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NORMAS INTERNACIONALES DEL TRABAJO

R112 Recomendación sobre los servicios de medicina del trabajo, 1959

Recomendación sobre los servicios de medicina del trabajo en los lugares de empleo
RECOMENDACION:R112
Lugar:Ginebra
Sesion de la Conferencia:43
Fecha de adopción:24:06:1959
Sujeto: Seguridad y salud en el trabajo

Estatus: Instrumento reemplazado

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:

Convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 3 junio 1959 en su cuadragé sima tercera reunión;

Despué s de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas a la organización de los servicios de medicina del trabajo en los lugares de empleo, cuestión que constituye el cuarto punto del orden del dí a de la reunión, y

Despué s de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendación,

adopta, con fecha veinticuatro de junio de mil novecientos cincuenta y nueve, la siguiente Recomendación, que podrá ser citada como la Recomendación sobre los servicios de medicina del trabajo, 1959: I. Definición 1. A los efectos de esta Recomendación, la expresión servicio de medicina del trabajo designa un servicio organizado en los lugares de trabajo o en sus inmediaciones, destinado: a) a asegurar la protección de los trabajadores contra todo riesgo que perjudique a su salud y que pueda resultar de su trabajo o de las condiciones en que é ste se efectú a; b) a contribuir a la adaptación fí sica y mental de los trabajadores, en particular por la adecuación del trabajo a los trabajadores y por su colocación en puestos de trabajo correspondientes a sus aptitudes; c) a contribuir al establecimiento y mantenimiento del nivel má s elevado posible de bienestar fí sico y mental de los trabajadores.

II. Mé todos de Aplicación 2. Habida cuenta de la diversidad de condiciones y de prá cticas nacionales, los servicios de medicina del trabajo podrí an, segú n las circunstancias, crearse: a) por ví a legislativa; b) en virtud de contratos colectivos o de cualesquiera otros acuerdos concertados entre los empleadores y los trabajadores interesados; c) de cualquier otra forma reconocida por la autoridad competente, previa consulta a las organizaciones de empleadores y de trabajadores.

III. Organización 3. Segú n las circunstancias y las normas aplicables, los servicios de medicina del trabajo deberí an: a) ser organizados por las empresas interesadas o agregados a un organismo exterior; b) ser organizados: i) como servicios propios de una sola empresa; o ii) como servicios comunes a cierto nú mero de empresas.

4. Para que todos los trabajadores puedan aprovechar los beneficios de la medicina del trabajo, deberí an organizarse servicios de medicina del trabajo en las empresas industriales, no industriales y agrí colas, así como en los servicios pú blicos. Sin embargo, cuando los servicios de medicina del trabajo no puedan establecerse inmediatamente en todas las empresas, estos servicios deberí an organizarse en primer lugar: a) en las empresas donde los riesgos son generalmente má s importantes; b) en las empresas donde la salud de los trabajadores esté expuesta a riesgos especiales; y c) en las empresas que empleen un nú mero de trabajadores superior a un mí nimo fijado.

5. Cuando la organización de un servicio de medicina del trabajo, tal como se define en esta Recomendación, no sea posible de inmediato por razones geográ ficas o por otras razones que habrá de precisar la legislación nacional, la empresa deberí a concertar un acuerdo con un mé dico o con un servicio mé dico local que estarí a encargado de: a) administrar los auxilios de urgencia; b) proceder a los exá menes mé dicos prescritos por la legislación nacional; c) asegurar la vigilancia de las condiciones de higiene de la empresa.

IV. Funciones 6. La función de los servicios de medicina del trabajo deberí a ser esencialmente preventiva.

7. Los servicios de medicina del trabajo no deberí an encargarse de comprobar si las ausencias por enfermedad son justificadas. Esto no deberí a impedir que los servicios de medicina del trabajo se cercioren de las circunstancias que pueden motivar una ausencia por enfermedad y de la evolución de las enfermedades de los trabajadores, para mejor evaluar la eficacia de su programa de prevención, descubrir los riesgos profesionales y destinar los trabajadores a trabajos apropiados con miras a su readaptación.

8. En la medida en que una o varias de las funciones siguientes no estuvieren aseguradas de manera satisfactoria, de conformidad con la legislación o la prá ctica nacionales, por otros servicios apropiados, las funciones de los servicios de medicina del trabajo deberí an desarrollarse progresivamente, segú n las circunstancias, de manera que comprendan en particular: a) la vigilancia, en la empresa, de todos los factores que puedan afectar a la salud de los trabajadores, y el asesoramiento a la dirección y a los trabajadores, o a sus representantes en la empresa, en esta materia; b) el estudio de los puestos de trabajo o la participación en este estudio desde los puntos de vista higié nico, fisiológico y psicológico, y el asesoramiento a la dirección y a los trabajadores en las cuestiones que se refieren a la mejor disposición posible de los puestos de trabajo desde estos puntos de vista; c) la participación, con los organismos o servicios interesados de la empresa, en la prevención de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales y en la vigilancia de los medios de protección personal y de su utilización, así como el asesoramiento a la dirección y a los trabajadores en esta materia; d) la vigilancia de la higiene de las instalaciones sanitarias, así como de todas las instalaciones de la empresa previstas para el bienestar de los trabajadores, tales como cocinas, cantinas, guarderí as, residencias de reposo y, en caso necesario, la vigilancia de regí menes alimentarios para los trabajadores; e) los exá menes mé dicos de admisión al empleo y los exá menes periódicos y especiales -- incluyendo, en caso necesario, los exá menes biológicos o radiológicos -- prescritos por la legislación nacional o por acuerdo entre las partes u organizaciones interesadas o que el mé dico del trabajo estime convenientes desde el punto de vista preventivo; dichos exá menes deberí an preverse para asegurar una vigilancia particular de determinadas categorí as de trabajadores, tales como las mujeres, los adolescentes, los trabajadores expuestos a riesgos especiales y las personas de capacidad fí sica disminuida; f) la vigilancia de la adecuación del trabajo a los trabajadores, y en particular a los trabajadores incapacitados, de acuerdo con sus aptitudes fí sicas; y la participación en su readaptación y en su reeducación, así como el asesoramiento en esta materia; g) el asesoramiento a la dirección y a los trabajadores para el destino y la reclasificación de los trabajadores; h) los consejos individuales a los trabajadores, cuando los soliciten, sobre los trastornos que se manifiestan o se agravan durante el trabajo; i) los primeros auxilios a las ví ctimas de accidentes o de indisposición, así como, en ciertas circunstancias y de acuerdo con las partes interesadas (incluyendo al mé dico que trata al trabajador), los tratamientos mé dicos ambulatorios a los trabajadores que no hayan interrumpido su trabajo o que lo hayan reanudado; j) la formación de las personas encargadas de los primeros auxilios y su instrucción periódica, así como la vigilancia y la conservación del material de primeros auxilios, en colaboración, si ha lugar, con los servicios y organismos interesados; k) la instrucción del personal de la empresa con respecto a la salud y la higiene; l) el establecimiento y examen periódico de estadí sticas sobre el estado sanitario de la empresa; m) los trabajos de investigación sobre medicina del trabajo o la participación en tales trabajos en colaboración con los servicios e institutos especializados.

9. Cuando una o varias de las funciones enumeradas en el pá rrafo anterior estuvieren aseguradas, de conformidad con la legislación o la prá ctica nacionales, por otros servicios apropiados que no fueren los de medicina del trabajo, esos servicios deberí an proporcionar a los mé dicos del trabajo todas las informaciones ú tiles que é stos juzgaren conveniente pedirles.

10. Los servicios de medicina del trabajo deberí an mantener estrechas relaciones con los demá s servicios y organismos de la empresa interesados en las cuestiones de salud, de seguridad y de bienestar de los trabajadores, en particular con el servicio social, el servicio de seguridad, el servicio del personal, los órganos sindicales de las empresas, los comité s de higiene y de seguridad, o cualquier otro comité o cualquier persona que se ocupe en la empresa de cuestiones sanitarias o sociales.

11. Los servicios de medicina del trabajo deberí an, ademá s, mantener estrechas relaciones con los servicios y organismos exteriores que se dedican a cuestiones de higiene, de seguridad, de reeducación, de readaptación, de reclasificación profesional y de bienestar de los trabajadores.

12. 1) Los servicios de medicina del trabajo deberí an establecer, para cada trabajador, en el momento del examen mé dico de admisión al empleo y con motivo de la primera visita hecha al servicio, un expediente mé dico confidencial y tenerlo al dí a cada vez que se efectú en exá menes o visitas posteriores. 2) Los servicios de medicina del trabajo deberí an ademá s registrar convenientemente todos los datos ú tiles, con objeto de poder proporcionar las informaciones necesarias sobre sus propias actividades y sobre el estado de salud general de los trabajadores de la empresa, a reserva de las disposiciones previstas en el pá rrafo 21.

V. Personal e Instalaciones 13. De la dirección del servicio de medicina del trabajo deberí a encargarse un mé dico, quien, segú n los casos, deberí a ser directamente responsable del servicio ante la dirección de la empresa o ante el organismo de que depende el servicio.

14. Los mé dicos del trabajo no deberí an tener a su cargo mayor nú mero de trabajadores que los que puedan asistir eficazmente, habida cuenta de los problemas particulares de la industria de que se trate y sus caracterí sticas.

15. Los mé dicos del trabajo deberí an gozar de independencia profesional y moral completa respecto del empleador y de los trabajadores. Para asegurar esta independencia, la legislación nacional o los acuerdos entre las partes u organizaciones interesadas deberí an dotar a los mé dicos del trabajo de un estatuto, especialmente en lo que se refiere a sus condiciones de contratación y de despido.

16. El mé dico encargado de un servicio de medicina del trabajo deberí a, en la medida de lo posible, poseer formación especial en medicina del trabajo o estar, por lo menos, familiarizado con la higiene en el trabajo, la administración de los primeros auxilios y la patologí a del trabajo, así como con la legislación relacionada con las diferentes actividades del servicio. Deberí a dá rsele la posibilidad de perfeccionarse en estas materias.

17. El personal enfermero agregado a los servicios de medicina del trabajo deberí a tener una calificación cuyas normas deberí a fijar el organismo competente.

18. El personal encargado de los primeros auxilios deberí a: a) estar compuesto exclusivamente de personas debidamente calificadas; y b) estar prontamente disponible durante las horas de trabajo.

19. Los locales y el equipo de los servicios de medicina del trabajo deberí an estar de acuerdo con las normas fijadas por el organismo competente.

VI. Medios de Acción 20. Para poder ejercer eficazmente sus funciones, los servicios de medicina del trabajo deberí an: a) tener libre acceso a todos los lugares de trabajo y a las instalaciones auxiliares de la empresa; b) visitar los lugares de trabajo a intervalos adecuados, en colaboración, si fuere necesario, con otros servicios de la empresa; c) poder informarse acerca de los procedimientos empleados, las normas de trabajo y las sustancias utilizadas o cuya utilización se haya previsto; d) tener la posibilidad de efectuar, o de solicitar que se efectú en por organismos té cnicos reconocidos: i) encuestas e investigaciones sobre los riesgos profesionales que puedan amenazar la salud, por ejemplo, mediante tomas de muestras y aná lisis de la atmósfera de los lugares de trabajo, de los productos y de las sustancias utilizados y de cualquier otra materia de supuesta nocividad; ii) el control de los agentes fí sicos perjudiciales; e) tener la posibilidad de pedir a las autoridades competentes que velen por el cumplimiento de las normas de higiene y de la seguridad en el trabajo.

21. Toda persona adscrita a un servicio de medicina del trabajo deberí a guardar el secreto profesional en lo que se refiere tanto a los datos mé dicos como a los datos té cnicos que pudieran llegar a su conocimiento en razón de las funciones y de las actividades antes enumeradas, a reserva de las excepciones previstas por la legislación nacional.

VII. Disposiciones Generales 22. Los trabajadores y sus organizaciones deberí an colaborar plenamente en el logro de los fines de los servicios de medicina del trabajo.

23. Las prestaciones de los servicios de medicina del trabajo previstas por la presente Recomendación no deberí an ocasionar gasto alguno a los trabajadores.

24. Siempre que la legislación nacional no disponga otra cosa, y a falta de acuerdo entre las partes interesadas, el financiamiento de la organización y del funcionamiento de un servicio de medicina del trabajo deberí a correr a cargo del empleador.

25. La legislación nacional deberí a especificar la autoridad responsable del control de la organización y del funcionamiento de los servicios de medicina del trabajo. En casos apropiados, podrí a conferir la función de asesores en esta materia a organismos té cnicos reconocidos.

Cross references


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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