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NORMAS INTERNACIONALES DEL TRABAJO

R45 (Retirada) Recomendació n sobre el desempleo (menores), 1934

Recomendació n sobre el desempleo de los menores
RECOMENDACION:R045

Lugar:Ginebra
Sesion de la Conferencia:19
Fecha de adopció n:25:06:1935
Sujeto: Seguridad social

Estatus: Instrumento que ha sido superado Retiro de la ecomendació n sobre el desempleo (menores), 1935

La Conferencia General de la Organizació n Internacional del Trabajo: Convocada en Ginebra por el Consejo de Administració n de la OficinaInternacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 3 de junio de 2002,en su nonagsima reunió n; Despus de haber examinado una proposició n de retiro de varias recomendacionesinternacionales del trabajo, cuestió n que constituye el sptimo punto delorden del dí a de la reunió n, decide, con fecha de junio de dos mil dos, retirar la Recomendació n sobre eldesempleo (menores), 1935 (nú m. 45). El Director General de la Oficina Internacional del Trabajo notificará a todoslos Miembros de la Organizació n Internacional del Trabajo así como alSecretario General de la Organizació n de las Naciones Unidas la presentedecisió n de retiro. Las versiones inglesa y francesa del texto de esta decisió n son igualmenteautnticas.

La Conferencia General de la Organizació n Internacional del Trabajo:

Convocada en Ginebra por el Consejo de Administració n de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el 4 junio 1935 en su decimonovena reunió n;

Despus de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas al desempleo de los menores, cuestió n que constituye el tercer punto del orden del dí a de la reunió n, y

Despus de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendació n,

adopta, con fecha veinticinco de junio de mil novecientos treinta y cinco, la siguiente Recomendació n, que podrá ser citada como la Recomendació n sobre el desempleo (menores), 1935:

La Conferencia:

Recordando que en repetidas ocasiones ha llamado la atenció n de los gobiernos sobre las medidas de orden econó mico que deberí an adoptarse para remediar la crisis general, a consecuencia de la cual se hallan desempleados gran nú mero de trabajadores;

Considerando que, al persistir este desempleo, gran nú mero de menores se ven reducidos a una inactividad forzosa, que puede perjudicar su cará cter y sus aptitudes profesionales, y constituye una amenaza para el desarrollo futuro de las naciones;

Considerando que la Conferencia adoptó en su decimoctava reunió n un Convenio y una Recomendació n sobre el seguro de desempleo y las diversas formas de asistencia a los desempleados, cuyas disposiciones son aplicables tambin a los menores desempleados;

Considerando que en numerosos paí ses se han tomado otras medidas para remediar una situació n cuya gravedad ha alarmado justamente a la opinió n pú blica,

E inspirá ndose en la experiencia lograda en este campo, recomienda a todos los Estados que apliquen los siguientes principios y presenten a la Oficina Internacional del Trabajo un informe en el que expongan en qu forma y hasta qu punto han aplicado estos principios:

Enseñanza obligatoria. Edad de admisió n al trabajo. Enseñanza general y profesional

1. Tan pronto como las circunstancias lo permitan, la edad a que termina la enseñanza obligatoria y la edad para la admisió n al trabajo deberí an fijarse en quince años, como mí nimo.

2.

1) Se deberí a obligar a los menores que no estn ya en edad escolar y no puedan encontrar un empleo conveniente a seguir asistiendo normalmente a la escuela, siempre que las condiciones de la misma lo permitan, hasta que encuentren un empleo conveniente.

2) A los efectos del presente pá rrafo, el trmino conveniente se aplica a las condiciones de permanencia y a las perspectivas futuras del empleo en cuestió n.

3) A los efectos de la aplicació n de este pá rrafo, se deberí a establecer una estrecha colaboració n entre las autoridades escolares, las autoridades competentes en materia de colocació n y las instituciones del seguro de desempleo.

3. A los efectos de la presente Recomendació n, el trmino menor comprende toda persona de menos de dieciocho años de edad.

4. En aquellos paí ses donde aú n no est establecida la enseñanza obligatoria deberí a introducirse sta lo má s pronto posible, de acuerdo con los pá rrafos 1 y 2.

5. Las autoridades pú blicas competentes deberí an conceder subsidios, si ello fuere necesario, a los padres de los menores durante el tiempo en que, de conformidad con los pá rrafos 1 y 2, haya sido prolongada la enseñanza obligatoria de sus hijos.

6. Los programas de enseñanza para los menores que sigan asistiendo a la escuela despus de la edad escolar, de conformidad con las medidas antes recomendadas, deberí an tener por objeto, principalmente, el perfeccionamiento de la cultura general y, ademá s, una preparació n general para el ejercicio de una profesió n.

7.

1) Deberí an tomarse medidas para estimular a los menores que posean las aptitudes necesarias a que sigan los cursos de las escuelas tcnicas o de la segunda enseñanza, despus de la edad escolar.

2) Un medio adecuado para aplicar este principio serí a la exoneració n de los derechos de matrí cula o una reducció n de los mismos.

8. Cuando termine el perí odo de enseñanza obligatoria a horario completo deberí a obligarse a los menores a seguir, hasta la edad de dieciocho años, cursos complementarios en los que se ofrezca una enseñanza general y profesional.

9.

1) En caso de que estos cursos no fueren obligatorios para todos los menores, deberí an serlo, por lo menos, para los menores desempleados, los cuales deberí an estar obligados a asistir a dichos cursos, durante cierto nú mero de horas diarias, o, si ello no fuere posible, durante cierto nú mero de horas por semana.

2) Cuando el nú mero de menores desempleados en una regió n determinada sea bastante elevado, se deberí an organizar cursos especiales para los mismos.

3) Se deberí an tomar medidas con objeto de que los menores que hayan asistido a cursos organizados, de acuerdo con los dos apartados precedentes, puedan continuar recibiendo, despus de colocados, y siempre que ello sea posible, una enseñanza aná loga.

10. Se podrá suprimir temporalmente, de una manera total o parcial, cuando las circunstancias lo permitan, el derecho a indemnizaciones o subsidios de desempleo de aquellos menores desempleados que, sin poder alegar una causa justificada, se nieguen a asistir a uno de los cursos que estn obligados a seguir en virtud del pá rrafo 9.

11.

1) Deberí an organizarse, para las personas de dieciocho a veinticinco años que estn desempleadas, centros de preparació n profesional, en los que se ofrezcan cursos de instrucció n general. Estos centros adoptará n un rgimen de internado o externado, segú n las circunstancias.

2) Estos centros deberí an organizarse en colaboració n con las organizaciones de empleadores y de trabajadores.

12.

1) Los programas de estos centros deberí an comprender, ademá s de ciertos cursos de cará cter prá ctico, una enseñanza general que revista inters profesional y cultural.

2) Las personas encargadas de dar los cursos en estos centros deberí an estar adecuadamente remuneradas y deberí an ser elegidas con especial atenció n, designá ndose, siempre que fuere posible, a menores desempleados que reú nan las condiciones requeridas.

13. Las personas que asistan a los cursos o a los centros organizados en virtud de los pá rrafos 9 u 11 deberí an recibir una indemnizació n suplementaria para sufragar los gastos de viaje y de otra í ndole que sean necesarios.

14. Cuando se trate de personas que no puedan hallar un empleo al terminar la segunda enseñanza o sus estudios tcnicos o superiores, deberí an adoptarse medidas con objeto de:

a) permitirles que completen su preparació n teó rica con prá cticas en empresas industriales, comerciales o de otra clase, o en la administració n pú blica, tomá ndose todas las precauciones necesarias a fin de evitar que reemplacen a los trabajadores ya empleados;

b) facilitarles, por medio de matrí culas gratuitas, becas o pensiones para efectuar estudios o investigaciones cientí ficas, la continuació n de la asistencia al establecimiento de enseñanza donde hayan realizado sus estudios tcnicos o superiores, o bien la asistencia a otras escuelas en las que puedan ampliar su cultura general o sus conocimientos profesionales;

c) informarlas de las profesiones en las que no existan posibilidades de colocació n y ayudarlas a vencer los prejuicios que les impidan adaptarse a otra profesió n.

15. Se deberí an tomar medidas especiales con el fin de formar un personal capacitado para los centros destinados a la educació n, recreo, asistencia social o colocació n de los menores desempleados. Esta formació n podrí a realizarse de manera adecuada en centros especiales, en los que se admitan menores desempleados que reú nan las aptitudes requeridas.

Empleo del Tiempo Libre y Asistencia Social A Los Menores Desempleados

16.

1) Ademá s de las medidas encaminadas a desarrollar la instrucció n general y profesional de los menores desempleados, deberí an tomarse otras disposiciones que les permitan emplear, de manera ú til y agradable, su tiempo libre, creando, por ejemplo, centros recreativos o de educació n fí sica, salas de lectura, etc.

2) Estos centros no deberí an estar reservados ú nicamente a los menores desempleados, sino que deberí an tambin estar abiertos a los trabajadores jó venes empleados, para evitar así toda separació n sistemá tica entre unos y otros.

3) Estos centros deberí an estar bajo la vigilancia de una persona capacitada; sin embargo, en todo lo posible, sus actividades deberí an organizarse en cooperació n con los menores o por los menores mismos.

17. En aquellas regiones de un paí s donde haya un nú mero bastante elevado de menores desempleados, se deberí an tomar las medidas necesarias para crear centros de asistencia social y albergues en los que dichos jó venes puedan hallar, por un precio mó dico, comida y alojamiento.

Intervenció n de organizaciones profesionales o de asociaciones privadas

18. Los poderes pú blicos deberí an ayudar a los servicios sociales y de otra í ndole establecidos por organizaciones profesionales u otras asociaciones en favor de los menores desempleados.

Centros especiales de empleo

19. Cuando se considere conveniente la creació n, para personas entre dieciocho y veinticuatro años inclusive que se hallen desempleadas, de centros de empleo cuyo objeto principal no sea proporcionar formació n profesional, sino proporcionar trabajo en condiciones diferentes de las normales, deberí an tomarse medidas para evitar los abusos a que pudieran dar lugar esas condiciones anormales de trabajo.

20. La asistencia a los centros de empleo deberí a ser estrictamente voluntaria.

21. Deberí an tomarse toda clase de precauciones para evitar que los centros, pú blicos o privados, se conviertan en instituciones de preparació n militar. Los centros organizados por iniciativa privada deberí an estar bajo la vigilancia de las autoridades pú blicas civiles.

22. Para ingresar en un centro de empleo, el interesado deberí a someterse al correspondiente reconocimiento mdico, a fin de probar, especialmente, su aptitud fí sica para el trabajo que deba ejecutar.

23. Todos los centros deberí an reunir las má s rigurosas condiciones de higiene.

24. Deberí a prestarse especial atenció n a las condiciones de vida y al mantenimiento de la disciplina. La organizació n de estos centros deberí a permitir, siempre que fuere posible, que los menores desempleados se gobiernen por sí mismos, especialmente en cuanto a la disciplina.

25. Para facilitar las relaciones normales de los menores con sus respectivas familias, serí a conveniente establecer los centros tan cerca de sus hogares como las circunstancias lo permitan.

26.

1) El programa de trabajo de los centros de empleo deberí a establecerse de suerte que estos centros no hagan la competencia al empleo normal de los trabajadores.

2) Estos trabajos deberí an adaptarse, en todo lo posible, a la edad, sexo, fuerza y profesió n de los interesados.

27. La remuneració n de los menores ocupados en los centros de empleo deberí a comprender, ademá s de la alimentació n y, eventualmente, la ropa de trabajo y el alojamiento, una cantidad en metá lico.

28. Los menores ocupados en los centros de empleo deberí an disfrutar de las ventajas del seguro social y, a estos efectos, los centros deberí an pagar las cotizaciones correspondientes.

29. Cuando no exista un rgimen general de seguro obligatorio contra los accidentes, los centros deberí an cubrir su responsabilidad mediante un seguro, a no ser que tales centros estn directamente organizados por los poderes pú blicos, y que stos asuman la responsabilidad del seguro.

30.

1) El tiempo dedicado al trabajo productivo deberí a ser considerablemente inferior a cuarenta horas semanales, a fin de dejar en el programa de las actividades de los centros de empleo un margen suficiente de tiempo para dedicarlo a la educació n general, a los cursos de perfeccionamiento profesional, a los juegos, a los deportes y a horas de completa libertad.

2) Cada centro deberí a estar provisto de una biblioteca.

31.

1) Se deberí an establecer reglas precisas para la formació n y selecció n del personal de los centros, el cual deberí a poseer amplios conocimientos sobre las cuestiones sociales, en general, y en particular sobre los problemas de la juventud.

2) En los centros organizados especialmente para muchachas, el personal deberí a estar compuesto principalmente de mujeres.

3) Los cargos auxiliares deberí an reservarse, en todos los casos posibles, a menores que asistan a los centros y posean aptitudes para desempeñar esas funciones.

4) Estos centros deberí an estar bajo la vigilancia de una persona capacitada; sin embargo, en todo lo posible, sus actividades deberí an organizarse en cooperació n con los menores o por los menores mismos.

32.

1) Se deberí a crear un consejo central de vigilancia que ejerza un control general sobre todos los centros de empleo.

2) Este consejo central de vigilancia deberí a estar integrado por representantes de las organizaciones má s representativas de trabajadores y de empleadores y por representantes de los departamentos pú blicos encargados de la colocació n, obras pú blicas, agricultura, higiene, seguridad, enseñanza y demá s cuestiones de inters para la juventud.

3) Un cierto nú mero de esos representantes deberí an ser mujeres.

33. El consejo central de vigilancia u otro organismo aná logo deberí a ocuparse, en estrecha colaboració n con los servicios pú blicos de colocació n, de procurar un empleo normal a las personas que frecuenten los centros.

34. Deberí an tomarse medidas para desarrollar el compañerismo entre las personas que frecuenten los centros de empleo, y para estimularlas a que formen grupos cooperativos de trabajo dedicados, por ejemplo, a empresas de colonizació n interior, a obras pú blicas o a una producció n artesana.

Obras pú blicas especiales para menores desempleados

35.

1) Deberí an organizarse obras pú blicas especiales para auxiliar a los menores desempleados y estas obras deberí an adaptarse en todo lo posible a la edad y profesió n de dichas personas.

2) Cuando estos menores hayan terminado la segunda enseñanza o sus estudios tcnicos o superiores, el empleo que se les procure deberí a adaptarse, en todo lo posible, a su formació n profesional.

3) Las garantí as que se recomiendan para los centros especiales de empleo deberí an aplicarse igualmente a las obras pú blicas organizadas para auxiliar a los menores desempleados, siempre que parezcan oportunas y aplicables.

Colocació n y desarrollo de las posibilidades de empleo normal

36. El sistema nacional de oficinas pú blicas de colocació n deberí a comprender una serie de ó rganos locales y centrales especiales para la colocació n de los menores.

37. Los servicios encargados de la colocació n de menores deberí an:

a) esforzarse por colocar a los menores en empleos convenientes, tal como está n definidos en el apartado 2) del pá rrafo 2;

b) disponer de ó rganos de orientació n profesional o estar coordinados con las instituciones de orientació n profesional.

38. Los empleadores deberí an estar obligados a notificar al servicio local de colocació n para menores las vacantes de empleo para menores y la colocació n de los menores que hayan sido empleados sin intervenció n del servicio.

39. Los servicios de colocació n para menores deberí an:

a) controlar en colaboració n con los servicios de orientació n profesional, los comits de aprendizaje u otras instituciones aná logas -- los resultados de las colocaciones efectuadas, con objeto de deducir de este estudio una informació n ú til para el porvenir profesional de los menores;

b) establecer estrechas relaciones con todas las demá s instituciones pú blicas o privadas que se ocupen de los menores y principalmente con las autoridades escolares.

40. Siempre que sea posible, deberí an adoptarse disposiciones, en colaboració n con los servicios de colocació n, a fin de ayudar a los jó venes de dieciocho años o má s a su readaptació n profesional.

41. Deberí an tomarse medidas para orientar a los menores desempleados que se encuentren en regiones donde las principales industrias estn en franca decadencia hacia las profesiones que estn en ví as de desarrollo y para trasladarlos a las regiones del paí s donde dichas profesiones se practiquen.

42. Los gobiernos deberí an concertar acuerdos con objeto de facilitar el intercambio internacional de jó venes que aspiren a desarrollar sus aptitudes profesionales mediante el conocimiento de los usos y costumbres de otros paí ses.

43. Los esfuerzos desplegados para favorecer la reabsorció n de la mano de obra por medio de la reducció n de la jornada normal de trabajo deberí an proseguirse, muy particularmente con respecto a las clases de empleos ocupados por menores.

Estadí sticas

44.

1) Las instituciones del seguro de desempleo, los servicios pú blicos de colocació n y las demá s instituciones que elaboren estadí sticas de desempleo deberí an dedicar una secció n especial de estas estadí sticas a los menores de veinticinco años.

2) Dichas personas deberí an ser clasificadas de acuerdo con:

a) el sexo;

b) la edad, establecindose una distinció n entre los menores y los demá s jó venes;

c) la profesió n, debiendo figurar aparte aquellos que no hayan ocupado nunca un empleo asalariado, clasificados segú n la profesió n para la que se hayan preparado o para la que hayan solicitado empleo.

45. A falta de estas estadí sticas, o a fin de completarlas, deberí an realizarse perió dicamente encuestas especiales para reunir los datos antes indicados y otros complementarios, principalmente la duració n del empleo y los antecedentes profesionales de los menores desempleados.

46. Cuando los censos generales de població n registren el nú mero de habitantes desempleados, las respuestas a los cuestionarios del censo deberí an ser clasificadas de suerte que arrojen, siempre que sea posible, todos los datos indicados en el pá rrafo 44.

47. Mientras no sean aplicadas totalmente en los diversos paí ses las medidas recomendadas en el pá rrafo 1, deberí an elaborarse anualmente estadí sticas sobre el nú mero de niños en edad escolar que hayan sido empleados durante el año fuera de las horas de clase. Estas estadí sticas deberí an estar clasificadas de acuerdo con el sexo, la edad y la profesió n, deberí an comprender datos sobre los dí as de la semana y las estaciones en que se hayan efectuado dichos trabajos, y sobre el nú mero y la frecuencia de las horas de trabajo.

Cross references


RECOMENDACIONES:R044 Recomendació n sobre el desempleo, 1934

CONVENIOS:C044 Convenio sobre el desempleo, 1934


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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