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ORGANIZACION INTERNACIONAL DEL TRABAJO

R20 Recomendació n sobre la inspecció n del trabajo, 1923

Recomendació n sobre los principios generales de organizació n de servicios de inspecció n para garantizar la aplicació n de las leyes y reglamentos de protecció n a los trabajadores
RECOMENDACION:R020
Lugar:Ginebra
Fecha de adopció n:29:10:1923
Sesion de la Conferencia:5
Sujeto: Administració n y inspecció n del trabajo

La Conferencia General de la Organizació n Internacional del Trabajo:

Convocada en Ginebra por el Consejo de Administració n de la Oficina Internacional del Trabajo, y reunida en dicha ciudad el 22 octubre 1923 en su quinta reunió n;

Después de haber decidido adoptar diversas proposiciones relativas a la determinació n de los principios generales para la inspecció n del trabajo, cuestió n inscrita en el orden del dí a de la reunió n, y

Después de haber decidido que dichas proposiciones revistan la forma de una recomendació n,

adopta, con fecha veintinueve de octubre de mil novecientos veintitrés, la siguiente Recomendació n, que podrá ser citada como la Recomendació n sobre la inspecció n del trabajo, 1923, y que será sometida al examen de los Miembros de la Organizació n Internacional del Trabajo, con el fin de que se le dé efecto en forma de ley nacional, o de otro modo, de acuerdo con las disposiciones de la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo:

Considerando que la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo incluye entre los métodos y principios de especial y urgente importancia, para el bienestar fí sico, moral e intelectual de los trabajadores, la necesidad de que se organice por cada Estado un servicio de inspecció n, en el que participen mujeres, con el fin de asegurar la aplicació n de las leyes y reglamentos de protecció n a los trabajadores;

Considerando que las resoluciones adoptadas por la Conferencia Internacional del Trabajo en su primera reunió n, en lo que concierne a ciertos paí ses donde prevalecen condiciones especiales, entrañan la creació n por dichos paí ses de servicios de inspecció n si no los poseen todaví a;

Considerando que la necesidad de organizar servicios de inspecció n se hace má s urgente cuando los convenios adoptados en las reuniones de la Conferencia son ratificados por los Miembros y entran en vigor;

Considerando que si bien la creació n de un servicio de inspecció n debe ser indiscutiblemente recomendada, por constituir uno de los medios má s eficaces de asegurar la aplicació n de convenios y otras obligaciones concernientes a la reglamentació n de las condiciones de trabajo, corresponde, sin embargo, a cada Miembro de la Organizació n, ú nico responsable de la ejecució n de los convenios por él ratificados en los territorios situados bajo su soberaní a o su autoridad, determinar, de conformidad con las condiciones locales, las medidas de control que pueden permitirle asumir dicha responsabilidad;

Considerando que a fin de permitir que los Miembros aprovechen la experiencia adquirida, cuando establezcan o reorganicen su servicio de inspecció n, es conveniente determinar aquellos principios generales desprendidos de la prá ctica que sean má s apropiados para asegurar, en forma igual, exacta y eficaz, la aplicació n de los convenios y, de una manera general, todas las medidas de protecció n de los trabajadores;

Después de haber decidido reservar por completo a la apreciació n de cada paí s la aplicació n de estos principios generales a ciertas formas particulares de actividad,

inspirá ndose esencialmente en la larga experiencia adquirida en la inspecció n de los establecimientos industriales,

La Conferencia General recomienda que cada Miembro de la Organizació n Internacional del Trabajo deberí a tomar en consideració n los principios y reglas siguientes:

I. Objeto de la inspecció n

1. El servicio de inspecció n que cada Miembro deberí a organizar de conformidad con el principio enunciado en el nú mero 9 del artí culo 41 de la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo deberí a tener por misió n esencial asegurar la aplicació n de las leyes y reglamentos concernientes a las condiciones de trabajo y a la protecció n de los trabajadores en el ejercicio de su profesió n (horas de trabajo y descanso; trabajo nocturno; prohibició n del empleo de ciertas personas en trabajos peligrosos, insalubres o superiores a sus fuerzas; higiene y seguridad, etc.) (Nota: Este pá rrafo se refiere a la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo antes de su modificació n en 1946. La Constitució n actual de la Organizació n, tal como fue enmendada en 1946, no contiene ninguna referencia expresa a la organizació n de un servicio de inspecció n. Véanse, no obstante, las disposiciones del Convenio sobre la inspecció n del trabajo, 1947 (nú m. 81).)

2. Cuando se considere posible y conveniente confiar a los inspectores, en razó n de la facilidad del control o en razó n de la experiencia que les da su funció n esencial, funciones accesorias, que podrá n variar segú n las preocupaciones, las tradiciones o las costumbres de los diversos paí ses, dichas funciones podrá n serles asignadas, a condició n:

a) de que no puedan dificultar en modo alguno el cumplimiento de su funció n esencial;

b) de que estén, en todo lo posible, relacionadas por su misma naturaleza con el esfuerzo primordial de protecció n de la salud y la seguridad de los trabajadores;

c) de que no puedan comprometer en modo alguno la autoridad y la imparcialidad que necesitan ante los patronos y los trabajadores.

II. Naturaleza de las funciones y de los poderes de la inspecció n

A. Disposiciones generales

3. Los inspectores, provistos de documentos que acrediten su personalidad, deberí an estar facultados por la ley:

a) para visitar e inspeccionar, a cualquier hora del dí a y de la noche, los lugares en que puedan tener motivo racional para suponer que hay ocupadas personas que gozan de la protecció n legal, y para entrar de dí a en todos los lugares en que puedan tener motivo racional para suponer que son establecimientos sujetos a su vigilancia, y en sus dependencias, entendiéndose que, siempre que sea posible, antes de retirarse, los inspectores notificará n su visita al empleador o a uno de sus representantes;

b) para interrogar, sin testigos, al personal del establecimiento, y, con el fin de desempeñar su misió n, a dirigirse, para obtener informes, a cualesquiera otras personas cuyo testimonio pudiera parecerles necesario, y a solicitar la presentació n de cualquier registro o documento exigido por las leyes que reglamenten el trabajo.

4. Los inspectores deberí an estar obligados, por medio de un juramento, o por cualquier otro procedimiento conforme a la prá ctica administrativa o a las costumbres de cada paí s, y so pena de sanciones penales o de medidas disciplinarias apropiadas, a no revelar los secretos de fabricació n y, en general, los procedimientos de explotació n de que puedan tener conocimiento en el ejercicio de sus funciones.

5. Habida cuenta de la organizació n administrativa y judicial de cada paí s, y a reserva del control jerá rquico que pueda parecer necesario, los inspectores deberí an poder denunciar directamente a las autoridades judiciales competentes las infracciones que hubieren comprobado. En los paí ses en que esto no sea compatible con los sistemas y principios de derecho, las actas redactadas por los inspectores deberí an considerarse como documentos fidedignos en el juicio, salvo prueba en contrario.

6. En los casos en que fuere necesario tomar medidas inmediatas para que los locales y las instalaciones se conformen a las disposiciones de la legislació n, los inspectores deberí an poder formular requerimientos (o cuando este procedimiento no sea compatible con la organizació n administrativa o judicial del paí s, dirigirse a la autoridad competente para que formule dichos requerimientos) que lleven implí cita la ejecució n, dentro de un plazo determinado, de las modificaciones, en los locales o instalaciones, que sean necesarias para asegurar la aplicació n exacta y precisa de la legislació n sobre higiene y seguridad de los trabajadores. En los paí ses donde los requerimientos de los inspectores tengan fuerza ejecutiva, su efecto no podrá ser suspendido sino mediante la interposició n de un recurso ante las autoridades administrativas superiores o ante los tribunales; pero, en todo caso, las garantí as concedidas a los empleadores contra cualquier arbitrariedad no deberí an impedir en modo alguno la ejecució n de las medidas prescritas con objeto de prevenir peligros inminentes que hayan sido debidamente comprobados.

B. Seguridad

7. Considerando que si bien es esencial que la inspecció n esté provista de todos los poderes legales necesarios para la realizació n de su cometido, es igualmente importante para que la actividad de la inspecció n sea cada vez má s eficaz que, de acuerdo con la tendencia que se manifiesta en los paí ses industriales má s antiguos y de mayor experiencia, la inspecció n se oriente cada vez má s en el sentido de lograr el empleo de los procedimientos de seguridad má s apropiados para prevenir los accidentes y las enfermedades, para hacer el trabajo menos peligroso, má s salubre, e incluso má s fá cil, mediante un buen entendimiento y la educació n y colaboració n de todos los interesados, los siguientes medios parecen apropiados para promover en todos los paí ses esta evolució n:

a) todos los accidentes deberí an ser notificados a las autoridades competentes, y una de las misiones primordiales de los inspectores deberí a consistir en investigar los accidentes, y en particular aquellos de cará cter grave o frecuente, con el fin de determinar las medidas que puedan evitar su repetició n;

b) los inspectores deberí an informar y aconsejar a los jefes de empresa sobre los mejores dispositivos-tipo de seguridad e higiene;

c) los inspectores deberí an fomentar la colaboració n de los jefes de empresa, de sus encargados y de sus trabajadores, a fin de despertar el sentimiento personal de la prudencia, y promover medidas de seguridad y perfeccionar los mecanismos de protecció n;

d) los inspectores deberí an esforzarse por mejorar y perfeccionar las medidas de higiene y seguridad, mediante el estudio continuo de los métodos técnicos para la instalació n interior de los talleres, mediante investigaciones especiales sobre problemas de higiene y seguridad, o mediante cualesquiera otros métodos;

e) en los paí ses en donde se haya considerado preferible mantener una organizació n especial de seguros y de prevenció n de accidentes del trabajo completamente independiente de los servicios de inspecció n, los funcionarios especiales de dicha organizació n deberí an inspirarse en los principios que preceden.

III. Organizació n de la inspecció n

A. Organizació n del personal

8. A fin de que los inspectores mantengan el má s estrecho contacto con los establecimientos que inspeccionan y con los empleadores y trabajadores, y para que la mayor parte posible de su tiempo se consagre a la visita efectiva de los establecimientos, es de desear que tengan su residencia en los distritos industriales, cuando las condiciones del paí s lo permitan.

9. En los paí ses que a los efectos de la inspecció n estén divididos en distritos es de desear, a fin de asegurar la uniformidad de la aplicació n de la ley en los diversos distritos, y para obtener de la inspecció n el mejor rendimiento, que los inspectores de distrito estén sujetos a la vigilancia general de un inspector que posea relevantes condiciones y larga experiencia. Si la importancia de la industria del paí s fuere tal que exigiera el nombramiento de má s de un inspector superior, los inspectores superiores deberí an reunirse con relativa frecuencia para discutir las cuestiones suscitadas en las regiones sometidas a su inspecció n que estén relacionadas con la aplicació n de la ley y el mejoramiento de las condiciones de trabajo.

10. La inspecció n deberí a estar sujeta al control directo y exclusivo de una autoridad nacional central y no deberí a estar sujeta al control de las autoridades locales ni depender de ellas en modo alguno para el ejercicio de ninguna de sus funciones.

11. En razó n de la dificultad de las cuestiones cientí ficas y técnicas resultantes de las condiciones de la industria moderna, en lo que concierne al empleo de sustancias peligrosas, a la supresió n de polvo y evacuació n de gases perniciosos, al empleo de la corriente eléctrica, etc., es esencial que el Estado emplee peritos que posean experiencia y conocimientos especiales en medicina, mecá nica, electricidad u otras materias relacionadas con dichos problemas.

12. Conforme a los principios contenidos en el artí culo 41 de la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo, la inspecció n deberí a comprender mujeres, lo mismo que hombres. Si es evidente que, para ciertas materias y ciertos trabajos, es preferible confiar la inspecció n a hombres, y que para otros conviene má s confiarla a mujeres, las inspectoras deberí an, por regla general, tener las mismas facultades y deberes y ejercer la misma autoridad que los inspectores, a reserva de que posean la prá ctica y la experiencia necesarias, y deberí an tener el mismo derecho de ascenso a los puestos superiores (Nota: Este pá rrafo se refiere a la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo antes de que fuera modificada en 1946. La Constitució n, tal como fue modificada en 1946, no contiene ninguna referencia precisa a la participació n de inspectoras en las labores de la inspecció n del trabajo. Véase, no obstante, el artí culo 8 del Convenio sobre la inspecció n del trabajo, 1947 (nú m. 81).)

B. Tí tulos y formació n de los inspectores

13. A consecuencia de la complejidad de la industria moderna, del cará cter de las funciones administrativas que tienen que desempeñar para aplicar la ley y de las relaciones que deberá n sostener con los empleadores y los trabajadores, con las asociaciones de empleadores y de trabajadores y con las autoridades locales y judiciales, es esencial que los inspectores posean una gran experiencia, desde el punto de vista técnico, que tengan una só lida cultura general y que, por sus aptitudes y sus cualidades morales, puedan captarse la confianza de todos.

14. El personal de la inspecció n deberí a estar dotado de un estatuto orgá nico que lo independice de los cambios de gobierno. Para sustraerlos de toda influencia exterior, los inspectores deberí an poseer una situació n y recibir una remuneració n satisfactorias y no deberí an tener interés alguno en los establecimientos sujetos a su inspecció n.

15. Antes de ser nombrados definitivamente, los inspectores deberí an pasar un perí odo de prueba destinado a experimentar sus cualidades y a adiestrarlos en sus funciones, y su nombramiento deberí a tener cará cter definitivo solamente cuando, al final de dicho perí odo de prueba, se haya demostrado que poseen las aptitudes necesarias para desempeñar las funciones de inspector.

16. Cuando los paí ses estén divididos en distritos de inspecció n, y en particular cuando las industrias del paí s sean variadas, es conveniente que los inspectores, especialmente durante los primeros años de su servicio, sean trasladados de un distrito a otro, a intervalos adecuados, para que adquieran una experiencia completa del funcionamiento de la inspecció n.

C. Tipos y procedimientos de inspecció n

17. Teniendo en cuenta que, en un servicio de inspecció n nacional, las visitas de los inspectores a cada establecimiento han de efectuarse necesariamente con relativa poca frecuencia, es esencial:

1)

a) Que se considere a los jefes de empresa o a sus representantes, en virtud de un principio absoluto, responsables de la observancia de la ley, y que puedan ser perseguidos, sin aviso previo, en caso de infracció n deliberada de la ley o de negligencia grave en su observancia; este principio no se aplicará en los casos especiales en que la ley disponga que el empleador deberá ser avisado previamente para la ejecució n de ciertas medidas.

b) Que, por regla general, las visitas de los inspectores se realicen sin avisar previamente al empleador.

2) Es de desear que el Estado adopte disposiciones apropiadas para lograr que los empleadores o sus representantes y los trabajadores conozcan las disposiciones de la ley y las medidas que deben tomarse para proteger la salud y la seguridad de los trabajadores, por ejemplo, exigiendo que los empleadores pongan en el establecimiento carteles que contengan un resumen de las disposiciones de la ley.

18. Dadas las diferencias que existen entre los diversos establecimientos en lo que concierne a su extensió n e importancia, y las dificultades que pueden surgir por el hecho de que los establecimientos está n a veces dispersos en regiones de cará cter rural, es de desear que en lo posible cada establecimiento sea visitado por un inspector, a los efectos de la inspecció n general, por lo menos una vez al año, independientemente de las visitas especiales que pudieran ser necesarias como consecuencia de una queja particular o por otras razones. Es igualmente de desear que los establecimientos importantes y aquellos en los cuales las instalaciones no sean satisfactorias, desde el punto de vista de la seguridad y de la salud de los obreros, así como los establecimientos donde se realicen trabajos insalubres o peligrosos, sean visitados con mucha má s frecuencia. Es de desear que si en un establecimiento se descubren irregularidades importantes, éste sea visitado de nuevo por el inspector en fecha pró xima, con objeto de comprobar si la irregularidad ha desaparecido.

D. Cooperació n de los empleadores y de los trabajadores

19. Es esencial que se conceda toda clase de facilidades a los trabajadores y a sus representantes para que señalen libremente a los inspectores cualquier falta o infracció n de la ley en el establecimiento en que estén empleados; que el inspector proceda rá pidamente, siempre que sea posible, a investigar las quejas de este género; que la queja sea considerada por el inspector como absolutamente confidencial, y que no se dé ninguna indicació n al empleador o a sus representantes de que se va a proceder a una visita de inspecció n como consecuencia de una queja.

20. Con objeto de lograr una estrecha cooperació n de los empleadores, de los trabajadores y de sus organizaciones respectivas, y a fin de mejorar las condiciones concernientes a la salud y a la seguridad de los trabajadores, es de desear que la inspecció n consulte de vez en cuando a los representantes de las organizaciones de empleadores y de trabajadores acerca de las mejores disposiciones que puedan tomarse al efecto.

IV. Informe de los inspectores

21. Los inspectores deberí an presentar a la autoridad central, de manera uniforme, informes perió dicos sobre los resultados y la actividad del servicio de inspecció n, y dicha autoridad deberí a presentar en un informe anual, publicado lo má s rá pidamente posible y en todo caso dentro de un plazo de un año a contar desde la terminació n del año a que se refiera, un examen general de los datos suministrados por los inspectores. El año adoptado para todos estos informes deberí a ser uniformemente el año que comienza en 1. de enero.

22. Este informe anual general deberí a contener una lista de las leyes y reglamentos concernientes a las condiciones de trabajo promulgados durante el año correspondiente.

23. Deberí an insertarse igualmente en dicho informe anual los cuadros estadí sticos necesarios para dar toda clase de datos acerca de la organizació n y la actividad de la inspecció n, así como los resultados obtenidos por ella. Los datos suministrados deberí an mencionar, siempre que fuera posible:

a) la organizació n y la composició n del personal del servicio de inspecció n;

b) el nú mero de los establecimientos sujetos a las leyes y reglamentos, clasificados por grupos de industrias, con indicació n del nú mero de trabajadores empleados (hombres, mujeres, menores);

c) el nú mero de visitas de inspecció n efectuadas en cada categorí a de establecimientos, con indicació n del nú mero de trabajadores empleados en los establecimientos inspeccionados (debiendo ser este nú mero el que se haya comprobado en la primera visita del año) y el nú mero de los establecimientos que hayan sido inspeccionados má s de una vez en el transcurso del año;

d) el nú mero y el cará cter de las infracciones de las leyes y reglamentos denunciadas a las autoridades competentes, y el nú mero y la naturaleza de las condenas dictadas por las autoridades competentes;

e) el nú mero, la naturaleza y la causa, por categorí as de establecimientos, de los accidentes y de las enfermedades profesionales que hubieren sido declarados.

Cross references

CONSTITUCION:41: artí culo 41 de la Constitució n de la Organizació n Internacional del Trabajo


Fuente: Organización Internacional del Trabajo








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