tener a su disposición cursos complementarios a fin de facilitar su promoción y mejorar de en esa forma su situación social y económica.

23. La duración de la formación deberí a ser determinada teniendo en cuenta:

a) el nivel y el tipo de los conocimientos teóricos y habilidades prá cticas que hayan de alcanzarse;

b) los mé todos y medios de formación que hayan de emplearse;

c) las condiciones mí nimas de ingreso requeridas y las calificaciones que ya posean los candidatos al ser admitidos;

d) tratá ndose de adultos, sus actividades profesionales anteriores y la necesidad de capacitarlos lo má s rá pidamente posible para ejercer un empleo.

24. Deberí a prestarse atención especial a la formación de los jóvenes y adultos que sufran de deficiencias fí sicas o mentales, así como de los jóvenes poco dotados.

VIII. Mé todos y Medios de Formación

25. Los mé todos de formación deberí an adaptarse a la naturaleza del curso de formación, al grado de instrucción, a la edad, a la condición y a la experiencia de los educandos.

26. Por regla general, deberí an preferirse los mé todos de formación que requieren la participación efectiva de los educandos a los que limitan la actividad de los educandos a escuchar las lecciones.

27.

1) La formación deberí a tener un cará cter lo má s realista posible.

2) La formación prá ctica en las instituciones deberí a:

a) darse en condiciones y ambiente lo má s parecidos posible a los de una empresa;

b) incluir, cuando sea necesario y posible, perí odos de experiencia prá ctica en una empresa, o ser completada por ellos, a fin de que los educandos puedan no solamente familiarizarse con el ambiente de trabajo, sino tambié n adquirir el ritmo y habilidad que son normales en el mismo.

28.

1) La formación prá ctica que no se dé en el curso del empleo deberí a entrañar la obligación del educando de ejecutar las diversas operaciones propias de la ocupación o, en su caso, de cumplir un perí odo de trabajo efectivo en esa ocupación.

2) Estas tareas reales deberí an responder a las necesidades de la formación; ademá s, deberí an existir garantí as adecuadas para evitar la competencia de los educandos con los demá s trabajadores.

3) En la formación dada en el curso del empleo, los trabajos confiados a los educandos deberí an tener valor positivo para la formación.

29. Los ejercicios de formación deberí an estar concebidos de modo tal que los educandos comprendan el valor prá ctico de lo que ejecutan y la utilidad de todo artí culo producido.

30.

1) Se deberí an fraccionar las operaciones complejas, separá ndose sus elementos simples.

2) Los educandos deberí an ser capaces de ejecutar con facilidad una operación antes de iniciar otra y deberí an pasar de operaciones simples a operaciones complejas.

31. La enseñanza teórica, con inclusión de las materias de cultura general que forman parte de los cursos, deberí a darse, en la medida de lo posible, en relación con la ocupación prevista.

32. La enseñanza de las materias té cnicas y de los conocimientos relacionados con el trabajo prá ctico deberí a vincularse y, en la medida de lo posible, integrarse en la formación prá ctica.

33. El ritmo de la instrucción deberí a adaptarse a la capacidad de asimilación de los educandos y permitir revisiones periódicas.

34. Deberí an adoptarse disposiciones para garantizar la supervisión té cnica sistemá tica de los educandos, especialmente cuando se dé la formación en el curso del empleo.

35. Deberí an llevarse registros detallados sobre la formación dada y los progresos logrados; ademá s, deberí a estimularse a los educandos a que mantengan sus propios registros detallados sobre la formación recibida y a que adquieran la costumbre de verificar los resultados de su propia actividad.

36.

1) Deberí a utilizarse, cuando ello sea apropiado, material auxiliar de instrucción para facilitar el proceso de adquisición de los conocimientos.

2) Las autoridades responsables en materia de formación deberí an estar al corriente de las nuevas té cnicas de formación y del material didá ctico y auxiliar, así como velar por su aplicación.

37. Cuando los medios de formación, especialmente en las regiones aisladas, no respondan a las necesidades en materia de formación de la población local, deberí an completarse, segú n los casos, con uno o varios de los medios siguientes:

a) cursos por correspondencia adaptados a las circunstancias locales;

b) profesores ambulantes y unidades móviles de demostración;

c) enseñanza por radio, televisión u otros medios informativos de gran difusión;

d) permisos concedidos a los educandos por las empresas, de varias semanas consecutivas por año, a fin de que puedan seguir cursos en una institución de formación situada en otra localidad;

e) otras medidas que permitan obtener formación en otra localidad, tales como subsidios, becas de estudios y facilidades de transporte y alojamiento.

IX. Formación por las Empresas

38.

1) Los empleadores deberí an adoptar una polí tica sobre las medidas que convenga tomar para satisfacer sus necesidades en materia de personal formado. 2) Se deberí a estimular a los empleadores y a las agrupaciones de empleadores a que establecieran planes sistemá ticos de formación, en función de sus propias necesidades y en medida compatible con las condiciones de funcionamiento té cnico de sus empresas.

39. A los efectos de la preparación y aplicación de los planes de formación dentro de la empresa, los empleadores deberí an consultar y cooperar con los representantes de los trabajadores empleados en sus empresas.

40. La responsabilidad en materia de formación en el seno de una empresa deberí a estar claramente delegada, bien a un departamento especial de formación, bien a una o varias personas durante jornadas completas o parciales, segú n la naturaleza y la magnitud de las necesidades de formación de la empresa.

41. Los departamentos y personas responsables en materia de formación deberí an tener por tareas, sobre todo:

a) proponer la polí tica de formación;

b) en consulta con los departamentos interesados, velar por que se elaboren planes de formación;

c) participar en la selección de candidatos para la formación;

d) formar al personal docente;

e) supervisar la formación dispensada dentro de la empresa;

f) tomar disposiciones adecuadas, en nombre de la empresa, respecto de toda instrucción que deba darse fuera de la empresa y para coordinarla con la que se dispensa dentro de la misma;

g) establecer y mantener al dí a un registro del adelanto de los educandos;

h) velar por que la formación tenga en cuenta los mé todos probados;

i) emprender, fomentar o patrocinar investigaciones y estudios a fin de asegurar que la formación sea eficaz y esté al dí a.

42. Las empresas deberí an prever, siempre que se considere oportuno, un perí odo inicial suficientemente prolongado de formación general de base para sus educandos, que se llevarí a a cabo í ntegramente en una institución de formación, a fin de reducir la duración total del perí odo de instrucción y aumentar su eficacia.

43. La supervisión y el control de la formación de los educandos deberí an depender, en todas las etapas, del departamento o de la persona encargada de la formación, ya se dispense é sta dentro o fuera de la empresa.

44.

1) Para determinar en qué lugar deberí a darse la formación dentro de una empresa, deberí an tenerse en cuenta los siguientes factores:

a) el tipo y duración de la formación;

b) el nú mero, edad, conocimientos y experiencia de los educandos;

c) la oportunidad de recurrir a la formación en el curso del empleo para la ocupación de que se trate;

d) la aglomeración, el ruido u otras causas de distracción, los factores de seguridad y los riesgos de que se deteriore el equipo en los lugares normales de trabajo;

e) cualquier ahorro de tiempo, personal docente y de equipo;

f) el costo de instalaciones separadas;

g) la necesidad de facilitar, en la medida de lo posible, la transición de la formación al empleo propiamente dicho;

h) las posibilidades té cnicas de la empresa.

2) En las primeras etapas de formación deberí an preverse, cuando fuere posible, instalaciones pedagógicas separadas y provistas del equipo de formación necesario, o por lo menos, reservarse una zona separada en los, lugares normales de trabajo.

45.

1) Las empresas deberí an organizar para todos los recié n llegados la acogida correspondiente y un perí odo de incorporación a la empresa.

2) Deberí a concederse especial atención a la iniciación de los jóvenes trabajadores, habida cuenta de sus necesidades de formación.

X. Aprendizaje

46. La formación sistemá tica y de larga duración con objeto de ejercer una ocupación reconocida, recibida en gran parte dentro de una empresa o mientras se está al servicio de un artesano independiente, deberí a ser objeto de un contrato escrito de aprendizaje y quedar sometida a normas determinadas.

47. Para decidir si una ocupación determinada puede ser objeto de aprendizaje, procederí a tener en cuenta factores como:

a) el nivel de la capacidad profesional y los conocimientos té cnico-teóricos requeridos para el ejercicio de la ocupación en cuestión;

b) la duración del perí odo de formación necesario para adquirir la capacidad profesional y los conocimientos requeridos;

c) el valor del aprendizaje para la adquisición de las calificaciones y conocimientos requeridos;

d) la situación presente y futura en cuanto a la posibilidad de empleo en la ocupación de que se trate.

48.

1) El contrato de aprendizaje deberí a celebrarse con un empleador individual, con un grupo de empleadores o bien con un organismo tal como una comisión de aprendizaje o un servicio especialmente encargado del control del aprendizaje, segú n lo que parezca má s adecuado, habida cuenta de las condiciones nacionales.

2) Cuando el aprendiz sea menor de edad, uno de sus padres, el tutor o representante legal deberí a figurar como parte en el contrato.

3) La parte encargada de impartir el aprendizaje deberí a estar adecuadamente calificada para dar la formación, o bien estar en condiciones de dictar medidas a fin de que la formación sea dada por una o varias personas que tengan las calificaciones requeridas; los medios disponibles para la formación del aprendiz deberí an permitirle adquirir una formación completa para la ocupación que se le enseñe.

4) Las autoridades competentes deberí an mantenerse en relación regular con la empresa o la persona que dispensa la formación y cerciorarse mediante una inspección o supervisión periódica de si se alcanzan los objetivos perseguidos.

49. El contrato deberí a:

a) incluir la obligación explí cita o implí cita de formar al interesado para el ejercicio de una determinada ocupación, así como la obligación, tambié n explí cita o implí cita, por parte del aprendiz, de trabajar como tal durante un perí odo de aprendizaje determinado;

b) contener las normas y reglamentos establecidos sobre la ocupación en cuestión, cuya inclusión se considere necesario o ú til en interé s de las partes;

c) prever todos los demá s derechos y obligaciones recí procos pertinentes que no hayan sido definidos por otros medios, incluyendo particularmente la observancia de todos los reglamentos de seguridad;

d) contener disposiciones relativas a la solución de los conflictos entre las partes.

50. Conforme a las circunstancias nacionales, una ocupación puede ser reconocida para ser objeto de aprendizaje, y las normas previstas en el pá rrafo 46, así como todos los reglamentos concernientes al aprendizaje, pueden establecerse:

a) por ví a legislativa;

b) por resoluciones de los organismos especialmente encargados del control del aprendizaje;

c) por medio de convenios colectivos; o

d) mediante una combinación de los procedimientos antedichos.

51. En las normas y reglamentos que rigen el aprendizaje deberí an tenerse especialmente en cuenta, respecto a cada una de las ocupaciones que sean objeto de aprendizaje, entre otras, las siguientes consideraciones:

a) el nivel de instrucción general y la edad mí nima obligatoria para el ingreso en el aprendizaje;

b) las disposiciones que han de tomarse para los casos especiales en que la edad de los trabajadores exceda del lí mite fijado en los reglamentos;

c) la duración del aprendizaje, con inclusión de un perí odo de prueba, teniendo en cuenta el grado de capacidad profesional, así como los conocimientos té cnico-teóricos que se requieran;

d) las disposiciones que deben tomarse para determinar la medida en que la duración normal del aprendizaje podrí a reducirse, considerando toda formación o experiencia anteriores que el aprendiz haya podido adquirir o teniendo en cuenta sus progresos en el curso del aprendizaje;

e) la lista de las diversas operaciones prá cticas, la enseñanza teórica y la instrucción conexa que haya de darse, así como el tiempo que habrí a de dedicarse a cada etapa de esta formación;

f) el otorgamiento de permisos para ausentarse durante la jornada de trabajo, o de cualquier otro permiso similar, para que el aprendiz pueda acudir a una institución de formación;

g) los exá menes a que hayan de someterse los aprendices durante el transcurso o al té rmino del aprendizaje;

h) los diplomas o certificados que se otorguen al té rmino del aprendizaje;

i) toda limitación del nú mero de aprendices que fuere necesaria para asegurar que la formación sea eficaz, evitar el exceso de trabajadores en la profesión y satisfacer las necesidades de mano de obra en la rama de actividad económica de que se trate;

j) la tasa de remuneración que haya de pagarse al aprendiz, así como las escalas de aumento durante el transcurso del aprendizaje;

k) las condiciones de remuneración en caso de ausencia por causa de enfermedad;

l) el seguro contra accidentes;

m) las vacaciones pagadas;

n) la naturaleza y extensión del control a que el aprendizaje deba ser sometido, especialmente para asegurar la aplicación de la reglamentación en la materia, que la formación se atenga a las normas establecidas y que exista un grado suficiente de uniformidad de las condiciones del aprendizaje;

o) el registro de los aprendices y de los contratos de aprendizaje por parte de los organismos competentes;

p) la forma y contenido de los contratos de aprendizaje.

52. Los aprendices deberí an recibir instrucción general en materia de seguridad laboral, a fin de crear en ellos há bitos de seguridad en el manejo de má quinas y herramientas e inculcarles la observancia de las medidas generales de seguridad, teniendo en cuenta los nuevos riesgos que se presenten.

53.

1) El ingreso en el aprendizaje deberí a, en todos los casos, ser precedido de una orientación profesional amplia y un examen mé dico en función de las exigencias de la ocupación para la cual se diera formación.

2) Cuando la ocupación objeto del aprendizaje exija aptitudes fí sicas o psí quicas particulares, deberí an é stas ser especificadas y asimismo ser objeto de reconocimiento especial.

54.

1) Mediante acuerdos entre las partes interesadas, deberí a ser posible trasladar un aprendiz de una empresa a otra cuando se considere necesario o conveniente para completar su formación.

2) Cuando existan diversos tipos de aprendizaje, deberí a ser posible, mediante acuerdos entre las partes interesadas, trasladar un aprendiz de una ocupación a otra cuando sus aptitudes pongan de manifiesto que ello redundarí a en su beneficio.

XI. Formación Acelerada

55.

1) Deberí an organizarse dispositivos permanentes para la formación acelerada: a) con objeto de contribuir a satisfacer las necesidades urgentes de mano de obra formada y acelerar el desarrollo de la industrialización;

b) para permitir que, con cará cter permanente, la mano de obra se vaya adaptando a los progresos té cnicos;

c) para permitir a las categorí as de población que necesiten adquirir rá pidamente calificaciones profesionales la obtención de un empleo que corresponda a su edad y aptitud;

d) a fin de favorecer la promoción profesional y social.

2) Estos dispositivos permanentes para la formación acelerada deberí an ser concebidos segú n mé todos pedagógicos apropiados, aplicados por instructores especialmente formados a este efecto, y basarse en té cnicas concretas directamente relacionadas con el trabajo industrial.

56. La aceleración de la formación deberí a obtenerse:

a) aplicando procedimientos estrictos de selección, de modo que, en la medida de lo posible, todos los educandos admitidos esté n en condiciones de adquirir los conocimientos y competencia requeridos dentro del tiempo limitado previsto para el curso, debiendo darse preferencia a los candidatos que posean experiencia profesional que pueda ser utilizada en la nueva ocupación;

b) empleando un programa de formación detallado que comprenda una serie de ejercicios progresivos y la enseñanza teórica con ellos relacionada, basados en un aná lisis completo de la ocupación y de las tareas que implique, permitiendo que los educandos adquieran las calificaciones y conocimientos inmediatamente necesarios para obtener un empleo;

c) dando mayor importancia a la formación prá ctica sin menoscabo de la enseñanza de los conocimientos té cnico-teóricos indispensables;

d) limitando el nú mero de educandos en cada clase, de forma que, teniendo en cuenta el tiempo disponible, cada uno de ellos pueda ser objeto de una atenta y constante supervisión en cada etapa de su instrucción;

e) aplicando los otros mé todos y medios de formación mencionados en los pá rrafos 25 a 37 que se consideren especialmente adecuados para este fin.

57.

1) Despué s de que el educando haya concluido un curso de formación acelerada, deberí a ser colocado, tan pronto como sea posible, en un empleo en el que, tras la iniciación necesaria, se complete su instrucción mediante la formación en el curso del trabajo.

2) Las personas que despué s de haber concluido un curso de formación acelerada se hayan incorporado al proceso de producción deberí an tener la posibilidad de seguir cursos para aumentar su polivalencia y su competencia profesionales.

XII. Formación de Supervisores o Mandos Intermedios hasta el Nivel de Capataz

58.

1) Los supervisores o mandos intermedios deberí an recibir formación especial con objeto de que esté n plenamente preparados para ejercer sus funciones.

2) Esa formación deberí a incluir, en la medida en que sea necesario:

a) un complemento de instrucción general;

b) un complemento de formación y de trabajos té cnicos;

c) instrucción en las materias siguientes:

i) dirección del personal y relaciones humanas, incluyendo las relaciones profesionales y los procedimientos para evitar y solucionar los conflictos laborales;

ii) procedimientos administrativos;

iii) mé todos de enseñanza del trabajo;

iv) seguridad e higiene en el trabajo;

v) coordinación entre las diversas categorí as en la empresa;

vi) adaptación a las funciones de responsabilidad;

vii) mé todos de trabajo;

viii) legislación laboral; ix) materias especiales, tales como planificación de tareas, estudio del trabajo y cá lculo de costos.

3) Los supervisores o mandos intermedios deberí an estar suficientemente al corriente de la orientación profesional, a fin de que reconozcan su papel e importancia, así como la necesidad de confiarla a especialistas en esta materia.

59.

1) En principio, la formación inicial de los supervisores o mandos intermedios deberí a tener lugar antes de que é stos entren en funciones; si esto no fuera posible, dicha formación habrí a de empezar inmediatamente despué s de que los supervisores o mandos intermedios comiencen a ejercer sus funciones.

2) Los supervisores o mandos intermedios en servicio deberí an ademá s tener la posibilidad permanente de lograr una formación de perfeccionamiento; esta formación deberí a especialmente mantenerlos al corriente de la evolución relativa, en general, a la actividad de la empresa, así como a su propio dominio té cnico, y deberí a proporcionarles la base para ser promovidos en casos apropiados.

XIII. Personal Docente Adscrito a las Instituciones de Formación Profesional y a las Empresas

60. La selección del personal docente deberí a efectuarse teniendo en cuenta:

a) la cultura general, las calificaciones y la experiencia té cnicas, el cará cter y la personalidad, así como la aptitud pedagógica;

b) las personas a quienes haya de enseñarse;

c) la naturaleza de la enseñanza;

d) todas las normas nacionales aplicables.

61. El personal encargado de la enseñanza de las materias de cultura general deberí a ser elegido entre las personas que posean las calificaciones normalmente exigidas a los profesores de tales materias en las instituciones de enseñanza general.

62. El personal encargado de los cursos de enseñanza té cnicoteórica deberí a ser elegido, segú n el tipo de formación de que se trate:

a) bien entre las personas que hayan recibido formación para la ocupación que quieran enseñar, que hayan adquirido en ella experiencia prá ctica durante varios años y que posean, ademá s, sólidos conocimientos teóricos relacionados con tal profesión, así como una buena base de cultura general y aptitudes pedagógicas;

b) bien entre personas que posean la experiencia prá ctica apropiada, así como un tí tulo o diploma recibido al terminar una formación apropiada en una universidad, institución té cnica, escuela normal u organismo reconocido por las autoridades pú blicas.

63.

1) El personal encargado de los cursos prá cticos deberí a ser elegido entre las personas que posean las calificaciones enumeradas en el pá rrafo 62, a).

2) Si no fuere posible elegir para los cursos prá cticos personal docente que posea todas las calificaciones convenientes, la competencia té cnica, la experiencia profesional y las aptitudes pedagógicas deberí an prevalecer sobre el grado de cultura general.

64. El personal encargado de la formación especial de los supervisores o mandos intermedios deberí a ser contratado entre personas que hayan recibido dicha formación especial y que tengan varios años de experiencia como supervisores o mandos intermedios, ademá s de contar con una buena base de formación té cnica y de cultura general.

65. Convendrí a utilizar, en lo posible, la experiencia de las personas procedentes de la industria o del comercio o que ejercen profesiones liberales y confiarles la enseñanza, a tiempo parcial, de materias especiales en las instituciones de formación.

66. En principio, la formación inicial del personal docente deberí a darse antes de que comenzara a ejercer sus funciones; si esto no fuere posible, inmediatamente despué s de asumirlas.

67.

1) El personal docente empleado por tiempo completo o parcial en las empresas deberí a recibir una formación especial que incluya la prá ctica de la enseñanza, con objeto de desarrollar sus aptitudes pedagógicas y, en caso necesario, sus calificaciones té cnicas y su cultura general.

2) La organización de la prá ctica de la enseñanza para el personal docente de las instituciones de formación deberí a facilitarse combinando, en la medida de lo posible, los medios de instituciones de formación de personal docente con los de instituciones de formación ordinaria.

3) El personal docente de las instituciones de formación y de las empresas deberí a recibir instrucción especial en materia de seguridad, particularmente de normas de seguridad en el trabajo y de normas relativas al manejo seguro de las herramientas y aparatos relacionados con la ocupación para la que preparen.

4) El personal docente deberí a tener en forma permanente la posibilidad de acceso a una formación de perfeccionamiento; dicha formación deberí a permitirle mantenerse al corriente de las innovaciones té cnicas y de los progresos didá cticos y proporcionarle las calificaciones que le permitan ser promovido.

5) Igualmente deberí an tomarse en consideración como medios de formación complementaria:

a) la organización, para los miembros del personal docente, de visitas periódicas, individuales o por grupos, a las empresas o instituciones de formación, y la organización de cursos especiales, tales como cursos durante el empleo, cursos de fin de semana o cursos de vacaciones;

b) la concesión, en casos especiales, de becas para viajes e investigaciones o de vacaciones especiales, pagadas o no.

68. La formación del personal docente encargado de los temas de cultura general y materias té cnico-teóricas deberí a incluir cursos que le permitan adquirir conocimientos sobre la rama de actividad a la que los educandos se dediquen o en la que se encuentren ya incorporados.

69. El personal docente empleado a tiempo completo en los cursos prá cticos en las instituciones de formación deberí a tener ocasión, periódicamente, de hacer trabajos prá cticos en las empresas.

70. La formación del personal docente que tenga a su cargo los cursos sobre las funciones de supervisión deberí a comprender una instrucción má s completa sobre las materias enumeradas en el pá rrafo 58, en la medida en que sea necesario, así como instrucción en los mé todos docentes aplicables a la formación de supervisores o mandos intermedios.

71.

1) A fin de atraer y conservar al personal docente competente en las instituciones de formación, teniendo en cuenta las calificaciones suplementarias que exige esta ú ltima, las condiciones de empleo de dicho personal deberí an poder ser comparadas favorablemente con aquellas de que se benefician las personas que posean conocimientos y experiencias aná logos y que esté n empleadas en otros lugares o actividades.

2) El mismo principio deberí a aplicarse al personal docente adscrito a las empresas.

72. Cuando rijan normas nacionales sobre calificación del personal docente en las instituciones de formación, deberí a estimularse a las empresas que dan formación a que apliquen dichas normas respecto de su propio personal docente cuando ello sea adecuado.

73. Las personas encargadas de la supervisión directa o de la administración de las instituciones de formación deberí an poseer, en lo posible, experiencia en la enseñanza y en la producción.

74. La labor del personal docente de las instituciones de formación deberí a estar sometida regularmente a la inspección o supervisión de autoridades competentes que se encargarí an de asesorar a aqué l en su trabajo, así como de mejorar la instrucción impartida.

XIV. Paí ses en Ví as de Industrialización

75.

1) Los paí ses en ví as de industrialización deberí an tratar de desarrollar progresivamente sus sistemas de formación de conformidad con las disposiciones de la presente Recomendación.

2) Deberí an, en primer lugar, dedicarse a establecer un inventario de sus necesidades y recursos actuales y futuros de mano de obra.

3) Deberí a establecerse un plan sobre la creación y desarrollo de medios de formación destinados a satisfacer dichas necesidades, concediendo prioridad, segú n las circunstancias:

a) a la creación de un cuerpo docente competente;

b) al suministro de los locales y del equipo de formación necesarios;

c) al desarrollo de programas de formación má s adecuados, incluyendo la enseñanza de la lectura y de la escritura a los educandos analfabetos.

4) Este plan deberí a aplicarse segú n el orden de prioridad establecido.

76.

1) Los paí ses en ví as de industrialización deberí an tomar medidas especiales para satisfacer las necesidades en materia de formación:

a) de las personas que habitan las regiones rurales en que se piense desarrollar las actividades industriales;

b) de las personas que hayan abandonado las regiones rurales y traten de desempeñar un empleo industrial en las zonas urbanas.

2) Estas medidas deberí an incluir la creación, especialmente en las zonas rurales, de instituciones de formación especiales, tales como simples talleres de formación para un pequeño nú mero de oficios bá sicos y la adaptación de los mé todos de formación al nivel de instrucción y al grado de desarrollo de los grupos rurales en las localidades de que se trate.

3) Al organizar la formación en las regiones rurales se deberí a tener en cuenta la posibilidad de desarrollar nuevas actividades económicas con los recursos naturales de la región, respetando las tradiciones culturales de la población local.

77. Los paí ses en ví as de industrialización deberí an examinar la oportunidad:

a) de crear con los paí ses limí trofes medios comunes de formación;

b) de obtener asistencia internacional para la ejecución de sus planes de formación.

XV. Colaboración Internacional

78.

1) Los paí ses deberí an colaborar en la esfera de la formación en la mayor medida posible y, eventualmente, con la ayuda de las organizaciones internacionales.

2) Esta colaboración deberí a abarcar medidas como las siguientes:

a) la organización de seminarios y grupos de trabajo sobre materias de formación de interé s comú n;

b) la previsión de medios de formación que permitan a los candidatos elegidos en otros paí ses, a base de intercambios o por otros procedimientos, adquirir los conocimientos, especialidades y experiencias que no puedan obtener en sus propios paí ses;

c) la organización, en beneficio de las personas encargadas de la formación, de viajes al extranjero para que se familiaricen con los mé todos de formación de otros paí ses;

d) la asignación temporal, por un paí s a otro, de personal experimentado con objeto de que ayude a organizar la formación;

e) el intercambio de personal calificado;

f) la elaboración y suministro de manuales y otros materiales de formación;

g) el intercambio sistemá tico de informaciones sobre cuestiones relativas a la formación;

h) la ayuda a los paí ses en ví as de industrialización para crear y ampliar su sistema nacional de formación y dotarlos de su propio personal docente y de instrucción.

79. Convendrí a examinar:

a) la oportunidad y posibilidad de uniformar progresivamente los grados de formación para la misma ocupación, dentro de un grupo de paí ses, a fin de facilitar el acceso a la formación en el extranjero, así como la movilidad profesional;

b) la posibilidad de un reconocimiento recí proco de los certificados de examen en materias en que los grados y objetivos de la formación sean comparables;

c) la preparación y el intercambio de informaciones en materia profesional, tales como descripciones de las tareas que pueden ser especialmente ú tiles en la formación de migrantes.

XVI. Efectos Sobre las Recomendaciones Anteriores

80. La presente Recomendación reemplaza a la Recomendación sobre la formación profesional, 1939; a la Recomendación sobre el aprendizaje, 1939, y a la Recomendación sobre la formación profesional (adultos), 1950.

Cross references

RECOMENDACIONES:R057 Recomendación sobre la formación profesional, 1939
RECOMENDACIONES:R060 Recomendación sobre el aprendizaje, 1939
RECOMENDACIONES:R088 Recomendación sobre la formación profesional, (adultos), 1950
RECOMENDACIONES:R077 Recomendación sobre la formación profesional de la gente de mar, 1946
RECOMENDACIONES:R101 Recomendación sobre la formación profesional (agricultura), 1956


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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