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ORGANIZACION INTERNACIONAL DEL TRABAJO

R71 Recomendación sobre la organización del empleo (transición de la guerra a la paz), 1944

Recomendación sobre la organización del empleo en el perí odo de transición de la guerra a la paz
RECOMENDACION:R071
Lugar:Filadelfia
Sesion de la Conferencia:26
Fecha de adopción:12:05:1944
Sujeto: Polí tica y promoción del empleo
Estatus: Instrumento que ha sido objeto de una solicitud de información

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:

Convocada en Filadelfia por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 20 abril 1944 en su vigé sima sexta reunión;

Despué s de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas a la organización del empleo en el perí odo de transición de la guerra a la paz, cuestión que constituye el tercer punto del orden del dí a de la reunión, y

Despué s de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendación,

adopta, con fecha doce de mayo de mil novecientos cuarenta y cuatro, la siguiente Recomendación, que podrá ser citada como la Recomendación sobre la organización del empleo (transición de la guerra a la paz), 1944:

Considerando que uno de los objetivos primordiales de la Organización Internacional del Trabajo es el de promover el pleno empleo de los trabajadores a fin de satisfacer las necesidades vitales de las poblaciones y elevar el nivel de vida en el mundo entero;

Considerando que para lograr el pleno empleo es necesario que las medidas económicas, de las que se derivan las posibilidades de trabajo, sean completadas con una organización adecuada que pueda ayudar a los empleadores a procurarse los trabajadores má s apropiados, ayudar a los trabajadores a encontrar los empleos que mejor se adapten a sus calificaciones y, en general, garantizar que en todo momento los trabajadores con las capacidades necesarias estará n disponibles y será n distribuidos de manera satisfactoria entre las diversas ramas de la producción y entre las diversas regiones;

Considerando que el cará cter y la magnitud de los ajustes que habrá n de efectuarse durante el perí odo de transición de la guerra a la paz hará n necesaria la adopción de medidas especiales, consistentes en ayudar a los interesados a que encuentren sin demora los empleos má s adecuados, principalmente a fin de facilitar la reintegración al trabajo de los miembros de las fuerzas armadas que hayan sido desmovilizados, de los trabajadores de las industrias de guerra que hayan sido despedidos y de todas las personas cuyo trabajo habitual haya sido interrumpido a consecuencia de la guerra, de la acción del enemigo o de la resistencia al enemigo o a las autoridades dominadas por el enemigo,

La Conferencia recomienda a los Miembros de la Organización que apliquen los principios generales siguientes, y tengan en cuenta, de acuerdo con las condiciones nacionales, los mé todos de aplicación sugeridos, y que comuniquen a la Oficina Internacional del Trabajo, conforme lo solicite el Consejo de Administración, información sobre las medidas dictadas para ponerlos en prá ctica.

PRINCIPIOS GENERALES

I. Cada gobierno deberí a reunir toda la información necesaria sobre los trabajadores que buscan empleo o probablemente han de buscarlo, y sobre las posibles oportunidades de empleo, a fin de garantizar la má s rá pida reintegración y distribución en empleos apropiados de todas las personas que deseen trabajar.

II. La desmovilización de las fuerzas armadas y de los servicios asimilados y la repatriación de los prisioneros de guerra y de las personas que hayan sido deportadas o expatriadas se deberí an preparar de suerte que cada individuo sea tratado con la mayor equidad y pueda tener el má ximo de oportunidades para reintegrarse de una manera satisfactoria en la vida civil.

III. Los programas nacionales de desmovilización y de reconversión industrial se deberí an preparar en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, y deberí an adoptarse otras disposiciones apropiadas a fin de facilitar, en la forma má s rá pida posible, el pleno empleo para la producción de los bienes y la distribución de los servicios que sean necesarios.

IV. Para la organización del pleno empleo durante el perí odo de transición y el perí odo que le subsiga, las autoridades competentes y las organizaciones de empleadores y de trabajadores deberí an estimular a los empleadores que buscan trabajadores y a los trabajadores que buscan empleo para que utilicen, en la forma má s amplia posible, las facilidades del servicio del empleo.

V. Cada gobierno deberí a, con la mayor amplitud posible, establecer servicios pú blicos de orientación profesional para las personas que buscan trabajo, a fin de ayudarlas a encontrar el empleo que má s pueda convenirles.

VI. Con objeto de hacer frente a las necesidades de los trabajadores que tengan que ser reintegrados al trabajo o provistos de un nuevo empleo, se deberí an desarrollar lo má s posible los programas de formación y de reeducación profesionales.

VII. A fin de evitar la necesidad de desplazamientos excesivos de trabajadores de una región a otra y prevenir el riesgo de un desempleo localizado en determinadas regiones, cada gobierno, en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, deberí a elaborar una polí tica positiva con respecto a la ubicación de la industria y la diversificación de la actividad económica. Los gobiernos deberí an tambié n dictar disposiciones para facilitar y estimular la movilidad necesaria, profesional y geográ fica, de la mano de obra.

VIII. Se deberí an realizar esfuerzos, durante el perí odo de transición, a fin de proporcionar a los menores y a los trabajadores jóvenes que no hayan podido comenzar o completar su formación profesional las má s amplias facilidades para poder adquirir la pericia necesaria y a fin de mejorar la instrucción de los menores y proteger su salud.

IX. La reclasificación de las trabajadoras en la economí a de cada paí s se deberí a efectuar de acuerdo con el principio de igualdad absoluta de oportunidades para hombres y mujeres respecto a la admisión al empleo, tenié ndose en cuenta ú nicamente los mé ritos, experiencia y habilidad individuales. Se deberí an tomar medidas para estimular el establecimiento de tasas de salario segú n la naturaleza del trabajo, sin distinción del sexo del trabajador.

X. Los trabajadores invá lidos, cualquiera que sea el origen de su invalidez, deberí an disponer de amplias facilidades de orientación profesional especializada, de formación y reeducación profesionales y de colocación en un empleo ú til.

XI. Se deberí an dictar medidas para estabilizar el empleo en las industrias y profesiones donde el trabajo sea irregular, a fin de obtener la plena utilización de la mano de obra.

METODOS DE APLICACION

I. Reunión previa de información

1. Cada gobierno deberí a dictar disposiciones para garantizar la reunión coordinada y la utilización de información actual, tan completa como sea posible, sobre:

a) el nú mero, la instrucción, la profesión, las calificaciones anteriores y actuales y las aspiraciones profesionales de los miembros de las fuerzas armadas y de los servicios asimilados, y, siempre que ello fuere posible, de todas las personas cuyo empleo habitual haya sido interrumpido como resultado de la acción del enemigo o de la resistencia opuesta al enemigo o a las autoridades dominadas por el enemigo;

b) el nú mero, la distribución geográ fica y profesional, la distribución por sexos, las calificaciones y las aspiraciones profesionales de los trabajadores que tengan que cambiar de empleo durante el perí odo de transición de la guerra a la paz; y

c) el nú mero y la distribución de trabajadores de edad avanzada, mujeres y menores que probablemente habrí an de retirarse de todo empleo retribuido cuando desaparezcan las circunstancias excepcionales creadas por la guerra y, el nú mero de menores que probablemente buscará n un empleo al terminar sus estudios.

2.

1) Convendrí a reunir y analizar, antes de que termine la guerra, una amplia información sobre las necesidades probables de mano de obra, en la que se hagan resaltar el volumen y el ritmo probables de la demanda de trabajadores en cada una de las industrias má s importantes, tanto globalmente como en sus principales especializaciones.

2) Cuando una autoridad administrativa posea dicha información deberí a comunicarla a los organismos especialmente encargados de reunir o utilizar la información previa de la oferta y la demanda de mano de obra.

3) La información sobre la demanda de mano de obra deberí a comprender especialmente:

a) la reducción probable de la mano de obra como resultado del cierre de fá bricas de armamentos;

b) el í ndice probable de reducción de las fuerzas armadas y de los servicios asimilados despué s de terminar las hostilidades;

c) las fluctuaciones y los cambios probables, en cada región, de la composición del personal de las industrias o empresas que continuará n trabajando, sin interrupción o despué s de un perí odo de conversión, para satisfacer las necesidades de la paz;

d) la demanda probable de mano de obra en las industrias que tendrá n que ampliarse para satisfacer las necesidades de la paz, especialmente en aquellas cuya producción sea má s urgente para elevar el nivel de vida de los trabajadores, y la demanda probable de mano de obra para las obras pú blicas, incluidas las obras de cará cter normal y las que se reserven para aumentar las posibilidades de trabajo en los perí odos en que decline la actividad económica; y

e) la demanda probable de trabajadores en las principales industrias y profesiones en la hipótesis de que hubiere pleno empleo.

3. Las autoridades competentes deberí an estudiar la oferta y la demanda probables de mano de obra en las diversas regiones, a fin de determinar las repercusiones de la guerra y las consecuencias probables del cese de hostilidades en la situación del empleo de cada una de esas regiones.

4. Los Miembros deberí an colaborar en la reunión de la información mencionada en los apartados a), b) y c) del pá rrafo 1, referente a las personas desplazad de su propio paí s a consecuencia de la agresión del Eje. Cada gobierno deberí a proporcionar esta información, aun cuando solamente fuera de cará cter general, respecto a los nacionales de otros Miembros que vivan en su territorio, en los territorios de los paí ses del Eje o en territorios ocupados por el Eje, y esperen ser repatriados.

II. Desmovilización de las fuerzas armadas

5. Se deberí a organizar y mantener un contacto estrecho entre el servicio del empleo y las autoridades encargadas de la desmovilización de las fuerzas armadas y los servicios asimilados, y de la repatriación de los prisioneros de guerra y de las personas que hayan sido deportadas, a fin de asegurar el má s rá pido reempleo de los hombres y mujeres interesados.

6.

1) Se deberí a regular el ritmo y el orden de la desmovilización, de acuerdo con principios claramente definidos, a los que deberí a darse la má s amplia publicidad para que se comprendan fá cilmente.

2) Durante el proceso de desmovilización, que por lo general deberí a efectuarse tan pronto lo permitan las necesidades militares y las facilidades de transporte, se deberí an tener en cuenta:

a) la conveniencia de regular el ritmo de la desmovilización y distribuir su contingente de suerte que se evite toda concentración incompatible con la capacidad de absorción de las localidades o con las posibilidades de empleo o de formación profesional que puedan ofrecer; y

b) la conveniencia de asegurar, cuando ello fuere necesario, el rá pido licenciamiento de aquellos trabajadores cuyas calificaciones los hagan indispensables en los trabajos urgentes de reconstrucción.

7.

1) Se deberí an adoptar y aplicar medidas, siempre que lo permitan las nuevas condiciones de la posguerra, a fin de reintegrar en su empleo anterior a las personas cuyo empleo habitual haya sido interrumpido por el servicio militar, por la acción del enemigo o por la resistencia al enemigo o a las autoridades dominadas por el enemigo.

2) A dichas personas, de acuerdo con sus calificaciones, se les deberí an garantizar, por medio de contratos colectivos y de la acción gubernamental, las má s amplias posibilidades de empleo y de promoción.

3) A los trabajadores que pierdan su empleo a consecuencia de estas medidas se les deberí a procurar inmediatemente otro empleo.

8. Ademá s de las medidas sobre el reempleo de trabajadores, convendrí a examinar inmediatamente, en todos los casos en que una medida de esta naturaleza ofrezca a los interesados posibilidades de ganarse la vida, la concesión de una ayuda adecuada, financiera o de otra í ndole, que permita a los desmovilizados calificados establecerse o restablecerse en el campo, ingresar o reingresar en las profesiones liberales o emprender cualquier otro trabajo independiente.

III. Desmovilización y conversión de la industria

9.

1) Cada gobierno deberí a formular, en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, un programa de desmovilización y reconversión industriales, para facilitar, en la forma má s rá pida y ordenada posible, la conversión de la economí a de guerra en una economí a que satisfaga las necesidades de la producción de paz, durante el perí odo de reconstrucción, habida cuenta de las necesidades urgentes de los paí ses devastados por la guerra, a fin de lograr el pleno empleo dentro del plazo má s breve posible. Toda la información relativa al programa de desmovilización y de reconversión deberí a ponerse a disposición de las autoridades encargadas de reunir información previa sobre la oferta y la demanda de mano de obra.

2) Convendrí a solicitar la colaboración de las organizaciones de empleadores y de trabajadores, con objeto de preparar planes generales de reconversión y desmovilización para ciertas industrias y regiones, que puedan facilitar la transición de la producción de guerra a la producción de paz en una forma que reduzca al mí nimo el desempleo durante el perí odo de transición.

10.

1) Cada gobierno deberí a determinar, siempre que ello fuere posible antes de que terminen las hostilidades, su polí tica sobre la utilización, en tiempo de paz, de los medios de producción pertenecientes al Estado y sobre la utilización del excedente de existencias.

2) Cada gobierno deberí a prestar especial atención para que las fá bricas y materiales necesitados urgentemente para la producción y formación profesional en tiempo de paz puedan ser utilizados rá pidamente a estos efectos.

3) De una manera general, convendrí a que no se destruyeran ni inutilizaran fá bricas, equipos y materiales mientras existan necesidades de consumo por satisfacer o cuando puedan servir para la producción de artí culos que, a precios razonables, tendrí an demanda en el caso de un consumo que corresponda al pleno empleo.

11. Cada gobierno, al formular su polí tica y el procedimiento a seguir para la terminación o el reajuste de los contratos de guerra, deberí a prestar especial atención a las posibilidades que tengan los trabajadores de conservar su empleo u obtener rá pidamente otro, o a las oportunidades favorables para encontrar trabajao en otras regiones. Los gobiernos deberí an tambié n dictar medidas para la rá pida solución de las reclamaciones referentes a los contratos terminados, de suerte que el empleo no se vea obstaculizado inú tilmente por las dificultades financieras que pudieran tener los contratistas. Los contratistas que en los paí ses actualmente ocupados hayan efectuado voluntariamente trabajos en favor del enemigo no deberí an disfrutar de dichas medidas.

12.

1) Se deberí an adoptar disposiciones para garantizar que las autoridades administrativas informen con la mayor anticipación posible al servicio del empleo y a los contratistas de cualquier circunstancia que pueda causar despidos o una suspensión del trabajo.

2) Los servicios de aprovisionamiento deberí an notificar a los contratistas, tanto a los nacionales como a los extranjeros, y al servicio del empleo, con la mayor anticipación posible, las reducciones en los pedidos de guerra. En todo caso esta notificación deberí a hacerse con dos semanas de anticipación.

3) Los empleadores deberí an notificar al servicio del empleo, por lo menos con dos semanas de anticipación, todos los despidos previstos que afecten a má s de un nú mero determinado de trabajadores, a fin de que dicho servicio pueda encontrar otras posibilidades de empleo para los trabajadores interesados.

4) Los empleadores deberí an notificar al servicio del empleo, por lo menos con dos semanas de anticipación, todas las suspensiones de trabajo previstas que afecten a má s de un nú mero determinado de trabajadores, y deberí an comunicarle al mismo tiempo cualquier información sobre la duración probable de estas suspensiones, a fin de que pueda encontrar posibilidades de empleo temporal, pú blico o privado, o posibilidades de formación profesional para los trabajadores suspendidos. Los empleadores deberí an, siempre que ello fuere posible, notificar a estos trabajadores la duración probable de la suspensión.

IV. Oferta y demanda de empleo

13.

1) Los empleos vacantes en las obras pú blicas y en las empresas que trabajen en una proporción de por lo menos 75 por ciento en la ejecución de los pedidos de autoridades pú blicas deberí an llenarse por intermedio del servicio del empleo.

2) A fin de facilitar el reajuste del mercado del empleo, convendrí a examinar la posibilidad de obligar a los empleadores a que contraten a sus trabajadores, por intermedio del servicio del empleo, en industrias o regiones determinadas.

3) Se deberí a estimular a los empleadores para que notifiquen al servicio del empleo, con anticipación, sus necesidades de mano de obra.

14. Las personas que soliciten un empleo en trabajos patrocinados por el Estado, así como las personas que soliciten su admisión en instituciones de formación profesional subvencionadas con fondos pú blicos, asistencia para su traslado o una prestación o asignación de desempleo, deberí an estar obligadas a inscribirse en el servicio del empleo.

15. Se deberí an realizar esfuerzos especiales para ayudar a los desmovilizados y a los trabajadores de guerra a encontrar los empleos que mejor se adapten a sus calificaciones, tenié ndose en cuenta, siempre que ello fuere posible, las calificaciones que hayan adquirido durante la guerra.

16. Las autoridades pú blicas, y má s especialmente el servicio del empleo, deberí an realizar todos los esfuerzos necesarios, en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, para alentar a los empleadores y a los trabajadores a que utilicen lo má s posible el servicio del empleo.

V. Orientación profesional

17. Convendrí a prestar una atención especial e inmediata al desarrollo de té cnicas y mé todos adaptados a las necesidades de orientación de los trabajadores adultos.

18. En caso de desempleo prolongado, el uso de los servicios de orientación profesional deberí a constituir una condición para continuar recibiendo prestaciones o asignaciones de desempleo.

19. Las autoridades competentes, en colaboración con los organismos privados interesados, deberí an establecer y mantener facilidades adecuadas para la formación profesional de té cnicos en orientación profesional.

VI. Programas de formación y reeducación profesionales

20. Basá ndose en la información relativa a la oferta y la demanda de mano de obra en el perí odo de posguerra, cada gobierno deberí a elaborar, en estrecha colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, un programa nacional de formación y reeducación profesionales, orientado hacia las necesidades de posguerra de la economí a, habida cuenta de los cambios efectuados en las diferentes especializaciones profesionales de cada industria.

21. Se deberí an adoptar todas las medidas pertinentes a fin de facilitar la movilidad profesional que fuere necesaria para adaptar a los trabajadores disponibles a las necesidades presentes y futuras de mano de obra.

22. Los programas de formación y reeducación profesionales deberí an extenderse y adaptarse a las necesidades de las personas que hayan sido desmovilizadas, de los trabajadores que hayan sido despedidos de las industrias de guerra y de todas las personas cuyo empleo habitual haya sido interrumpido como resultado de la acción del enemigo, o por la resistencia opuesta al enemigo o a las autoridades dominadas por el enemigo. Se deberí a prestar una atención especial a los cursos de formación profesional destinados a preparar para empleos que ofrezcan perspectivas permanentes.

23. Ademá s de los sistemas de aprendizaje, se deberí an adoptar mé todos sistemá ticos para la formación, reeducación y ascenso profesionales de los trabajadores, a fin de satisfacer las necesidades de la posguerra, en cuanto a la reconstitución y expansión de la mano de obra calificada.

24. Las personas que se sometan a una formación profesional deberí an recibir, si ello fuere necesario, una remuneración o una indemnización que sea suficiente para inducirlas a emprender o a continuar su formación y para permitirles mantener un nivel de vida adecuado.

25. Se deberí a ofrecer a las personas cuya formación profesional o estudios superiores hayan sido interrumpidos o impedidos por un servicio de guerra, militar o civil, por la acción del enemigo o por su resistencia al enemigo o a las autoridades dominadas por el enemigo, la posibilidad de emprender o la de continuar y completar su formación o sus estudios, a condición de que prueben su capacidad y un progreso constante. Dichas personas deberí an recibir una asignación durante su formación profesional y sus estudios.

26.

1) Se deberí a estimular a los profesores e instructores calificados que durante la guerra hayan estado alejados de la enseñanza profesional y té cnica para que se reintegren a ella lo antes posible.

2) Se deberí an organizar cursos especiales, de acuerdo con las necesidades:

a) para permitir que los instructores que se reintegren a su profesión despué s de una larga ausencia repasen sus conocimientos;

b) para la enseñanza de mé todos y té cnicas nuevos.

3) Se deberí an formar nuevos profesores e instructores en nú mero suficiente para satisfacer las necesidades de los programas de formación y reeducación profesionales.

4) Los Miembros deberí an colaborar, si ello fuere necesario, a fin de restaurar y desarrollar la formación y reeducación profesionales, especialmente empleando mé todos para:

a) preparar en el extranjero, como instructores, a personas que necesiten ampliar sus conocimientos té cnicos o adquirir una formación que no pueda adquirirse en su paí s de origen;

b) prestar temporalmente, un paí s a otro, profesores e instructores profesionales experimentados, a fin de hacer frente a la escasez de personal de instrucción y satisfacer las nuevas necesidades de la industria;

c) facilitar la repatriación de los nacionales de un Miembro que, domiciliados en el territorio de otro Miembro, esté n calificados para la enseñanza e instrucción en su paí s; y

d) proporcionar manuales y demá s material de instrucción, a fin de ayudar a los instructores y a las personas que reciban formación profesional.

27. Los servicios de formación y reeducación profesionales deberí an coordinarse local, regional y nacionalmente. Tambié n deberí an estar estrechamente asociados, en todos los grados, al funcionamiento de los servicios de orientación profesional, a las actividades de colocación del servicio del empleo y a las actividades de formación profesional de las organizaciones de empleadores y de trabajadores.

VII. Movilidad geográ fica

28. A fin de facilitar la movilidad necesaria de la mano de obra, el servicio del empleo deberí a tomar disposiciones para vencer los obstá culos que se opongan al traspaso de trabajadores de una región a otra y para dirigir a los trabajadores hacia las regiones que necesiten mano de obra, de suerte que pueda ponerse a los trabajadores disponibles en contacto con los empleos vacantes y evitar así el desempleo.

29.

1) Cuando un trabajador se traslade de una región a otra a instancia del servicio del empleo, o de acuerdo con é l, deberí an tomarse las medidas necesarias para pagar al trabajador sus gastos de viaje y para ayudarle a sufragar sus gastos de instalación en el nuevo lugar de trabajo, concedié ndosele o adelantá ndosele para ello, segú n las circunstancias, una suma determinada.

2) Cuando un traslado temporal efectuado por intermedio del servicio del empleo obligue al jefe de familia a separarse de su familia, deberí an tomarse las medidas necesarias a fin de concederle una asignación adecuada para sufragar los gastos suplementarios que entrañe el mantenimiento de una doble instalación.

VIII. Empleo de trabajadores menores

30.

1) Todos los paí ses deberí an considerar como uno de los elementos esenciales de su polí tica de empleo durante el perí odo de transición el hecho de elevar la edad de la terminación de la enseñanza obligatoria y la de admisión al trabajo.

2) Las autoridades competentes deberí an otorgar a los padres asignaciones de manutención durante el perí odo adicional de enseñanza obligatoria a que se refiere el apartado anterior.

31. Se deberí an organizar sistemas de becas de estudio para permitir que los menores que hayan sobrepasado la edad a que termina la enseñanza obligatoria continú en su instrucción en escuelas de enseñanza secundaria, y que aquellos que hayan terminado su enseñanza secundaria reciban una educación superior o té cnica a horario completo, a reserva de que prueben su capacidad y realicen un progreso continuo.

32.

1) Se deberí an poner a disposición de todos los menores, durante sus estudios o a la terminación de los mismos, servicios de orientación profesional adaptados a sus necesidades, por intermedio de la escuela o del servicio del empleo.

2) Se deberí a prever un examen mé dico gratuito, antes del empleo, para todos los menores. Los resultados de este examen deberí an inscribirse en un certificado que servirá de base para los exá menes periódicos del estado de salud del menor durante el perí odo que determine la legislación nacional.

3) En los paí ses donde las condiciones resultantes de la guerra y de la ocupación enemiga hayan minado el estado de salud de la juventud se deberí a prestar especial atención al control mé dico de los menores cuando ingresen al trabajo y durante el perí odo de adaptación al mismo, y cuando ello fuere necesario se deberí an adoptar medidas para su restablecimiento fí sico.

4) A fin de facilitar este restablecimiento fí sico, los Miembros deberí an cooperar, cada vez que ello se les solicite, para garantizar la formación profesional del personal mé dico y de enfermerí a o el pré stamo de mé dicos, cirujanos, personal de enfermerí a experimentado y un equipo adecuado.

33.

1) Los menores cuyos contratos de aprendizaje hayan sido interrumpidos por la guerra deberí an tener derecho a continuar su aprendizaje cuando terminen su servicio de guerra.

2) Se deberí a conceder asistencia oficial a las personas que continú en su aprendizaje en las condiciones previstas en el apartado 1), de suerte que se les garanticen ingresos razonables habida cuenta de su edad y de la remuneración que habrí an recibido si el aprendizaje no se hubiese interrumpido.

3) En todos aquellos casos en que el servicio militar, la escasez de materias primas, la acción del enemigo u otra circunstancia de guerra hayan impedido a trabajadores jóvenes continuar o comenzar el aprendizaje, convendrí a alentar a dichos trabajadores, tan pronto como las circunstancias lo permitan, para que aprendan un oficio calificado o continú en su aprendizaje interrumpido.

4) A fin de estimular a los menores para que continú en su aprendizaje, se deberí an tomar medidas para examinar de nuevo los contratos de aprendizaje y modificar las clá usulas, cuando dichas modificaciones parezcan equitativas, a fin de tener en cuenta la formación profesional, las calificaciones y la experiencia adquirida durante el servicio de guerra.

5) Se deberí a examinar de nuevo, en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, los programas de aprendizaje existentes, a fin de proporcionar a los trabajadores jóvenes que no hayan tenido, a causa de la guerra, la posibilidad de ingresar en el aprendizaje amplias oportunidades para aprender un oficio calificado. De manera especial, se deberí an tomar medidas para modificar las limitaciones existentes para el ingreso al aprendizaje a fin de tener en cuenta la formación profesional, las calificaciones o la experiencia que los interesados puedan haber adquirido durante la guerra.

34. Se deberí a estimular a los empleadores para que organicen programas sistemá ticos de formación profesional en los mismos centros de trabajo, a fin de ofrecer a los trabajadores jóvenes que ellos empleen la posibilidad de adquirir una formación profesional o perfeccionar sus calificaciones, así como la de ampliar sus conocimientos en las diversas operaciones que se efectú en en la empresa. Dichos programas se deberí an organizar con la colaboración de las organizaciones de trabajadores y deberí an ser controlados adecuadamente.

35. En los paí ses que hayan sido invadidos durante la guerra y donde los menores hayan sido obligados a abstenerse del trabajo o a trabajar para el enemigo sin que se hayan tenido en cuenta sus aptitudes o sus deseos, convendrí a prestar especial atención a la readaptación de estos menores al trabajo y al hecho de completar su formación profesional.

IX. Empleo de mujeres

36. La nueva clasificación de las trabajadoras en la economí a de la paz deberí a organizarse de acuerdo con un principio de completa igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para obtener un empleo y sobre la base de sus aptitudes individuales, habilidad y experiencia, sin perjuico de las disposiciones contenidas en los convenios y recomendaciones internacionales del trabajo concernientes al trabajo de las mujeres.

37.

1) A fin de colocar a las mujeres en el mercado del empleo en un plano de igualdad con los hombres, y evitar así entre los trabajadores disponibles una competencia perjudicial para todos, se deberí an tomar medidas para promover la fijación de tasas de salarios basadas en el cará cter del trabajo, independientemente del sexo.

2) Se deberí an realizar encuestas, en colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, para establecer normas precisas y objetivas que determinen la naturaleza del trabajo, independientemente del sexo del trabajador, y que sirvan de base para fijar las tasas de los salarios.

38. Se deberí a facilitar el empleo de mujeres, en las industrias y servicios donde tradicionalmente las mujeres hayan sido empleadas en gran nú mero, por medio de medidas que tiendan a elevar la situación de estas personas y a mejorar las condiciones de trabajo y los mé todos de colocación.

X. Empleo de trabajadores invá lidos

39. El criterio para la formación profesional y la colocación de trabajadores invá lidos deberí a ser la capacidad de trabajo del interesado, cualquiera que sea el origen de la invalidez.

40. Deberí a existir la má s estrecha colaboración entre los servicios mé dicos para invá lidos y los servicios de reeducación profesional y de colocación.

41. Se deberí an desarrollar servicios especializados de orientación profesional para los trabajadores invá lidos, a fin de permitir la determinación de la capacidad de trabajo de cada trabajador invá lido y seleccionar el gé nero de empleo má s apropiado para é l.

42.

1) Siempre que ello fuere posible, los trabajadores invá lidos deberí an recibir su formación profesional en compañí a de trabajadores vá lidos, en las mismas condiciones y con la misma remuneración.

2) La formación profesional deberí a continuarse hasta que el invá lido pueda ocupar un empleo como trabajador plenamente capaz en el oficio o profesión en que haya recibido su formación.

3) Siempre que ello fuere pertinente, deberí an hacerse esfuerzos para reeducar al trabajador invá lido en su antigua profesión o en una profesión afí n donde sus calificaciones anteriores puedan ser utilizadas.

4) Se deberí a inducir a los empleadores que dispongan de medios apropiados para la formación profesional a que formen una proporción razonable de trabajadores invá lidos.

5) Se deberí an organizar centros especializados de formación profesional, sujetos a una inspección mé dica apropiada, para los trabajadores invá lidos que requieran una formación profesional especial.

43.

1) Se deberí an adoptar medidas especiales para garantizar a los trabajadores invá lidos igual nú mero de oportunidades para ingresar en un empleo que aquellas de que gocen otros trabajadores. Se deberí a inducir a los empleadores por medio de una amplia publicidad y por otros medios, e incluso obligarlos, cuando ello fuere necesario, a emplear un nú mero razonable de trabajadores invá lidos.

2) En ciertas ocupaciones que se presten especialmente al empleo de trabajadores gravemente invá lidos, dichos trabajadores deberí an tener un derecho de prioridad en relación con todos los demá s trabajadores.

3) Se deberí an efectuar, en estrecha colaboración con las organizaciones de empleadores y de trabajadores, los esfuerzos necesarios para proteger a los trabajadores invá lidos contra toda discriminación que no esté relacionada con su capacidad de trabajo y su rendimiento y para eliminar los obstá culos que se opongan a su contratación, especialmente la posibilidad de gastos má s elevados en caso de indemnización por accidente.

4) Se deberí an poner a disposición de los trabajadores invá lidos, que no hayan sido reeducados para un empleo normal, facilidades de empleo en centros especiales, a fin de que puedan desempeñar un trabajo ú til que no haga la competencia al empleo de otros trabajadores.

44. El servicio del empleo deberí a reunir información acerca de las profesiones que de manera especial se adapten a los diferentes tipos de incapacidad, y acerca del nú mero, distribución geográ fica y aptitud para el trabajo de la población invá lida.

XI. Estabilización del empleo en ciertas industrias

45. En las industrias en las que el trabajo sea irregular, tales como la construcción y el transporte portuario, los sistemas para la estabilización del empleo, adoptados o ampliados por los Estados Miembros durante la guerra, deberí an ser mantenidos y adaptados a las condiciones de tiempo de paz, en consulta con las organizaciones interesadas de empleadores y de trabajadores.

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Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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