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NORMAS INTERNACIONALES DEL TRABAJO

R67 Recomendación sobre la seguridad de los medios de vida, 1944

Recomendación sobre la seguridad de los medios de vida

RECOMENDACION:R067
Lugar:Filadelfia
Sesion de la Conferencia:26
Fecha de adopción:12:05:1944
Sujeto: Seguridad social

Estatus: Instrumento actualizado

La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo:

Convocada en Filadelfia por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 20 abril 1944 en su vigé sima sexta reunión;

Despué s de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas a la seguridad de los medios de vida, cuestión que está comprendida en el cuarto punto del orden del dí a de la reunión, y

Despué s de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendación,

adopta, con fecha doce de mayo de mil novecientos cuarenta y cuatro, la siguiente Recomendación, que podrá ser citada como la Recomendación sobre la seguridad de los medios de vida, 1944:

Considerando que la Carta del Atlá ntico prevé la má s completa colaboración entre todas las naciones en el campo económico, con el objeto de asegurar, para todos, mejores condiciones de trabajo, progreso económico y seguridad social;

Considerando que la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, por resolución adoptada el 5 de noviembre de 1941, se solidarizó con este principio de la Carta del Atlá ntico y prometió la plena colaboración de la Organización Internacional del Trabajo para su realización;

Considerando que la seguridad de los medios de vida constituye un elemento esencial de la seguridad social;

Considerando que la Organización Internacional del Trabajo ha promovido el desarrollo de la seguridad de los medios de vida:

mediante la aprobación por la Conferencia Internacional del Trabajo de convenios y recomendaciones sobre la indemnización por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, el seguro de enfermedad, las prestaciones de maternidad, las pensiones de vejez y de invalidez, las pensiones de viudedad y de orfandad y las prestaciones a los trabajadores desempleados;

mediante la aprobación por la primera y la segunda Conferencia del Trabajo de los Estados de Amé rica Miembros de la Organización Internacional del Trabajo de las resoluciones que constituyen el Código Interamericano de Seguros Sociales; la participación de una delegación del Consejo de Administración en la primera Conferencia Interamericana de Seguridad Social, que adoptó la Declaración de Santiago de Chile, y la aprobación por el Consejo de Administración de los Estatutos de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, que ha sido establecida como organismo permanente de cooperación entre las administraciones e instituciones de seguridad social y actú a de concierto con la Oficina Internacional del Trabajo; y

mediante la participación de la Oficina Internacional del Trabajo, como organismo consultor, en la elaboración de sistemas de seguridad social, en diversos paí ses, y a travé s de otras medidas;

Considerando que algunos Miembros no han tomado las medidas que incumben a su competencia para promover el bienestar y desarrollo de sus pueblos, no obstante la urgente necesidad de mejores normas de trabajo, avance económico y seguridad social;

Considerando que en la actualidad es muy conveniente que tales Miembros adopten, tan pronto como sea posible, todas las medidas necesarias para alcanzar las normas mí nimas internacionales y desarrollarlas;

Considerando que en la actualidad es conveniente adoptar nuevas medidas para lograr la seguridad de los medios de vida, mediante la unificación de los sistemas de seguro social, la extensión de dichos sistemas a todos los trabajadores y sus familias, incluyendo las poblaciones rurales y los trabajadores independientes, y mediante la eliminación de injustas anomalí as;

Considerando que contribuirí a a estos efectos la formulación de ciertos principios generales, que deberí an servir de pauta a los Miembros de la Organización cuando desarrollen sus sistemas de seguridad de los medios de vida, sobre la base de las recomendaciones y convenios existentes, hasta que se unifiquen y amplí en las disposiciones de dichos convenios y recomendaci ones,

La Conferencia:

a) recomienda a los Miembros de la Organización que apliquen progresivamente los siguientes principios directivos de cará cter general, tan rá pidamente como las condiciones nacionales lo permitan, al desarrollar sus sistemas de seguridad de los medios de vida, a fin de cumplir con el punto quinto de la Carta del Atlá ntico, y que informen a la Oficina Internacional del Trabajo, conforme lo solicite el Consejo de Administración, sobre las medidas dictadas para ponerlos en prá ctica;

b) llama la atención de los Estados Miembros de la Organización sobre las sugestiones para la aplicación de estos principios directivos de cará cter general, sometidos a la Conferencia y contenidos en el anexo a la presente Recomendación.

Principios directivos

Bases

1. Los regí menes de seguridad de los medios de vida deberí an aliviar el estado de necesidad e impedir la miseria, restableciendo, en un nivel razonable, las entradas perdidas a causa de la incapacidad para trabajar (comprendida la vejez), o para obtener trabajo remunerado o a causa de la muerte del jefe de familia.

2. La seguridad de los medios de vida deberí a organizarse, siempre que fuere posible, a base del seguro social obligatorio, segú n el cual los asegurados que hayan cumplido todas las condiciones exigidas tendrá n derecho, en los casos previstos por la ley, en virtud de las cotizaciones que hayan pagado a una institución de seguro social, a prestaciones pagaderas de acuerdo con la tasa fijada por la ley.

3. Las necesidades que no esté n cubiertas por el seguro social obligatorio deberí an estarlo por la asistencia social; y ciertas categorí as de personas, especialmente los niños, invá lidos, ancianos y viudas necesitados, deberí an tener derecho a asignaciones de una cuantí a razonable, de acuerdo con el baremo establecido.

4. Deberí a proporcionarse asistencia, de acuerdo con las exigencias de cada caso, a otras personas que se encuentren en estado de necesidad.

Seguro social

5. Los riesgos cubiertos por el seguro social obligatorio deberí an incluir todos aquellos casos en los que el asegurado se vea impedido de ganar su subsistencia, ya sea a causa de su incapacidad para trabajar o para obtener trabajo remunerado, ya en caso de que muera dejando una familia a su cargo, y deberí an incluir tambié n, siempre que no esté n cubiertos por otros medios, ciertos riesgos afines que se produzcan frecuentemente y representen una carga excesiva para las personas que dispongan de ingresos limitados.

6. Deberí a otorgarse una indemnización en caso de incapacidad para trabajar y de muerte causada por el trabajo.

7. A fin de que las prestaciones otorgadas por el seguro social puedan ajustarse estrechamente a las diversas necesidades, los riesgos cubiertos deberí an clasificarse como sigue:

a) enfermedad;

b) maternidad;

c) invalidez;

d) vejez;

e) muerte del jefe de familia;

f) desempleo;

g) gastos extraordinarios;

h) daños (heridas o enfermedades) causados por el trabajo.

Sin embargo, no podrá n acumularse las prestaciones de invalidez, vejez y desempleo.

8. Deberí a añadirse un suplemento, por cada uno de los dos primeros hijos, a todas las prestaciones pagaderas en sustitución de las ganancias perdidas; y las medidas a favor de los demá s hijos podrí an adoptarse en forma de asignaciones familiares financiadas con fondos pú blicos o por sistemas contributivos.

9. La prestación de enfermedad deberí a pagarse cuando la pé rdida de la ganancia sea debida a una abstención del trabajo exigida por prescripción mé dica, en estados agudos causados por enfermedad o lesiones que exijan tratamiento o vigilancia mé dica.

10. La prestación de maternidad deberí a pagarse cuando la pé rdida de la ganancia sea debida a la abstención del trabajo durante perí odos determinados, antes y despué s del parto.

11. La prestación de invalidez deberí a pagarse en caso de incapacidad para efectuar un trabajo razonablemente remunerado, a causa de un estado crónico debido a enfermedad o lesión, o a causa de la pé rdida de un miembro o de una función.

12. La prestación de vejez deberí a pagarse cuando se alcance una edad prescrita, que deberí a ser aquella en la que comú nmente las personas son incapaces de efectuar un trabajo eficiente, en la que la incidencia de la enfermedad y de la invalidez es elevada y en la que el desempleo, si lo hubiere, serí a probablemente permanente.

13. Las prestaciones de sobre vivientes deberí an pagarse cuando se presuma que la pé rdida de los medios de vida de la familia obedece a la muerte de su jefe.

14. La prestación de desempleo deberí a pagarse cuando la pé rdida de la ganancia se deba al desempleo de un asegurado que habitualmente esté empleado, sea capaz de trabajar regularmente en alguna profesión y busque un trabajo conveniente, o cuando la cause un desempleo parcial.

15. Deberí an otorgarse prestaciones por gastos extraordinarios, que no esté n previstos en otra forma, en caso de enfermedad, maternidad, invalidez y muerte.

16. Deberí a concederse una indemnización por los daños (traumatismos o enfermedades) causados por el trabajo, que no hayan sido provocados deliberadamente o por una falta grave e intencional de la ví ctima, y que ocasionen incapacidad temporal o permanente, o la muerte.

17. El seguro social deberí a proteger, cuando esté n expuestos a riesgos, a todos los asalariados y trabajadores independientes y a las personas que esté n a su cargo, con respecto a los cuales sea posible:

a) percibir cotizaciones sin incurrir en gastos administrativos des proporcionados; y

b) pagar prestaciones con la cooperación necesaria de los servicios mé dicos y del empleo y con las debidas precauciones para evitar abusos.

18. El empleador deberí a estar encargado de percibir las cotizaciones de todas las personas que é l emplee y deberí a estar autorizado para deducir de la remuneración, al efectuarse el pago, las sumas debidas por dichas personas.

19. A fin de facilitar la administración eficiente de las prestaciones, deberí an tomarse las medidas necesarias para llevar un registro de las cotizaciones, para verificar de manera expedita la presencia de los riesgos que den lugar a prestaciones y para la organización paralela de los servicios mé dicos y de los servicios del empleo que ejerzan funciones preventivas y curativas.

20. Los asalariados deberí an estar asegurados contra todos los riesgos cubiertos por el seguro social tan pronto como pueda organizarse el cobro de sus cotizaciones y se hayan tomado las medidas necesarias para la administración de las prestaciones.

21. Los trabajadores independientes deberí an estar asegurados contra los riesgos de invalidez, vejez y muerte, en las mismas condiciones que los asalariados, tan pronto pueda organizarse el cobro de sus cotizaciones. Convendrí a estudiar la posibilidad de asegurarlos tambié n contra los riesgos de enfermedad y maternidad que necesiten hospitalización, enfermedad que haya durado varios meses y gastos extraordinarios debidos a enfermedad, maternidad, invalidez o muerte.

22. Las prestaciones deberí an sustituir a las ganancias perdidas, habida cuenta de las cargas familiares, hasta un nivel tan elevado como sea factible, sin que ello impida el deseo de reanudar el trabajo si fuere posible reanudarlo, y sin imponer a los grupos productores una carga tan pesada que pudiere perjudicar el rendimiento y el empleo.

23. Las prestaciones deberí an ser proporcionales a las ganancias anteriores del asegurado que hayan servido de base a su cotización; sin embargo, el excedente de las ganancias corrientes entre los trabajadores especializados podrá ser ignorado cuando se determine el total o una parte de las prestac iones financiadas con recursos distintos de las cotizaciones del asegurado.

24. Las prestaciones de cuantí a fija pueden ser apropiadas en los paí ses donde la población tenga facilidades económicas adecuadas para procurarse una protección suplementaria por medio del seguro voluntario. Estas prestaciones deberí an ser proporcionales a las ganancias de los trabajadores no especializados.

25. El derecho a prestaciones, excepción hecha de la indemnización por daños causados en el trabajo, deberí a estar sujeto a condiciones de cotización que permitan probar que la situación normal del solicitante es la de un asalariado o trabajador independiente, y mantener una regularidad satisfactoria en el pago de las cotizaciones; sin embargo, el asegurado no podrá ser desprovisto del derecho a prestaciones por el hecho de que el empleador no haya percibido regularmente las cotizaciones que é l deba pagar.

26. El costo de las prestaciones, incluido el de administración, deberí a distribuirse entre los asegurados, entre los empleadores y entre los contribuyentes, de suerte que sea equitativo para los asegurados y evite una carga demasiado gravosa a las personas aseguradas de escasos recursos y trastornos a la producción.

27. La administración del seguro social deberí a unificarse o coordinarse dentro de un sistema general de servicios de seguridad social, y los cotizantes, por intermedio de sus organizaciones, deberí an estar representados en los órganos que determinen o aconsejen la polí tica administrativa y presenten proyectos legislativos o redacten reglamentos.

Asistencia social

28. La sociedad deberí a cooperar normalmente con los padres, adoptando medidas generales de asistencia destinadas a garantizar el bienestar de los niños a su cargo.

29. Los invá lidos, ancianos y viudas que no reciban prestaciones del seguro social porque ellos, o sus cónyuges, segú n sea el caso, no estuvieron obligatoriamente asegurados, y cuyas entradas no excedan de un nivel prescrito, deberí an tener derecho a una asignación especial de manutención de cuantí a determinada.

30. Todas las personas en estado de necesidad que no tengan que ingresar en una institución para seguir tratamiento deberí an recibir asignaciones apropiadas en dinero, o parcialmente en dinero y parcialmente en especie.

ANEXO PRINCIPIOS NORMATIVOS Y SUGESTIONES PARA SU APLICACION

(Los pá rrafos en negritas constituyen los principios directivos, y aquellos en caracteres ordinarios, las sugestiones para su aplicación)

Bases

1. Los regí menes de seguridad de los medios de vida deberí an aliviar el estado de necesidad e impedir la miseria, restableciendo, en un nivel razonable, las entradas perdidas a causa de la incapacidad para trabajar (comprendida la vejez), o para obtener trabajo remunerado o a causa de la muerte del jefe de familia.

2. La seguridad de los medios de vida deberí a organizarse, siempre que fuere posible, a base del seguro social obligatorio, segú n el cual los asegurados que hayan cumplido todas las condiciones exigidas tendrá n derecho, en los casos previstos por la ley, en virtud de las cotizaciones que hayan pagado a una institución de seguro social, a prestaciones pagaderas de acuerdo con la tasa fijada por la ley.

3. Las necesidades que no esté n cubiertas por el seguro social obligatorio deberí an estarlo por la asistencia social; y ciertas categorí as de personas, especialmente los niños, invá lidos, ancianos y viudas necesitados, deberí an tener derecho a asignaciones de una cuantí a razonable, de acuerdo con el baremo establecido.

4. Deberí a proporcionarse asistencia, de acuerdo con las exigencias de cada caso, a otras personas que se encuentren en estado de necesidad.

I. Seguro social

A. Riesgos cubiertos

Ambito de los riesgos cubiertos

5. Los riesgos cubiertos por el seguro social obligatorio deberí an incluir todos aquellos casos en los que el asegurado se vea impedido de ganar su subsistencia, ya sea a causa de su incapacidad para trabajar o para obtener trabajo remunerado, ya en caso de que muera dejando una familia a su cargo, y deberí an incluir tambié n, siempre que no esté n cubiertos por otros medios, ciertos riesgos afines que se produzcan frecuentemente y representen una carga excesiva para las personas que dispongan de ingresos limitados.

6. Deberí a otorgarse una indemnización en el caso de incapacidad para trabajar y de muerte causada por el trabajo.

7. A fin de que las prestaciones otorgadas por el seguro social puedan ajustarse estrechamente a las diversas necesidades, los riesgos cubiertos deberí an clasificarse como sigue:

a) enfermedad;

b) maternidad;

c) invalidez;

d) vejez;

e) muerte del jefe de familia;

f) desempleo;

g) gastos extraordinarios;

h) daños (heridas o enfermedades) causados por el trabajo

Sin embargo, no podrá n acumularse las prestaciones de invalidez, vejez y desempleo.

8. Deberí a añadirse un suplemento, por cada uno de los dos primeros hijos, a todas las prestaciones pagaderas en sustitución de las ganancias perdidas; y las medidas a favor de los demá s hijos podrí an adoptarse en forma de asignaciones familiares financiadas con fondos pú blicos o por sistemas contributivos.

Enfermedad

9. La prestación de enfermedad deberí a pagarse cuando la pé rdida de la ganancia sea debida a una abstención del trabajo exigida por prescripción mé dica, en estados agudos causados por enfermedad o lesiones que exijan tratamiento o vigilancia mé dica.

1) La necesidad de abstenerse del trabajo deberí a juzgarse, por regla general, de acuerdo con el empleo que tení a el asegurado y al que normalmente debe reintegrarse.

2) No será obligatorio el pago de prestaciones durante los primeros dí as de un perí odo de enfermedad; sin embargo, en caso de recaí da en los meses siguientes no deberí a exigirse un nuevo perí odo de espera.

3) De preferencia, la concesión de prestaciones deberí a continuar hasta que el beneficiario se reintegre al trabajo, fallezca o quede invá lido. Sin embargo, si se considerase necesario limitar la duración de la prestación, el perí odo má ximo no deberí a ser inferior a veintisé is semanas para un mismo caso, y deberí an tomarse medidas para prolongar la duración de las prestaciones en caso de determinadas enfermedades, tales como la tuberculosis, que, aunque puede curarse, entraña a menudo un largo perí odo de enfermedad. No obstante, en el perí odo inicial de la aplicación de un sistema de seguro social será quizá necesario adoptar un perí odo menor de veintisé is semanas.

Maternidad

10. La prestación de maternidad deberí a pagarse cuando la pé rdida de la ganancia sea debida a la abstención del trabajo durante perí odos determinados, antes y despué s del parto.

1) La mujer deberí a tener derecho a abandonar su trabajo si presenta un certificado mé dico que declare que el parto sobrevendrá , probablemente, dentro de un té rmino de seis semanas, y ninguna mujer deberá estar autorizada a trabajar durante un perí odo de seis semanas despué s del parto.

2) Durante ambos perí odos deberí an pagarse prestaciones de maternidad.

3) Por razones de salud, pudiera ser conveniente que la beneficiaria se ausentara del trabajo durante perí odos de má s larga duración o en otras ocasiones, habida cuenta de sus condiciones fí sicas y de las exigencias de su trabajo; durante dichos perí odos deberí an pagarse prestaciones de enfermedad.

4) El pago de las prestaciones de maternidad podrá estar sujeto a la condición de que la beneficiaria utilice los servicios mé dicos previstos para ella y su hijo.

Invalidez

11. La prestación de invalidez deberí a pagarse en caso de incapacidad para efectuar un trabajo razonablemente remunerado, a causa de un estado crónico debido a enfermedad o lesión, o a causa de la pé rdida de un miembro o de una función.

1) Deberí a exigirse a las personas cuya capacidad para el trabajo esté reducida que acepten un empleo que razonablemente puedan efectuar, habida cuenta de las fuerzas y aptitudes que aú n posean, su experiencia anterior y de las facilidades de formación a su alcance.

2) Las personas para las que dichos empleos estuvieren indicados, sin que los mismos esté n disponibles, y las personas que sigan cursos de formación deberí an recibir una prestación provisional de invalidez, una prestación de formación o, si reú nen las condiciones exigidas, una prestación de desempleo.

3) Las personas para las que ningú n empleo de este gé nero fuese indicado deberí an recibir una prestación de invalidez.

4) Los beneficiarios cuya incapacidad permanente para ejercer normalmente un empleo haya sido confirmada deberí an estar autorizados a añadir a sus prestaciones de invalidez ganancias ocasionales de pequeña cuantí a.

5) Cuando la cuantí a de la prestación de invalidez sea proporcional a las ganancias anteriores del asegurado deberí a admitirse el derecho a prestaciones si la persona cuya capacidad para el trabajo esté reducida no puede ganar con un esfuerzo normal, por lo menos, un tercio de las ganancias normales que obtengan las personas fí sicamente sanas con una formación similar, en su empleo anterior.

6) La prestación de invalidez deberí a pagarse desde la fecha en que cese la prestación de enfermedad, durante todo el tiempo que persista la invalidez; sin embargo, cuando el beneficiario alcance la edad en que pueda solicitar la prestación de vejez, esta ú ltima podrá sustituir a la prestación de invalidez.

Vejez

12. La prestación de vejez deberí a pagarse cuando se alcance una edad prescrita, que deberí a ser aquella en la que comú nmente las personas son incapaces de efectuar un trabajo eficiente, en la que la incidencia de la enfermedad y de la invalidez es elevada y en la que el desempleo, si lo hubiere, serí a probablemente permanente.

1) La edad mí nima para poder solicitar la prestación de vejez deberí a fijarse en sesenta y cinco años para el hombre y sesenta para la mujer, como má ximo. Sin embargo, podrí a fijarse una edad inferior para el retiro de las personas que durante muchos años hayan trabajado en labores penosas o insalubres.

2) Si la prestación bá sica puede considerarse suficiente para asegurar la subsistencia, el pago de la prestación de vejez podrá sujetarse a la condición de que el beneficiario abandone el trabajo regular en un empleo lucrativo; cuando se exija esa condición, el hecho de percibir pequeñas ganancias ocasionales no deberí a entrañar el cese de la prestación de vejez.

Muerte del jefe de familia

13. Las prestaciones de sobrevivientes deberí an pagarse cuando se presuma que la pé rdida de los medios de vida de la familia está motivada por la muerte de su jefe.

1) Las prestaciones de sobrevivientes deberí an pagarse: a) a la viuda del asegurado; b) por los hijos, hijastros, hijos adoptivos y, a reserva de que estuvieren inscritos anteriormente como personas a su cargo, por los hijos ilegí timos de un asegurado o de una asegurada que los mantení a; c) en las condiciones determinadas por la legislación nacional, a la mujer que no estando casada haya cohabitado con el de cujus.

2) La prestación de viudedad deberí a pagarse a la viuda que tenga a su cargo un hijo por el cual se pague una prestación familiar o que, al fallecimiento de su marido o despué s, quede invá lida o alcance la edad mí nima a la que pueda solicitar la prestación de vejez; una viuda que no reú na ninguna de estas condiciones deberí a recibir una prestación de viudedad durante un perí odo mí nimo de varios meses, y, despué s, si estuviere desempleada, hasta que se le pueda ofrecer un empleo conveniente, una vez terminada la preparación que pudiere ser necesaria.

3) Deberí an pagarse prestaciones familiares por todo hijo en edad escolar o por aquel que, siendo menor de dieciocho años, continú e su educación general o profesional.

Desempleo

14. La prestación de desempleo deberí a pagarse cuando la pé rdida de la ganancia se deba al desempleo de un asegurado que habitualmente esté empleado, sea capaz de trabajar regularmente en alguna profesión y busque un trabajo conveniente, o cuando la cause un desempleo parcial.

1) No será obligatorio el pago de prestaciones durante los primeros dí as de un perí odo de desempleo, contados a partir de la fecha en que se haya presentado la solicitud; sin embargo, en caso de nuevo desempleo en los meses siguientes no deberí a exigirse un nuevo perí odo de espera.

2) La prestación deberí a seguir pagá ndose hasta que se le ofrezca al asegurado un empleo conveniente.

3) Durante un perí odo inicial, fijado equitativamente segú n las circunstancias del caso, deberí an considerarse como empleos convenientes ú nicamente los siguientes:

a) un empleo en el trabajo habitual del asegurado, en un lugar que no entrañe un cambio de residencia, retribuido con la tasa vigente de salarios, fijada por un contrato colectivo, cuando é sta sea aplicable; o

b) otro empleo aceptable para el asegurado.

4) Despué s de la expiración del perí odo inicial:

a) podrá considerarse conveniente un empleo que entrañe un cambio de profesión si puede ser ofrecido razonablemente al asegurado, habida cuenta de sus fuerzas, aptitud, experiencia previa y de las facilidades de formación a su alcance;

b) podrá considerarse empleo conveniente aquel que entrañe un cambio de residencia si existen posibilidades de alojamiento adecuado en el nuevo lugar de residencia;

c) podrá considerarse conveniente un empleo en condiciones menos favorables que las que el asegurado obtuvo generalmente en su región y profesión habituales si las condiciones ofrecidas corresponden a las normas comú nmente observadas en el empleo y región en que se ofrece el trabajo.

Gastos extraordinarios

15. Deberí an otorgarse prestaciones por gastos extraordinarios, que no esté n previstos en otra forma, en caso de enfermedad, maternidad, invalidez y muerte.

1) Deberí a concederse la ayuda domé stica necesaria, o una prestación en dinero para obtenerla, durante la hospitalización de la madre con hijos a su cargo, que esté asegurada o casada con un asegurado y no reciba ninguna prestación en sustitución de sus ganancias.

2) Deberí a pagarse a la asegurada y a la mujer del asegurado una suma fija, al nacimiento de un hijo, para sufragar el costo de una canastilla y gastos similares.

3) Deberí a pagarse un suplemento especial a los beneficiarios de una prestación de invalidez o de vejez que necesiten ayuda constante.

4) Deberí a pagarse una suma fija a la muerte de un asegurado, de su cónyuge, o de un hijo que esté a cargo del asegurado, para sufragar los gastos funerarios.

Daños causados por el trabajo

16. Deberí a concederse una indemnización por los daños (traumatismos o enfermedades) causados por el trabajo, que no hayan sido provocados deliberadamente o por una falta grave e intencional de la ví ctima, y que ocasionen incapacidad temporal o permanente, o la muerte.

1) Los daños causados por el trabajo deberí an incluir los accidentes ocurridos cuando se va al trabajo o se regresa del mismo.

2) Cuando deba pagarse una indemnización por daños causados por el trabajo, las disposiciones anteriores deberí an estar sujetas a las modificaciones apropiadas que se indican en los pá rrafos siguientes.

3) Cualquier enfermedad que padezcan frecuentemente sólo las personas empleadas en ciertos trabajos, o que constituya una intoxicación por una sustancia usada en ciertos trabajos, deberí a presumirse que es una enfermedad de origen profesional, y dar lugar a una indemnización, si la persona que sufre tal enfermedad estaba empleada en uno de dichos trabajos.

4) Deberí a elaborarse una lista de las enfermedades que se presumen de origen profesional y revisarse, de vez en cuando, de acuerdo con un procedimiento sencillo.

5) Al fijar como requisito para establecer la presunción de una enfermedad de origen profesional un perí odo mí nimo de tiempo en el trabajo y un perí odo má ximo durante el cual, despué s de dejar el empleo, seguirá considerá ndose vá lida la presunción de origen profesional, deberí a tenerse en cuenta la duración del perí odo necesario para que la enfermedad se contraiga y se manifieste.

6) La indemnización por incapacidad temporal deberí a pagarse en condiciones similares a las que se apliquen para el pago de una prestación de enfermedad.

7) Deberí a examinarse la posibilidad de pagar una indemnización desde el primer dí a de incapacidad temporal si la incapacidad durara má s tiempo que el perí odo de espera.

8) La indemnización por incapacidad permanente deberí a pagarse por la pé rdida o reducción de la capacidad de ganar, originada por la pé rdida de un miembro o función, o por un estado crónico causado por lesiones o enfermedad.

9) Deberí a exigirse a la persona que esté incapacitada permanentemente que se reintegre en un empleo de una categorí a de trabajo que razonablemente pueda efectuar, habida cuenta de las fuerzas y aptitudes que aú n posea, de su experiencia anterior y de las facilidades de reeducación a su alcance.

10) Si no puede ofrecé rsele dicho empleo, la persona deberí a recibir una indemnización por incapacidad total, definitiva o provisionalmente.

11) Si puede ofrecé rsele dicho empleo, pero la suma que sea capaz de ganar con un esfuerzo ordinario en este empleo es apreciablemente menor que la que probablemente habrí a ganado si no se hubiera herido o enfermado, deberí a recibir una indemnización por incapacidad parcial proporcional a la diferencia de la capacidad de ganar.

12) Convendrí a examinar la posibilidad de pagar una indemnización razonable en cualquier caso de pé rdida de un miembro o de una función o en caso de desfiguración, aun cuando no pueda probarse ninguna reducción de la capacidad para trabajar.

13) Las personas expuestas al riesgo de una enfermedad profesional de desarrollo gradual deberí an ser examinadas periódicamente, y aquellas para las que parezca indicado un cambio de trabajo deberí an tener derecho a una indemnización.

14) La indemnización por incapacidad permanente, total o parcial, deberí a pagarse durante todo el tiempo que dure la incapacidad permanente, desde el momento en que cese la indemnización por incapacidad temporal.

15) Las personas que reciban una indemnización por incapacidad parcial permanente deberí an tener derecho a otras prestaciones, en las mismas condiciones que las personas sanas, cuando la cuantí a de dichas prestaciones sea proporcional a las ganancias anteriores del asegurado.

16) Cuando la cuantí a de estas prestaciones no sea proporcional a las ganancias anteriores del asegurado podrí a fijarse un má ximo para la cuantí a combinada de la indemnización y de las demá s prestaciones.

17) La indemnización de sobrevivientes, a reserva de las disposiciones de los apartados siguientes, deberí a pagarse a las mismas personas que hubieren tenido derecho a prestaciones de sobrevivientes.

18) La viuda deberí a recibir una indemnización mientras dure su viudez.

19) Los hijos deberí an recibir una indemnización hasta la edad de dieciocho años, o hasta la de veintiú n años cuando continú en sus estudios generales o profesionales.

20) Deberí a concederse una indemnización a otros miembros de la familia del de cujus que dependí an económicamente de é l, sin perjuicio del derecho de la viuda y de los hijos.

21) Los derechohabientes de un incapacitado permanente cuyo grado de incapacidad sea de dos tercios o má s, que fallezca por causas distintas del daño causado por el trabajo, deberí an tener derecho a prestaciones bá sicas de sobrevivientes, sin considerar si el de cujus habí a o no cumplido, al morir, las condiciones de cotización exigidas para tener derecho a dicha prestación.

B. Personas cubiertas

Personas que deben estar cubiertas

17. El seguro social deberí a proteger, cuando esté n expuestos a riesgos, a todos los asalariados y trabajadores independientes y a las personas que esté n a su cargo, con respecto a los cuales sea posible:

a) percibir cotizaciones sin incurrir en gastos administrativos desproporcionados; y

b) pagar prestaciones con la cooperación necesaria de los servicios mé dicos y del empleo y con las debidas precauciones para evitar abusos.

1) Deberí an estar protegidas, en virtud del seguro del jefe de familia, las mujeres a su cargo (o sea las mujeres que no pertenezcan a la categorí a de asalariadas o de trabajadoras independientes) y los hijos tambié n a su cargo (o sea los hijos que no hayan sobrepasado la edad escolar o aquellos que, siendo menores de dieciocho años, continú en sus estudios generales o profesionales).

Percepción de las cotizaciones

18. El empleador deberí a estar encargado de percibir las cotizaciones de todas las personas que é l emplee y deberí a estar autorizado para deducir de la remuneración, al efectuarse el pago, las sumas debidas por dichas personas.

1) Cuando la afiliación a una asociación profesional, o la obtención de una licencia, sea obligatoria para cualquier clase de trabajadores independientes, la asociación, o la autoridad que otorgue la licencia, podrá ser considerada responsable de la percepción de las cotizaciones de estos trabajadores.

2) La autoridad nacional o local podrá ser considerada responsable de la percepción de las cotizaciones de los trabajadores independientes registrados a los efectos de los impuestos.

3) Hasta que se creen oficinas nacionales encargadas de la percepción de las cotizaciones deberí an tomarse las medidas pertinentes para permitir a los trabajadores independientes cotizar voluntariamente, ya sea a tí tulo individual o en su calidad de miembros de asociaciones.

Administración de las prestaciones

19. A fin de facilitar la administración eficiente de las prestaciones, deberí an tomarse las medidas necesarias para llevar un registro de las cotizaciones, para verificar de manera expedita la presencia de los riesgos que den lugar a prestaciones y para la organización paralela de los servicios mé dicos y de los servicios del empleo que ejerzan funciones preventivas y curativas.

Asalariados

20. Los asalariados deberí an estar asegurados contra todos los riesgos cubiertos por el seguro social tan pronto como pueda organizarse el cobro de sus cotizaciones y se hayan tomado las medidas necesarias para la administración de las prestaciones.

1) Las personas cuyo empleo sea tan irregular o, probablemente, de una duración tan corta que verosí milmente no les permitirá adquirir el derecho a las prestaciones reservadas a los asalariados, podrá n ser excluidas del seguro en lo que a dichas prestaciones se refiere. Deberí an dictarse disposiciones especiales a favor de las personas que ordinariamente trabajen para el mismo empleador durante muy poco tiempo.

2) Los aprendices que no perciban ninguna remuneración deberí an estar asegurados contra los daños causados por el trabajo, y deberí an tener derecho a una indemnización, a partir de la fecha en que hayan terminado el aprendizaje de su profesión, basada en los salarios vigentes en esa profesión.

Trabajadores independientes

21. Los trabajadores independientes deberí an estar asegurados contra los riesgos de invalidez, vejez y muerte, en las mismas condiciones que los asalariados, tan pronto pueda organizarse el cobro de sus cotizaciones. Convendrí a estudiar la posibilidad de asegurarlos tambié n contra los riesgos de enfermedad y maternidad que necesiten hospitalización, enfermedad que haya durado varios meses y gastos extraordinarios debidos a enfermedad, maternidad, invalidez o muerte.

1) Los miembros de la familia del empleador que vivan en su casa, exceptuados la mujer y los hijos a su cargo, deberí an estar asegurados contra dichos riesgos, tomá ndose como base sus salarios efectivos o, si é stos no pueden ser determinados, el valor de sus servicios en el mercado del trabajo. El empleador deberí a ser responsable del pago de las cotizaciones con respecto a dichas personas.

2) Los trabajadores independientes cuyas ganancias sean habitualmente tan bajas que puedan considerarse meramente entradas de origen accesorio u ocasional, o para quienes el pago de una cotización mí nima constituirí a una carga pesada, deberí an quedar excluidos, provisionalmente, del seguro, y se les deberí a sugerir que consultasen al servicio del empleo o a cualquier otro servicio especial establecido para fomentar el bienestar del grupo profesional a que pertenezcan.

3) Las personas que despué s de haber cumplido el perí odo de cotizaciones prescrito para obtener las prestaciones de invalidez y de sobreviviente cesen de ser asegurados obligatorios, ya sea en calidad de asalariados o de trabajadores independientes, deberí an tener opción, durante un perí odo limitado, a continuar su seguro en las mismas condiciones que los trabajadores independientes, a reserva de las modificaciones que puedan prescribirse.

C. Tasa de prestaciones y condiciones de cotización

Tasa de prestaciones

22. Las prestaciones deberí an sustituir a las ganancias perdidas, habida cuenta de las cargas familiares, hasta un nivel tan elevado como sea factible, sin que ello impida el deseo de reanudar el trabajo si fuera posible reanudarlo, y sin imponer a los grupos productores una carga tan pesada que pudiera perjudicar el rendimiento y el empleo.

23. Las prestaciones deberí an ser proporcionales a las ganancias anteriores del asegurado que hayan servido de base a su cotización; sin embargo, el excedente de las ganancias corrientes entre los trabajadores especializados podrá ser ignorado cuando se determine el total o una parte de las prestaciones financiadas con recursos distintos de las cotizaciones del asegurado.

24. Las prestaciones de cuantí a fija pueden ser apropiadas en los paí ses donde la población tenga facilidades económicas adecuadas para procurarse una protección suplementaria por medio del seguro voluntario. Estas prestaciones deberí an ser proporcionales a las ganancias de los trabajadores no especializados.

1) En el caso de trabajadores no especializados, las prestaciones de enfermedad y de desempleo no deberí an ser inferiores al 40 por ciento de las ganancias anteriores netas del asegurado, si no tiene cargas familiares, o al 60 por ciento de dichas ganancias, si tiene una mujer a su cargo o un ama para el gobierno de sus hijos; deberí a pagarse por el primero de los hijos a su cargo, y tambié n por el segundo, un suplemento equivalente al 10 por ciento de dichas ganancias, deducida la suma pagada por dichos hijos en concepto de asignaciones familiares.

2) En el caso de trabajadores que reciban salarios elevados, podrá reducirse ligeramente la relación señalada entre la prestación y las ganancias anteriores.

3) En todos los casos, la prestación de maternidad deberí a ser suficiente para la manutención completa de la madre y de su hijo en buenas condiciones de higiene y no deberí a ser inferior al 100 por ciento de las ganancias corrientes de las trabajadoras no especializadas, o al 75 por ciento de las ganancias anteriores netas de la beneficiaria, adoptá ndose la má s elevada de estas dos cifras, pero podrá restarse de esta suma la cuantí a de cualquier asignación familiar que se pague por el hijo.

4) Las prestaciones bá sicas de invalidez y de vejez no deberí an ser inferiores al 30 por ciento del salario corriente comú nmente reconocido para los trabajadores masculinos no especializados, en la región donde resida el beneficiario, si é ste no tiene cargas familiares, o al 45 por ciento de ese salario, si tiene una mujer a su cargo que pudiera tener derecho a prestación de viudedad, o un ama para el gobierno de sus hijos; deberí a pagarse por el primero de los hijos a su cargo, y tambié n por el segundo, un suplemento equivalente al 10 por ciento de dicho salario, deducida la suma pagada por esos hijos en concepto de asignaciones familiares.

5) La prestación bá sica de viudedad no deberí a ser inferior al 30 por ciento del salario mí nimo corriente comú nmente reconocido para los trabajadores masculinos no especializados, en la región donde resida el beneficiario; deberí a pagarse por el primero de los hijos a su cargo, y tambié n por el segundo y el tercero, una prestación familiar de una cuantí a equivalente al 10 por ciento de dicho salario, deducida la suma pagada por esos hijos en concepto de asignaciones familiares.

6) En el caso de un hué rfano, la prestación bá sica por hijo no deberí a ser inferior al 20 por ciento del salario mí nimo comú nmente reconocido para los trabajadores masculinos no especializados, deducida la suma pagada por cada hué rfano en concepto de asignaciones familiares.

7) A fin de mejorar las prestaciones previstas en los apartados 4), 5) y 6), podrá acreditarse al asegurado una parte de cada cotización, adicional a las pagadas, para obtener derecho a las prestaciones bá sicas de vejez, invalidez y sobrevivientes.

8) En caso de que el retiro se aplace hasta pasada la edad mí nima en que pueda solicitarse la prestación de vejez, esta prestación bá sica deberí a ser mejorada equitativamente.

9) La cuantí a de la indemnización concedida por daños causados por el trabajo no deberí a ser inferior a las dos terceras partes del salario perdido o que se considere perdido como resultado del daño.

10) Esta indemnización deberí a revestir la forma de una renta, excepto en los casos en que la autoridad competente estime que el pago de una suma fija será má s ventajoso para el beneficiario.

11) Las rentas por incapacidad permanente y muerte deberí an ajustarse a los cambios apreciables en el nivel de los salarios del empleo anterior del asegurado.

Condiciones de cotización

25. El derecho a prestaciones, excepción hecha de la indemnización por daños causados en el trabajo, deberí a estar sujeto a condiciones de cotización que permitan probar que la situación normal del solicitante es la de un asalariado o trabajador independiente, y mantener una regularidad satisfactoria en el pago de las cotizaciones; sin embargo, el asegurado no podrá ser desprovisto del derecho a prestaciones por el hecho de que el empleador no haya percibido regularmente las cotizaciones que é l deba pagar.

1) Entre las condiciones de cotización para las prestaciones de enfermedad, maternidad y desempleo podrá exigirse que las cotizaciones se hayan pagado, por lo menos, durante la cuarta parte de un perí odo prescrito, por ejemplo, dos años, completado antes de que ocurra el riesgo.

2) Entre las condiciones de cotización para la prestación de maternidad podrá exigirse que la primera cotización se haya pagado, por lo menos, diez meses antes de la fecha probable del parto; sin embargo, aun cuando las condiciones de cotización no se hayan cumplido, deberí a pagarse la cuantí a mí nima de la prestación de maternidad durante el perí odo de abstención obligatoria del trabajo despué s del parto, si despué s de examinar el caso se observa que la situación normal de la solicitante es la de una asalariada.

3) Entre las condiciones de cotización para las prestaciones bá sicas de invalidez, vejez y sobrevivientes podrá exigirse que las cotizaciones se hayan pagado, por lo menos, durante las dos quintas partes de un perí odo prescrito, por ejemplo, cinco años, completado antes de que ocurra el riesgo; sin embargo, el pago de cotizaciones durante las tres cuartas partes, por lo menos, de un perí odo prescrito, por ejemplo, diez años, o de cualquier perí odo má s largo transcurrido desde el ingreso en el seguro, deberí a reconocerse como una calificación alternativa para obtener las prestaciones.

4) Entre las condiciones de cotización para la prestación de vejez podrá exigirse que la primera cotización haya sido pagada, por lo menos, cinco años antes de que se solicite la prestación.

5) El derecho a las prestaciones podrá suspenderse cuando el asegurado deje voluntariamente de pagar las cotizaciones correspondientes a un perí odo en el que haya sido trabajador independiente o cuando no pague la multa impuesta por la demora en el pago de las cotizaciones.

6) La condición del asegurado en la fecha en que adquiera el derecho a la prestación de invalidez o vejez deberí a mantenerse mientras se pague la prestación, a fin de garantizarle, en el caso de que se restablezca de la invalidez, la misma protección del sistema de seguro de que gozaba cuando sobrevino la invalidez, y para garantizar prestaciones de sobrevivientes a sus derechohabientes.

D. Distribución del Costo

26. El costo de las prestaciones, incluido el de administración, deberí a distribuirse entre los asegurados, entre los empleadores y entre los contribuyentes, de suerte que sea equitativo para los asegurados, y evite una carga demasiado gravosa a las personas aseguradas de escasos recursos y trastornos a la producción.

1) La cotización del asegurado no deberí a exceder de una proporción de las ganancias suyas que hayan sido tomadas en cuenta para calcular las prestaciones, fijada de tal suerte que, aplicada a las ganancias medias evaluadas de todos los asegurados contra los mismos riesgos, arroje como resultado una entrada por concepto de cotizaciones cuyo valor actual probable igualarí a al valor actual probable de las prestaciones a que los asegurados puedan tener derecho (excluida la indemnización por daños causados por el trabajo).

2) De acuerdo con este principio, las cotizaciones de los asalariados y de los trabajadores independientes para las mismas prestaciones podrá n, por regla general, representar la misma proporción de sus ganancias respectivas.

3) Una cuantí a mí nima absoluta basada en la cuantí a mí nima de las ganancias que puedan considerarse como indicadoras de un trabajo razonablemente remunerado podrá prescribirse como cotización de los asegurados con respecto a las prestaciones que no varí en total o parcialmente segú n las ganancias anteriores.

4) Deberí a exigirse a los empleadores que sufraguen, especialmente subvencionando el seguro de los trabajadores que tengan salarios módicos, la mitad, por lo menos, del costo total de las prestaciones reservadas a los asalariados, con excepción de la indemnización por daños causados por el trabajo.

5) Los empleadores deberí an sufragar el costo total de la indemnización por daños causados por el trabajo.

6) Convendrí a examinar la posibilidad de aplicar, al calcularse las cotizaciones que deban pagarse a los efectos de la indemnización por daños causados por el trabajo, un mé todo para clasificar las empresas segú n el alcance de las medidas de protección.

7) Las tasas de cotización de los asegurados y de los empleadores deberí an mantenerse tan estables como fuere posible y a estos efectos deberí a constituirse un fondo de estabilización.

8) El costo de aquellas prestaciones que no puedan ser cubiertas con las cotizaciones deberí a serlo por la comunidad.

9) Entre los elementos que pueden incluirse en el costo cubierto por la comunidad podrá n figurar:

a) el dé ficit de cotizaciones que resulte de la admisión en el seguro de personas de edad avanzada;

b) las cargas consecutivas que implique la garantí a del pago de prestaciones bá sicas de vejez, invalidez y sobrevivientes, y el pago de prestaciones adecuadas de maternidad;

c) la carga que resulte del pago continuado de prestaciones de desempleo, cuando persista un nivel elevado de desempleo;

d) subsidios al seguro de los trabajadores independientes con escasos recursos.

E. Administración

27. La administración del seguro social deberí a unificarse o coordinarse dentro de un sistema general de servicios de seguridad social, y los cotizantes, por intermedio de sus organizaciones, deberí an estar representados en los órganos que determinen o aconsejen la polí tica administrativa y presenten proyectos legislativos o redacten reglamentos.

1) El seguro social deberí a estar administrado por una sola autoridad, habida cuenta de la división del poder legislativo en los paí ses federales; dicha autoridad deberí a estar asociada con aquellas que administren la asistencia social, los servicios mé dicos y los servicios del empleo, en un órgano coordinador de los asuntos de interé s comú n, tales como la certificación de la incapacidad para trabajar o para obtener trabajo.

2) La administración unificada del seguro social deberí a ser compatible con la existencia de sistemas especiales de seguro de cará cter obligatorio o voluntario que tengan por objeto conceder prestaciones que completen, sin poder por ello sustituirlas, las prestaciones pagadas a ciertos grupos profesionales, tales como los mineros y la gente de mar, los funcionarios pú blicos, el personal de determinadas empresas y los miembros de sociedades de socorros mutuos.

3) La legislación sobre el seguro social deberí a redactarse de tal suerte que los beneficiarios y los cotizantes puedan comprender fá cilmente sus derechos y obligaciones.

4) Al establecer los procedimientos que deban seguir los beneficiarios y cotizantes deberí a considerarse en primer lugar la simplicidad.

5) Para recomendar una reforma de las leyes y de los mé todos administrativos y, en general, para mantener el contacto entre la administración del seguro social y los grupos de cotizantes y beneficiarios, deberí an crearse consejos consultivos centrales y regionales que representen a los sindicatos, a las asociaciones de empleadores, a las cá maras de comercio, a las asociaciones de agricultores, a las asociaciones femeninas y a las asociaciones de protección a la infancia.

6) Los empleadores y trabajadores deberí an estar estrechamente asociados con la administración de la indemnización por daños causados por el trabajo, particularmente en lo que se refiere a la prevención de accidentes y enfermedades profesionales y a la clasificación de las empresas segú n el alcance de las medidas de protección.

7) Los solicitantes deberí an tener derecho a apelar, en caso de litigio con la autoridad administrativa, sobre asuntos relacionados con el derecho a prestaciones y su cuantí a.

8) De preferencia, las apelaciones deberí an ser interpuestas ante tribunales especiales, que comprendan jueces expertos en la legislación del seguro social, asistidos por consejeros que representen al grupo al que pertenezca el apelante y tambié n por representantes de los empleadores, cuando se trate de asalariados.

9) En cualquier litigio referente a la vinculación al seguro o a la cuantí a de la cotización, el asalariado o el trabajador independiente deberí a tener derecho a apelar, así como el empleador en el caso de que se trate de su cotización.

10) Un tribunal superior de apelación deberí a asegurar la uniformidad en la interpretación.

II. Asistencia social

A. Manutención de Niños

28. La sociedad deberí a cooperar normalmente con los padres adoptando medidas generales de asistencia destinadas a garantizar el bienestar de los niños a su cargo.

1) Deberí an establecerse subsidios pú blicos en dinero, en especie, o en ambas formas, a fin de garantizar el desarrollo sano de los niños, ayudar al mantenimiento de familias numerosas y completar las medidas tomadas por el seguro social en favor de los niños.

2) Cuando el objeto sea garantizar el desarrollo sano de los niños, los subsidios en especie deberí an consistir, por ejemplo, en alimentos gratuitos o a bajo costo para los niños de corta edad, cantinas escolares y viviendas baratas para familias con varios hijos.

3) Cuando el objeto sea ayudar al mantenimiento de familias numerosas, o completar las medidas tomadas a favor de los niños, con subsidios en especie o por intermedio del seguro social, los subsidios deberí an revestir la forma de asignaciones familiares.

4) Tales subsidios deberí an pagarse, cualesquiera que fueren las ganancias de los padres, de acuerdo con una escala determinada que represente una contribución sustancial al costo de la manutención infantil y que tenga en cuenta el costo má s elevado de la manutención de los niños de má s edad, y deberí an concederse, por lo menos, a todos los niños a los que no se aplique el seguro social.

5) La sociedad deberí a asumir colectivamente la obligación de mantener a los niños que esté n a cargo de sus padres, cuando a é stos les sea imposible cumplir dicha obligación.

B. Manutención de ancianos, invá lidos, viudas y necesitados

29. Los ancianos, invá lidos y viudas que no reciban prestaciones del seguro social porque ellos, o sus cónyuges, segú n sea el caso, no estuvieron obligatoriamente asegurados, y cuyas entradas no excedan de un nivel prescrito, deberí an tener derecho a una asignación especial de manutención de cuantí a determinada.

1) Entre los beneficiarios de las asignaciones de manutención deberí a incluirse a:

a) las personas que pertenezcan a grupos profesionales o que habiten en regiones donde aú n no se aplique el seguro social o no se haya aplicado durante un tiempo igual al perí odo de prueba para las prestaciones bá sicas de vejez, invalidez o sobrevivientes, segú n sea el caso, y a las viudas e hijos a cargo de dichas personas; y

b) las personas que ya esté n invá lidas cuando normalmente deban ingresar en el seguro.

2) La asignación de manutención deberí a ser suficiente para garantizar totalmente la subsistencia del beneficiario durante un largo plazo; deberí a variar segú n el costo de vida y podrí a variar tambié n entre las regiones urbanas y rurales.

3) Deberí a pagarse la cuantí a total de estas asignaciones a las personas cuyos ingresos no excedan de un nivel prescrito y una cuantí a reducida en todos los demá s casos.

4) Las disposiciones de la presente Recomendación que definen los casos en que deberí an pagarse prestaciones de vejez, invalidez y sobrevivientes deberí an aplicarse, siempre que sean pertinentes, a las asignaciones de manutención.

C. Asistencia general

30. Todas las personas en estado de necesidad que no tengan que ingresar en una institución para seguir tratamiento deberí an recibir asignaciones apropiadas en dinero, o parcialmente en dinero y parcialmente en especie.

1) Los casos en que la cuantí a de la asignación se fije de manera enteramente discrecional deberí an ser gradualmente limitados, como resultado de una mejor clasificación de los casos de estado de necesidad y del establecimiento de presupuestos que correspondan al costo de manutención en cortos y largos perí odos de indigencia.

2) La concesión de asignaciones podrá estar sujeta a la condición de que el beneficiario cumpla las instrucciones dictadas por las autoridades que administren los servicios mé dicos y los servicios del empleo, a fin de que la asistencia produzca el mayor efecto positivo.

Cross references


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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